La descortesía interpersonal en el trabajo (compañeros groseros)

Según diversos estudios, basta con que una persona inicie comportamientos groseros o agresivos contra alguien en un entorno laboral, para que esa conducta se contagie y surjan más conductas faltas de cortesía y que a menudo derivan en el acoso.
La descortesía interpersonal en el trabajo (compañeros groseros)
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 02 julio, 2021.

Última actualización: 02 julio, 2021

La descortesía interpersonal en el trabajo se ve con excesiva frecuencia. Los compañeros groseros son aquellos que hacen uso de las burlas y las críticas y que lejos de facilitar las tareas y hacer equipo, las dificultan. Con su conducta, a menudo agresiva y poco ética, crean un clima laboral de elevada negatividad que afecta a buena parte de la empresa.

No nos equivocamos si decimos que esta realidad preocupa cada vez más a los expertos. Todo escenario de trabajo no deja de ser un microcosmos de la propia sociedad. Es un espacio de interrelación humana cuyo objetivo debería ser el de aunar sinergias para lograr objetivos comunes. Sin embargo, la falta de respeto, el acoso, la grosería y la vulneración parecen ya una constante.

Hay investigación que señalan algo llamativo. Basta con que alguien inicie este tipo de comportamientos para que, poco a poco, se contagie como una gripe. Finalmente, estas dinámicas se traducen en baja productividad y, lo que es peor, en trastornos de ansiedad, depresión y bajas laborales. 

La descortesía empieza con una falta de consideración y respeto hacia el compañero de trabajo. Poco a poco, se pasa a la grosería y más tarde a las conductas agresivas.

Empleados ante ordenador pensando en la descortesía interpersonal en el trabajo

¿En qué consiste la descortesía interpersonal en el trabajo?

Hace solo unos meses se publicó un estudio que debe invitarnos a una profunda reflexión. La Universidad de Illinois en Chicago realizó una investigación que ha durado más de dos décadas y que pone en evidencia que el comportamiento grosero, la descortesía y la falta de respeto es una constante en los entornos laborales.

El problema básico es que se tolera y no se aplican medidas de contención, sanción o advertencia. Lo complejo es que estas dinámicas agresivas tienden a normalizarse de manera que hay empresas en las que nada cambia a lo largo de los años. Los autores de este trabajo lo definen como una falta de civismo crónica que aparece tanto en cadenas de restaurantes hasta en grandes empresas de tecnología.

Conozcamos ahora en qué consiste esa descortesía interpersonal en el trabajo.

De la descortesía a la grosería y más tarde, a la agresividad

Este dato es importante y no deja de ser llamativo. Este tipo de comportamientos van de menos a más y tienen su inicio en la simple falta de cortesía. Es decir, pueden darse hechos como no contar con tal persona a la hora de hacer una tarea, como también no tener en cuenta su opinión para acordar algo. Realidades como evitar a alguien en los descansos, en las comidas, etc., son un ejemplo de ello.

Ahora bien, estos detalles que para muchos no tienen excesiva importancia van elevándose en gravedad. Un buen día aparece la grosería, como el hablar mal de uno de manera abierta con alguien. Infravalorar sus gustos o ridiculizarlo ante los demás es algo recurrente.

Lo más grave llega de manera gradual y con el tiempo. Es muy común que tarde o temprano surja el comportamiento agresivo y hasta el acoso. Es como quien va tentando a la persona. Se inicia con la descortesía interpersonal en el trabajo, para saltar después a la grosería y terminar con una agresividad más abierta.

Un comportamiento contagioso

Parecería una película de terror si no fuera verdad. Trabajos de investigación como los realizados por los psicólogos Trevor Foulk, Andrew Woolum y Amir Erez, de la Universidad de la Florida han demostrado algo muy grave. La descortesía interpersonal en el trabajo se contagia. La grosería se imita. La conducta agresiva no solo se tolera, sino que si alguien lo hace, otros lo permiten y muchos aplican la misma conducta.

Este dato nos demuestra algo que se ha visto muchas veces a nivel experimental. Por ejemplo, recordemos el caso del muñeco “Bobo”y la agresividad infantil. Lo que se aprecia con frecuencia es que el comportamiento negativo no solo se tolera en los escenarios laborales. Muchas veces, se aprende, se integra y se repite.

Hay quien ejerce el acoso porque el resto de compañeros también lo hace. Hay quien lo aplica por no ser menos y por supuesto, están los que no cruzan la línea, pero lo toleran y no denuncian.

Mujer que sufre descortesía interpersonal en el trabajo

Tolerancia cero a la descortesía interpersonal en el trabajo

La descortesía interpersonal en el trabajo no puede normalizarse. La grosería no puede tolerarse y el acoso no puede ni debe permitirse. Así, y como bien suele decirse en el ámbito de la empresa, a veces basta con que exista una sola “manzana podrida” para que al poco todo el cesto entero acabe echándose a perder.

Es decir, siempre hay una, dos o tres personas que inician estas conductas negativas y contraproducentes. La falta de respeto, la burla y la crítica se escampan poco a poco en toda la organización creando una epidemia de malas conductas. Por tanto, debemos tener claro un aspecto. Todos acaban perdiendo con esta serie de dinámicas. El clima que se crea es tan adverso que afecta a todos los niveles: psicológico, social, productivo, etc.

De este modo, desde el campo de la psicología organizacional se propone algo muy simple: detectar esos brotes infecciosos y retirarlos. La falta de civismo no es permisible y desde recursos humanos y dirección deben diseñarse estrategias para identificar al incívico, al grosero, al acosador.

Necesitamos gerentes que promuevan la convivencia, el respeto, la cooperación y la gratitud. Solo los equipos humanos capaces de trabajar en armonía y respeto crean escenarios felices para llegar lejos en común. Unidos en un mismo proyecto. Respetándose, valorándose, confiando los unos con los otros.

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  • Foulk, Trevor & Woolum, Andrew & Erez, Amir. (2015). Catching Rudeness Is Like Catching a Cold: The Contagion Effects of Low-Intensity Negative Behaviors. The Journal of applied psychology. 101. 10.1037/apl0000037.
  • Shannon G. Taylor, Lauren R. Locklear, Donald H. Kluemper, Xinxin Lu. "Beyond Targets and Instigators: Examining Workplace Incivility in Dyads and the Moderating Role of Perceived Incivility Norms." Journal of Applied Psychology (First published: June 10, 2021) DOI: 10.1037/apl0000910
  • Lauren R. Locklear, Shannon G. Taylor, Maureen L. Ambrose. "How a Gratitude Intervention Influences Workplace Mistreatment: A Multiple Mediation Model." Journal of Applied Psychology (First published online: September 17, 2020) DOI: 10.1037/apl0000825