9 estrategias para mantener el control cuando las cosas van mal

9 estrategias para mantener el control cuando las cosas van mal

Yamila Papa 18 febrero, 2015 en Psicología 104 compartidos
9 tips para mantener el control cuando las cosas van mal

Seguro te habrá pasado que, en cierto momento, las nubes grises no te dejan ver el cielo o que la tormenta nunca te permitirá disfrutar del sol. Como dice un refrán “las desgracias no vienen solas” y es totalmente así, ya que están acompañadas de un sentimiento insoportable, horrible, que no se lo deseas a nadie.

Es preciso saber que no “todo” está mal. Tienes el afecto de las personas que te rodean y la fortaleza de salir adelante. Aunque creas que la has perdido, tu corazón sigue latiendo y tu cerebro, pensando, por lo tanto, puede ayudarte a sortear los obstáculos.

Perder la calma es lo último que deberías hacer, porque si estás relajado será más fácil que puedas mantener “la cabeza fría” y pensar qué es lo mejor para ti.

Gracias a los siguientes consejos, podrás mantener la tranquilidad en los peores momentos de tu vida:

1 – Identifica cuáles son las señales que da tu cuerpo: Cuando hay tensión es porque el organismo está ofreciendo signos de alerta. Es importante que te fijes bien cuando estás con los músculos contraídos, por ejemplo, o bien cuando tu corazón late más a prisa, tu respiración está agitada o tu temperatura corporal sube y transpiras en demasía.

No todos experimentamos las mismas señales, por ello es preciso que las reconozcas apenas aparezcan.

2 – Respira profundamente: Saber controlar la respiración es vital para mantener la calma en cualquier situación, sobre todo cuando te sientes que el mundo ha caído a tus pies. Al estar bajo presión, los niveles de estrés aumentan y es por ello que la respiración es más superficial.

Esto se debe a que el cuerpo se está preparando para huir o ser atacado. Cierra los ojos y respira bien lento. Aguanta el aire en tus pulmones durante cinco segundos y luego expúlsalo, muy despacio. Repite este simple ejercicio las veces que sean necesarias y de a poco empezarás a notar cambios en tu cuerpo, te sentirás más aliviado.

3 – Busca cosas para hacer: Cuando tienes un problema, todo gira en torno a él y ese es un error muy frecuente. Ante situaciones difíciles, siempre es mejor que la mente esté ocupada en otras cosas, porque por más que le des vueltas al asunto una y otra vez, lo único que lograrás es mayor desesperación, preocupación y depresión.

Haz cualquier otra cosa que te guste, como escuchar música, leer un libro, mirar una película, ir a tomar un helado o regar las plantas.

9 estrategias para mantener el control cuando las cosas van mal

También es bueno que actives tu cuerpo con cierto tipo de ejercicio, así la energía negativa que estás acumulando es eliminada a través del movimiento. Prueba con la natación, el boxeo, saltar a la cuerda, bailar, andar en bicicleta o salir a caminar. Por nada del mundo debes quedarte de brazos cruzados mirando el techo.

4 – Mastica un chicle: Puede parecerte extraño, pero es una técnica muy interesante para relajarse. ¿Qué suele hacer la gente cuando está aburrida, deprimida o preocupada? Come mucho. Entonces, si no quieres atiborrarte con todo lo que hay en la nevera, masca un chicle de menta sin azúcar. Esto te aportará saciedad y te servirá para reducir los niveles de ansiedad.

5 – Juega: Podríamos incluir esta actividad en el punto cuatro, sin embargo, hay una salvedad en este caso. La idea es que te diviertas como cuando eras niño, con alguien que no sobrepase los cinco o siete años. ¿quién? Puede ser un hijo, un sobrino, un ahijado, un hermano, el hijo de un amigo o un vecino.

Tienes que prestar atención a la manera en que se desenvuelve en un parque, cómo todo llama su atención, de qué cosas se ríe… e imitarlo lo más posible. Después de esta actividad, te sentirás cansado, es verdad, pero también pleno, de buen humor y feliz. Sobre todo, jugando te olvidarás de tus problemas.

jugar

6 – Ten más sentido del humor: Ríete de las cosas que te ocurren, aunque los demás crean que estás loco. Intenta sacar el lado humorístico a lo malo. No es algo sencillo, pero tampoco imposible. Ríete de ti mismo a diario.

7 – Tómate tiempo: Cuando tu cuerpo está tenso, tu corazón está acelerado. No puedes pensar claramente en lo que ocurre y quieres actuar sin analizar las situaciones. No pretendas responder a las preguntas internas o las de los demás en esos momentos. Mejor tómate el tiempo necesario para pensar y luego dar una respuesta.

8 – Habla con alguien “externo”: Puede ser el terapeuta o una persona que no esté relacionada contigo o con tu problema en particular. Tiene que ser alguien con quien te sientas bien pero que no esté empapado en el tema. Un punto de vista externo te puede ayudar a encontrar soluciones que hasta ahora no habías imaginado.

9 – Piensa cómo actuarían los demás: Si admiras a alguien, puede ser un familiar o un personaje famoso, imagina de qué manera esta persona saldría airosa de una situación similar a la tuya. ¿Cómo actuaría? ¿Qué pensaría? ¿Qué diría? Haz lo mismo: actuar, pensar y decir de forma parecida.

Yamila Papa

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