A quien madruga ¿Dios le ayuda?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 29 diciembre, 2017
Yamila Papa · 5 marzo, 2014

El proverbio reza que al que madruga Dios lo ayuda. Al parecer, los estudios afirman que no siempre levantarse temprano es sinónimo de ser exitoso. Y aún hay más: podría ser que los genes sean los que determinan las horas de vigilia o de sueño.

Hace algunos años, para poder proyectar la imagen de una persona laboriosa y responsable, era preciso levantarse apenas amanecía. Pero en la actualidad y en la cultura en la que vivimos, donde para mantener el estatus es imposible “seguir al rebaño”, no parece ser una buena idea. Para poder ser “alguien” y progresar en este mundo que nos toca es preciso levantarse mucho antes que el resto.

Claro que esto es para los que desean ser el CEO o el dueño de una empresa. Antes de que los gallos comiencen a cantar, ya hay que estar bien arriba. Como no hay demasiada gente que desea hacer el esfuerzo por levantarse a las 4 o 5 de la madrugada, se cree que solo algunos son los que logran el éxito. Los “tempraneros” son los que se toman el trabajo de que los demás conozcan su disciplina circadiana.

Otto Kroeger es un consultor empresarial de Fairfax, en Estados Unidos. Afirma que es muy madrugador porque busca el éxito y que eso siempre la ha sido útil en el mundo de los negocios. Se levanta a las 4 a.m. todos los días y le desea inculcar a empleados y clientes las ventajas de abrir los ojos cuando todavía está oscuro. Se ufana también de que en los últimos 13 años, nunca ha dormido más de 4 horas por día.

Mujer dormida que no madruga

El amanecer, algo tan lejano para el que no madruga

Para aquel que no madruga, que tiene la posibilidad de poder levantarse a la hora que desea o más tarde que el resto, la madrugada o el amanecer parecen ser momentos que solo están en las películas, en los libros o en la imaginación. Pero permanecer en la cama a horas en las que los demás ya están levantados no siempre está bien visto.

En la época actual, es un punto de referencia presente en muchos sitios, según afirma la escritora Cynthia Ozick. Ella se acuesta a las 3 de la madrugada y se levanta no antes del mediodía. Y eso no es algo que le guste demasiado o que la haga sentir cómoda, ya que cuenta con la desaprobación de su familia, amigos y conocidos. Ante los ojos del resto, una persona que no madruga es una persona con malos hábitos.

“Es bueno estar despierto antes de que comience el día.Este hábito contribuye a la salud, a la riqueza y a la sabiduría.”

-Aristóteles-

El sueño y el ADN

Chica adolescente mientras suena el despertador

La opinión de la gente se basa en la idea que tenemos de antaño sobre levantarse temprano y de la mano del proverbio sobre madrugar. Todo el mundo utiliza los hábitos del sueño para poder “evaluar” el carácter o la capacidad de una persona. Esto está relacionado con que la gente de campo se levanta al alba y los que se levantaban tarde eran considerados como una “carga” para la familia.

Según el director del Servicio de Alteraciones del sueño de la Universidad de Rush, en Chicago, Edward Stepanski, dormir mientras todos los demás hacen sus tareas es una característica negativa, está mal visto. Sin embargo, ha decidido investigar un poco sobre el tema, y han aparecido algunas dudas sobre si es bueno o no levantarse temprano.

Se piensa que el momento en que dejamos de dormir no tiene relación con el éxito o los logros alcanzados, sino con un concepto social. “Los ciclos de sueño de cada persona no es algo que puedan controlar”, confirma.

Alondras versus búhos

En el primer grupo se encuentran aquellos que se levantan temprano y en el segundo los que duermen hasta muy tarde. Se los conoce también como personas matutinas o vespertinas, respectivamente, por sus ritmos circadianos. Solo el 10% de la población es alondra extrema y lo mismo ocurre con los búhos. El 80% restante son un término medio.

Mujer que madruga levantándose

El factor más importante que determina que alguien sea más bien alondra o búho está en el ADN, y no en la ambición. Esto lo afirma el director médico del Centro de Alteraciones del Sueño de Minnesota, Mark Mahowal. Querer alterar los hábitos de sueño es lo mismo que desear modificar el color de ojos o la estatura de alguien, es decir, es prácticamente imposible.

Por otro lado, el director de la misma entidad pero de Utah, Christopher Jones, dice que es beneficioso para el mundo que haya búhos que se queden despiertos en la noche, ya que pueden oír los pasos de los leones sobre la hierba. Todavía no hay pruebas que afirmen que el grupo que no madruga sea menos exitoso.

Hay profesiones que son atrayentes para las alondras, como ser los médicos o los bancarios. En cuanto a los búhos, suelen inclinarse por la hostelería o las artes. Es bueno saber también que con la llegada de Internet muchos de los que podían considerarse alondras se convirtieron casi en búhos, porque se quedan en la madrugada navegando o chateando.

En definitiva, la conclusión de estos estudios es que la genética tiene mucho que ver con la cantidad o los horarios de sueño de las personas y, por otro lado, que no por “mucho madrugar, amanece más temprano”, es decir, que no determina el éxito en las actividades diarias.

NOTA DE EDICIÓN: El título del artículo alude al refrén popular, no es nuestro interés cuestionar ningún dogma de fe ni hablar de ningún Dios en el que alguién crea; creencia que por otro lado respetamos profundamente.