Gestionar las emociones a través de la respiración

La respiración está en consonancia con los ritmos y las necesidades del cuerpo y se puede utilizar también en el otro sentido.
Gestionar las emociones a través de la respiración
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 12 julio, 2022

El cuerpo, las emociones y los pensamientos forman un todo. Lo que ocurre en cada uno de esos ámbitos tiene efectos sobre los demás. No existe la más mínima posibilidad de que actúen por separado. De ahí que cuando te encuentres en un problema, sea conveniente que te preguntes no solo por uno de esos componentes, sino por todos.

Una de las funciones que tiene mayor incidencia en la salud física y mental es la respiración. A la vez, en la respiración se reflejan las emociones, los sentimientos, la relación con el entorno y el estado general del cuerpo. Por eso, aprender a respirar te puede ayudar significativamente para gestionar de una manera más adecuada tus emociones.

Mujer respirando

La respiración en las emociones

La respiración forma parte del sistema autónomo del organismo. Las funciones que componen ese sistema, por ejemplo la digestión, operan sin que se lo ordenemos. Sin embargo, la respiración es la única actividad de esa categoría sobre la que podemos ejercer un importante margen de control.

De ahí que podamos aprender a manejar nuestra respiración para nuestro bienestar. La respiración cambia según la emoción que predomine en nuestra mente. Cuando sentimos miedo, se hace más difícil respirar, es como si nos quedáramos sin aire. De hecho, pueden aparecer sensaciones de ahogo.

Si hay ansiedad, la respiración se vuelve rápida y superflua, por lo que no hay una adecuada oxigenación del cerebro.

Si lo que predomina es la tristeza, la respiración se hace mucho más lenta y profunda. De ahí que no sea raro que en estados de depresión aparezcan los suspiros con mucha frecuencia. En las situaciones de estrés, la respiración se torna entrecortada.

Cuando la respiración cambia su funcionamiento regular, también se alteran todos los ritmos vitales del organismo. Por eso es tan valiosa.

El manejo de la respiración

Para aprender a gestionar las emociones a través de la respiración, lo primero que debes saber es que esa función puede ser de varios tipos. Hay básicamente 4 formas de respirar que inciden en el mundo emocional:

  1. La respiración abdominal: es la forma natural de respirar. En este tipo de respiración es como si tragaras el aire y lo llevaras al estómago. Se basa en el funcionamiento del diafragma. La respiración abdominal es altamente saludable para aliviar tensiones y oxigenar órganos vitales como el corazón y el hígado. Si la practicas con frecuencia obtienes grandes beneficios.
  2. La respiración energética: es la que aparece durante los momentos en los cuales realizamos ejercicios físicos. Su principal función es la de llenar de vitalidad al organismo en su conjunto. La respiración energética es muy adecuada para momentos de grandes dificultades emocionales, ya que nos llena de vitalidad.
  3. Respiración alterna: este ejercicio sirve para concentrarse en la propia respiración y relajarse. Consiste en tapar las fosas nasales de forma alterna al tiempo que se contiene el aire entre cada respiración.
  4. Respiración profunda: se trata de hace inspiraciones y exhalaciones lentas y profundas. De esta manera se consigue enlentecer el ritmo del cuerpo y de los pensamientos.
Mujer y hombre respirando al aire libre

¿Cómo manejar la ira a través de la respiración?

La ira es una de las emociones más dañinas para el cuerpo y la mente. Por eso es importante que aprendas a controlarla, para evitarte males mayores. Lo puedes hacer a través de la respiración.

En el momento de experimentar el enfado, quédate quieto. Luego inspira profundamente y después exhala, con toda la fuerza de la que seas capaz.

La ira es como una olla a presión a punto de explotar; respirar con gran potencia, se asemeja a la liberación de la presión en ese tipo de artefactos. Si no se produce ese escape, de seguro habrá un estallido. Cuando experimentes cierto agotamiento en la respiración, comienza a inhalar y exhalar de forma pausada.

Utilizando la respiración evitas a tu organismo una sobrecarga emocional que podría dañarlo y también evitaste un conflicto probablemente innecesario. Evalúa la forma en que respiras diariamente y toma conciencia sobre lo que ella refleja. Al cuidar tu manera de respirar, también proteges tu cuerpo, tu mente y tu vida.

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  • Pérez, J. F. (2010). Ansiedad y respiración diafragmática. Enfermería integral: Revista científica del Colegio Oficial de Enfermería de Valencia, (89), 16-18.
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