Wassily Kandinsky, una vida en torno al color

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 20 abril, 2019
Camila Thomas · 20 abril, 2019
Kandinsky fue un artista ruso que, desde los inicios de su carrera, se esforzó por construir un arte basado en el color y la forma pura. Tras abandonar una carrera en el ámbito de las ciencias sociales, Kandinsky revolucionó para siempre el mundo artístico.

Wassily Kandinsky fue el primer pintor en basar la pintura en medios de expresión puramente pictóricos. Así, Wassily abandonó el uso de ‘objetos’ en sus cuadros anticipando la abstracción.

Kandisnky fue un artista polifacético, no solo fue pintor sino también grabador y escritor. A escala mundial, se considera a este artista ruso como uno de los creadores de la abstracción pura en la pintura moderna.

Después de exitosas exposiciones de vanguardia, fundó el influyente grupo de Munich Der Blaue Reiter (The Blue Rider, 1911–14) y comenzó a pintar de forma completamente abstracta. Sus formas evolucionaron de sus primeras obras fluidas y orgánicas a obras geométricas y, finalmente, pictográficas.

Pintura de Kandinski

Kandisnky en Rusia, su tierra natal

Wassily Kandinsky nació el 4 de diciembre de 1866, en Moscú, Rusia. Nació en un hogar acomodado y multicultural.

Su madre era moscovita, una de sus bisabuelas fue una princesa de Mongolia y su padre era nativo de Kyakhta, una ciudad siberiana cerca de la frontera china. Así, el niño creció con un patrimonio cultural que era, en parte, europeo y, en parte, asiático.

Su familia era gentil y aficionada a los viajes. Siendo aún un niño, se familiarizó con Venecia, Roma, Florencia, el Cáucaso y la Península de Crimea.

Su madre poseía una fuerte inclinación musical y su padre trabajaba como comerciante de té. Cuando Kandinsky tenía apenas unos 5 años, sus padres se divorciaron.

El niño se mudó a Odessa (Ucrania) para vivir con una tía. Allí aprendió a tocar el piano y el violonchelo en la escuela primaria, además, estudiaba dibujo con un tutor particular.

Desde su infancia, tuvo una experiencia íntima con el arte. Las obras de su infancia revelan combinaciones de colores bastante específicas, infundidas por su premisa: «cada color vive por su vida misteriosa».

Juventud de Kandinsky

En 1886, comenzó a estudiar derecho y economía en la Universidad de Moscú. El joven continuó teniendo sentimientos inusuales sobre el color al contemplar la arquitectura vívida de la ciudad y sus colecciones de iconos.

En 1889, la universidad lo envió en una misión etnográfica a la provincia de Vologda, en el norte boscoso. De este viaje, Kandinsky regresó con un interés en estilos, a menudo, descabellados y poco realistas de la pintura popular rusa. Este interés no abandonaría al joven. Ese mismo año, descubrió los Rembrandts en el Hermitage en San Petersburgo, y continuó su educación visual con un viaje a París.

Según su propio testimonio, en esta etapa, había perdido gran parte de su entusiasmo inicial por las ciencias sociales. Sin embargo, siguió su carrera académica y en 1893 se le otorgó el título de doctorado.

En un primer momento, se resistió a su inclinación artística al considerar que el arte era «un lujo prohibido a un ruso». Finalmente, tras un período de enseñanza en la universidad, aceptó un puesto como director de la sección fotográfica de una imprenta de Moscú.

En 1892 Kandinsky se casó con su prima, Anna Chimyakina. Poco después, aceptó una posición en la Facultad de Derecho de Moscú y mantuvo su gusto artístico como una actividad secundaria.

Sin embargo, dos eventos propiciaron su abrupto cambio de carrera en 1896. El primero se produjo al asistir a una exhibición de impresionistas franceses en Moscú el año anterior, que fue su primera experiencia de arte no representativo. El segundo fue escuchar Lohengrin de Wagner en el Teatro Bolshoi. Así, la vida y la carrera de Kandinsky tomaría un nuevo rumbo del que ya no habría vuelta atrás.

El comienzo de la carrera artística de Kandinsky

Ese 1896, cuando se acercaba a su cumpleaños número 30, Kandinsky decidió abandonar su carrera de abogado y trasladarse a Múnich. El idioma no fue un problema, pues había aprendido alemán con su abuela materna cuando era niño.

En Múnich, decidió dedicarse a tiempo completo al estudio del arte. Se matriculó en la Academia de Artes de Múnich, aunque gran parte de su aprendizaje artístico fue autodidacta.

Kandinsky declaró que la obra de Claude Monet fue una de sus mayores influencias. En las pinturas de Monet, el tema jugaba un papel secundario en relación al color.

Era como si la realidad y el cuento de hadas estuvieran entremezclados. Ese fue el secreto del trabajo inicial de Kandinsky, que se basaba en el arte popular y se mantuvo así incluso cuando su trabajo se hizo más complejo.

Entre los años 1902 y 1907, el artista se mantuvo itinerante. Visitó una lista de países que incluyeron Francia, Países Bajos, Túnez, Italia y Rusia, para instalarse definitivamente en Murnau.

Durante sus viajes, pintó una serie de paisajes alpinos entre los años 1908 y 1910. A este periodo pertenece su famoso trabajo La montaña azul, que describía explícitamente una vista escénica de la naturaleza a través de los colores.

A diferencia de otros pintores de la época, su uso del color en el lienzo era extremadamente diferente. Su paleta de colores se utilizaba con el fin de expresar emociones en lugar de proporcionar una descripción de la naturaleza o el tema.

