Cómo rejuvenecer el cerebro según la Universidad de Harvard

Los experimentos de la neurocientífica Sara Lazar permitieron comprobar que la meditación hace rejuvenecer el cerebro. Las conclusiones indican que el cerebro de una persona de 50 años que medita es similar al de una persona de 25 años.
Cómo rejuvenecer el cerebro según la Universidad de Harvard
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 01 febrero, 2022

No importa la edad que se tenga, siempre es posible rejuvenecer el cerebro. A esa conclusión se ha llegado por varias vías, todas ellas centradas en un mismo nodo: la meditación. Al parecer, esta práctica es capaz de revertir un proceso que se da de manera natural en todas las personas: el encogimiento del cerebro a medida que se envejece.

Sara Lazar es investigadora del campo de las neurociencias que decidió involucrarse en el tema de la meditación y estudiarla desde el punto de vista científico. Sus estudios han marcado todo un hito, ya que evidencian los impresionantes efectos de las prácticas meditativas sobre varios aspectos. Gracias a esos estudios hoy sabemos que es posible rejuvenecer el cerebro.

 “La intuición abre sus puertas a través de la meditación”.

-Osho-

Algunas disciplinas como el yoga, el tai-chi u otras similares se han convertido en una tendencia en los últimos tiempos. Quienes las practican encuentran beneficios evidentes en ellas y por eso se han mantenido y extendido progresivamente. El trabajo de Sara Lazar prueba que aportan beneficios concretos, entre ellos, el de rejuvenecer el cerebro.

Mujer haciendo yoga

La experiencia de Sara Lazar

Sara Lazar es neurocientífica, facultativa en el Hospital General de Massachusetts y docente en la Escuela de Medicina de Harvard. Es aficionada al atletismo y por eso sufrió una lesión menor; su médico le sugirió practicar yoga  para recuperarse y así poder participar en la maratón de Boston.

Al iniciar la práctica, le llamó la atención que su maestro hablara acerca de que los ejercicios no solamente le darían mayor flexibilidad, sino que también la volverían más compasiva y abrirían más su corazón. Pasado un tiempo, efectivamente notó que se sentía generalmente más tranquila  y abierta a los puntos de vista de otros.

Como científica que es, la observación en su propio comportamiento desató un interés especial en el tema. Quiso entonces corroborar si lo que experimentaba tenía algún fundamento científico, si era obra del azar o de otro factor diferente a la meditación.

La meditación y rejuvenecer el cerebro

La neurocientífica Sara Lazar partió de una revisión de otros estudios que ya se habían llevado a cabo. En principio, solo reunió a un grupo de personas que habitualmente realizaban prácticas meditativas y lo contrastó con otro grupo que no llevaba a cabo esas actividades. Observó el cerebro  de los individuos de ambos grupos y encontró importantes diferencias.

Quienes meditaban tenían más materia gris en el córtex frontal, el córtex sensorial, la ínsula y regiones asociadas a la audición. El córtex frontal, relacionado con la memoria y con la toma de decisiones, era el que presentaba mayor diferencia.

Lazar señaló que la cantidad de materia gris encontrada en personas de 50 años que meditaban era similar a la cantidad que existía de forma natural en quienes tenían 25 años.

Como buena científica, Lazar dudó de sus propios hallazgos. Se preguntó si no sería posible que el grupo de personas que meditaban ya tuvieran más materia gris que otros, antes de empezar a meditar. Así que organizó un nuevo experimento para corroborar o descartar sus hallazgos.

Personas meditando

Una nueva exploración

Para el nuevo experimento se partió de un grupo de personas que nunca había hecho prácticas de meditación. Se les dividió en dos grupos: uno de ellos seguiría con su vida normal, mientras que el otro comenzaría a meditar durante 40 minutos al día, por un lapso de ocho semanas. Antes de comenzar se realizaron pruebas de neuroimagen de todos los participantes.

Para su propia sorpresa, pasados dos meses, quienes habían comenzado a meditar presentaban cambios en cinco zonas de su cerebro:

  • La corteza cingulada posterior, relacionada con la divagación y el enfoque hacia uno mismo.
  • El lado derecho del hipocampo, relacionado con la cognición, el aprendizaje, la memoria y la regulación de las emociones.
  • La unión temporoparietal, que regula la adopción de perspectiva, la empatía y la compasión.
  • El puente troncoencefálico, centro de producción de varios neurotransmisores.
  • La amígdala presentaba menor tamaño, lo cual fue interpretado como consecuencia de la disminución de emociones como la angustia, el miedo y el estrés.

Los estudios de Sara Lazar han sido publicados en muchas revistas científicas y en plataformas de divulgación científica. Estos estudios parecen evidenciar que es posible rejuvenecer el cerebro y potenciar sus capacidades gracias a una herramienta que está al alcance de todos: la meditación.


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  • Ricard, M., & Singer, W. (2018). Cerebro y meditación. Diálogo entre el budismo y las neurociencias. Barcelona: Kairós.

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