5 errores que los padres cometen con sus hijos

Yamila Papa · 2 junio, 2015

 

Como mi madre no me dejaba comer chocolate, le compro una tableta por día a mi niña”, “mi padre me retaba si no estudiaba, voy a dejar que mi hijo haga lo que quiera con la escuela”. ¿Te resultan familiares estas frases?

Hay multitud de manuales que indican cómo ser los padres perfectos o ideales; sin embargo, la práctica hace al maestro y en la vida real no resulta tan fácil llevar a cabo esos consejos que tan bien suenan.

De hecho, seguramente tú has sufrido alguna “injusticia” cuando eras pequeño. Es probable también que hayas jurado nunca hacerle lo mismo a tus hijos. Tal vez lo estés cumpliendo, pero eso no quiere decir que sea un bien para ellos.

¿Sabías que más de la mitad de los libros de autoayuda disponibles en las librerías son para ser un buen padre o madre? Al parecer, el miedo a equivocarse o a repetir errores del pasado es muy fuerte y determina qué leen los adultos de hoy en día.

Pero atención, no nos confundamos, equivocarse no es lo mismo que fracasar. Nadie nació sabiendo, como se dice popularmente. Uno de los errores más frecuentes de los padres es evitar que los hijos “sufran” lo mismo que ellos en la infancia. Esto sucede porque a veces creemos que era algo malo cuando en realidad “lo estaban haciendo por nuestro bien”.

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Por ejemplo, si nuestra madre no nos dejaba comer chocolates todos los días no era por ser malvada, sino porque sabía que ese hábito provocaría caries, obesidad y otros problemas. Si nuestro padre nos preguntaba si nos iba bien en la escuela, era porque no podían dejar que viviésemos en un libre albedrío en relación a nuestros estudios.

Según los investigadores, hemos heredado los traumas y clichés de nuestros padres y es muy probable que terminemos haciendo lo mismo con nuestros hijos. Además de las expresiones típicas que te decían de pequeño y que seguro que les repites a tus niños, también puede ocurrir que por causa de un problema de tu infancia tus pequeños terminen sufriendo las consecuencias.

 

Los típicos “deja vu” en la crianza

 

Estamos hablando de esas cosas que te decían tus padres, que seguro odiabas y que ahora lo estás repitiendo en tus hijos:

 

1- “Pide por esa boca”

Te sientes culpable por dejarlos todo el día al irte a trabajar, entonces les compras cualquier cosa que te piden, accedes a sus caprichos sin importar de qué se traten. Por no estar cuando ellos van creciendo sientes que tienes que “limpiarte” de alguna manera. ¿Cómo? Con regalos.

 

2- “El profesor le tiene manía”

Antes, cuando llegábamos a casa con una mala calificación, nos castigaban. Hoy en día, si esto ocurre, los padres se van corriendo a hablar con el profesor y a pedirle explicaciones de por qué han desaprobado al hijo. No trates de excusar la situación pensando que el maestro le ha cogido manía o que no es culpa de tu hijo por no estudiar.

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3- “Que la televisión los entretenga”

Este es un mal moderno que quizás no hemos sufrido tanto de pequeños porque hace algunos años atrás no había tanta oferta de programas, videojuegos, redes sociales, páginas de Internet, etc.

Quizás te hayas enojado más de una vez porque tus padres te mandaban a la habitación a estudiar sin mirar TV. Ahora crees que tus hijos pueden pasarse horas y horas frente a la pantalla, algo que también te aligera la carga de cuidarlos.

 

4- “Ellos saben que los amo”

Nunca está de más expresar nuestro cariño a los seres que nos rodean. Cuando son bebés, es más fácil decirles que son lo más importante del mundo, que los amas, etc, pero con el paso del tiempo, ese hábito va desapareciendo.

Cuando los hijos llegan a la adolescencia, por ejemplo, son ellos los que piden a los padres que no sean tan efusivos porque les da vergüenza. En lugar de hacerles caso, continua con tus expresiones de afecto.

 

5- “Solo entiende cuando le castigo”

Castigar a nuestros hijos podría decirse que es la vía más rápida para que el niño no haga de nuevo lo que está mal. Pero… ¿por cuánto tiempo “aprenden la lección”?

Si ya saben que al otro día te olvidarás de lo ocurrido y les dejarás que hagan lo que quieran, tus palabras no valdrán de mucho. Por más de que tus padres hayan sido muy severos contigo, recuerda que no había escarmiento mayor que una reprimenda en tu época.