Kandinski

Múnich y el grupo Blue Rider

En 1909, fundó la Asociación de Nuevos Artistas de Múnich de la que, además, fue presidente. Sin embargo, sus pensamientos radicales no encajaron del todo bien con los de algunos artistas convencionales y llevaron a la disolución del grupo en 1911.

La disolución de la Asociación de Nuevos Artistas de Múnich llevó a la formación de un nuevo grupo, el Blue Rider; esta vez, con artistas de ideas afines. El grupo organizó dos exposiciones e incluso publicó un calendario anual. Sin embargo, con el estallido de la Primera Guerra Mundial,Kandinsky regresó a Rusia.

“Entrega tus oídos a la música, abre tus ojos a la pintura y … ¡deja de pensar! Solo pregúntate si la pieza te ha permitido ‘caminar’ hacia un mundo hasta ahora desconocido. Si la respuesta es sí, ¿qué más quieres?”

–Wassily Kandinsky-

El año 1910 fue crucial para Kandinsky y para el mundo del arte. En ese año, Wassily Kandinsky revolucionó el panorama artístico con la producción de su primera acuarela abstracta.

En este periodo, publicó el tratado Sobre lo espiritual en el arte en el Blue Rider Calendar, además promovió el arte abstracto y el uso autónomo de los colores. Hasta este momento, el color había estado al servicio de la pintura de forma puramente utilitaria, es decir, servía como complemento para representar un objeto, un paisaje, etc. Kandinsky abrió el camino y desvinculó este uso utilitario para dotar al color de una total autonomía.

Kandinsky y su regreso a Rusia

Con el fin de la Revolución Rusa, el artista ocupó un importante puesto en el Comisariado (oficina del gobierno) de Cultura Popular y en la Academia de Moscú. Al regresar a Rusia, estuvo absorto en la política cultural de Rusia y colaboró con la educación artística y la reforma de los museos desde 1918 hasta 1921.

Organizó veintidós museos y se convirtió en el director del Museo de Cultura Pictórica. En 1920, fue nombrado profesor en la Universidad de Moscú.

Comprometiéndose menos en el lienzo, dedicó gran parte de su tiempo a impartir conocimientos artísticos. Para sus clases, el artista seguía un programa basado en análisis de formas y colores.

En 1921, Kandinsky  fundó la Academia de Artes y Ciencias y se convirtió en su vicepresidente. A finales de ese año, la actitud soviética hacia el arte cambió. Sus ideas y su visión expresionista del arte fueron rechazadas por los miembros radicales del Instituto. Kandinsky fue juzgado por sus pares como ‘demasiado distintivo’ y, como consecuencia, decidió abandonar Rusia.

Acogida en Alemania, periodo Weimar

En 1921, el arquitecto Walter Gropius, fundador de la Bauhaus de Weimar, invitó a Kandinsky a Alemania y este aceptó la invitación.

Al año siguiente, se encontraba impartiendo clases de pintura para principiantes y profesionales capacitados. Kandinsky se dedicó a enseñarles su teoría del color con nuevos elementos de la psicología de la forma.

En 1926, publicó su segundo libro teórico, Punto y línea al plano, que describía detalladamente su desarrollo de formularios de estudio. El trabajo hizo hincapié en las formas geométricas: triángulo, círculo, semicírculo, línea recta, curvas y planos.

Conforme experimentaba con el uso del color, sus obras irían sufriendo nuevos cambios con el tiempo. Las obras de esta época destacaron elementos geométricos individuales que pavimentaron el camino a los colores fríos.

En 1933, clausurada la Bauhaus por los nazis, el pintor se instaló en Francia.

Obra de Kandinsky

Estancia en la ciudad de la luz

En París, permaneció en un pequeño apartamento mientras desarrollaba su actividad creadora. La mayoría de sus trabajos de esta época utilizaban composiciones de colores originales mezclando, ocasionalmente, arena con pintura para dar una textura granular rústica.

Las pinturas de su etapa parisina poseen un color espléndido, una rica invención y un humor encantador.

“La obra de arte nace del artista de una manera misteriosa y secreta. De él gana vida y ser. Tampoco su existencia es casual e intrascendente, pero tiene una fuerza definida y resuelta, similar en su vida material y espiritual.”

-Wassily Kandinsky-

En julio de 1937, acompañado por otros artistas del momento, presentó su obra en la Exposición de Arte Degenerado en Múnich. Aunque la exposición fue muy concurrida, 57 de sus obras fueron confiscadas por los nazis.

El maestro del color y de la abstracción murió a causa de una enfermedad cerebrovascular en Neuilly-sur-Seine, Francia, el 13 de diciembre de 1944. Pero su recuerdo vive en su obra y sus pinturas siempre serán inmortales.

Kandinsky sigue siendo muy admirado por sus pinturas y por ser el creador del arte abstracto. Inventó un lenguaje de formas abstractas con el que reemplazó las formas de la naturaleza.

Quiso reflejar el universo en su propio mundo visionario. Sentía que la pintura poseía el mismo poder que la música; y que la línea y el color debían corresponder a las vibraciones del alma humana.

  • Kandinsky, W. (2016). De lo espiritual en el arte. Wassily Kandinsky.
  • Martínez Benito, J. (2011). Kandinsky y la abstracción: nuevas interpretaciones (Doctoral dissertation).
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  • García, G. I. (2002). Utopia e ideologia: Kandinsky y la modernizacion del espacio pictorico. Káñina, 26(2), 135-146.