Vómitos psicógenos: ¿qué son?

03 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Tener náuseas todo el día y sufrir vómitos puede ser el síntoma de algún conflicto psicológico. Las emociones buscan válvulas de escape y, a menudo, es el organismo quien manifiesta esos nudos mentales. Lo analizamos.

Ansiedad, sufrimiento emocional, estrés, preocupaciones constantes… Los vómitos psicógenos son el resultado de diversas alteraciones psicológicas. Sin embargo, para la comunidad médica este hecho sigue siendo, en muchos casos, un desafío. Hay personas que, sin presentar ninguna causa orgánica que justifique esas nauseas constantes, pueden llegar a estados de deshidratación muy graves.

Son situaciones complejas que requieren la atención de varios especialistas: psiquiatras, psicólogos, gastroenterólogos… No estamos ante una condición clínica que afecte en exclusiva a mujeres con trastornos de la conducta alimentaria. Los vómitos psicógenos pueden aparecer en ancianos y, con mayor frecuencia, en niños.

La primera vez que se describió este problema fue en 1960. A menudo, los profesionales de la salud se encontraban ante situaciones que no sabían cómo tratar y que, en muchos casos, podían acabar en fallecimiento. Para los pacientes de edad más avanzada, las nauseas incontrolables y la deshidratación suponen un serio riesgo para la salud.

Los primeros en dar constancia a la comunidad médica de este tipo de realidades fueron los psiquiatras geriátricos. No obstante, con el paso de los años se puso el centro de atención en las mujeres más jóvenes. Conozcamos más datos a continuación.

Mujer con naúseas

Vómitos psicógenos: origen, causas, personas afectadas y tratamiento

Los vómitos psicógenos son una condición médica poco común que cursa con náuseas, vómitos severos y recurrentes sin una causa orgánica subyacente que la explique. Hasta el momento, se han probado varios tratamientos médicos para reducir el efecto, pero los resultados no suelen ser satisfactorios.

Por término medio, la única estrategia que funciona es la terapia psicológica combinada en ocasiones con la administración de psicofármacos. Cabe señalar que, en los últimos años, ha aumentado la investigación sobre esta condición. Así, trabajos, como el del departamento de Medicina Psicosomática de la Universidad de Kyushu (Japón), explican cuáles son las causas que están detrás de esta situación tan desgastante.

Depresión mayor

Una buena parte de los pacientes que han sido ingresados con una manifestación de vómitos psicógenos presentaban una depresión mayor no diagnosticada. Son personas que evidencian una sintomatología psicosomática evidente y que no han buscado ayuda psicológica durante meses o años.

Trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad presentan un espectro muy amplio de manifestaciones físicas. Así, las cefaleas, las alteraciones digestivas, los dolores musculares e incluso las alteraciones en la piel son hechos muy comunes.

Por tanto, una pequeña parte de los pacientes con algún problema de ansiedad (trastornos de pánico y agorafobia o trastorno de la ansiedad generalizada) puede evidenciar vómitos psicógenos.

Trastornos de estrés postraumático

Tener un pasado de maltratos, haber sufrido abuso, padecer bullying o incluso acoso laboral, suele cursar en ciertos casos con trastornos psicosomáticos. Los vómitos compulsivos se vinculan, sobre todo, con infancias traumáticas.

El trastorno de conversión

Los trastornos de conversión o disociativos suelen evidenciar signos de origen neurológico sin que exista una enfermedad o causa física que lo explique. Cursan con pérdidas de memoria, incapacidad para mover alguna extremidad y también con náuseas y vómitos.

Los trastornos de conducta alimentaria

Como señalábamos al inicio, es común creer que los vómitos psicógenos son una característica exclusiva de las mujeres jóvenes con trastornos de conducta alimentaria. Ahora, sabemos que este colectivo no es el único. Sin embargo, eso sí, es una manifestación prototípica en las personas con bulimia.

Señalar además, que en muchos casos no es algo voluntario. En ocasiones, es una respuesta compulsiva e incontrolable que el paciente no puede dominar pero que sin embargo, sigue respondiendo a un origen psicológico.

Vómitos psicógenos, muy común en niños y ancianos

Tanto niños como ancianos sufren este tipo de condición y, por término medio, suelen ser los más afectados y los que evidencian además, un mayor riesgo para su salud. Detrás de ello, suele estar el estrés psicosocial, el malestar emocional, las rabietas en los niños y las depresiones en los adultos de edad avanzada.

Son situaciones que no pueden ni deben pasar desapercibidas. Es importante que reciban asistencia sanitaria especializada de manera urgente. Los psicólogos y los psiquiatras son los profesionales que ofrecerán la mejor respuesta a estas situaciones. En caso de no responder con rapidez, podemos llegar a serios casos de deshidratación.

Niño que sufre vómitos psicógenos

¿Cómo se tratan los vómitos psicógenos?

La principal estrategia para abordar este tipo de condiciones psicofisiológicas es tratar el síntoma y a ​​la persona en su conjunto. El síntoma no lo podemos descuidar porque puede llevar al paciente a situaciones peligrosas pero lo esencial, es atender la realidad psicológica de la persona.

El tipo de terapia se basará en las necesidades de cada paciente. No es lo mismo tratar a una persona con un trastorno disociativo que a un niño que sufre bullying en el colegio o a una joven con bulimia. Hay que tener en cuenta las realidades singulares de cada persona, si estamos ante un anciano con una depresión mayor, por ejemplo, vamos a necesitar también la colaboración familiar, así como de su médico de cabecera.

Las técnicas de gestión del estrés y la ansiedad, la reestructuración cognitiva, potenciar la autoestima y habilitar en recursos de relajación y gestión emocional suelen ser los puntos más importantes. En cualquier caso, y para concluir, recordemos que los conflictos emocionales y los problemas mentales siempre tienen un impacto en nuestro organismo.

Los vómitos psicógenos son un ejemplo de ello.

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Asaad, G. (1996). Psychosomatic Disorders: Theoretical and Clinical Aspects. Brunner-Mazel. pp. X, 129 – 130. American Psychiatric Association. (2013)
  • Chiozza, L. (2008). ¿Porqué enfermamos? La historia que se oculta en el cuerpo. Buenos Aires: Libros del Zorzal.
  • Muraoka, M., Mine, K., Matsumoto, K., Nakai, Y., & Nakagawa, T. (1990). Psychogenic vomiting: The relation between patterns of vomiting and psychiatric diagnoses. Gut31(5), 526–528. https://doi.org/10.1136/gut.31.5.526