Diazepam: qué es y cuáles son sus efectos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 29 agosto, 2018
Valeria Sabater · 2 noviembre, 2017

El diazepam (más conocido por su nombre comercial Valium) es un fármaco perteneciente a la familia de los ansiolíticos e hipnóticos. A día de hoy este tipo de psicotrópico derivado de las benzodiacepinas, sigue siendo uno de los más administrados (y efectivos) para el tratamiento de la ansiedad, el insomnio, los ataques de pánico y como sedantes previos a determinados tipos de intervenciones.

Todos hemos oído hablar del diazepam. Es más puede que nos lo hayan prescrito alguna vez o es posible que alguien cercano a nosotros sea uno de esos pacientes habituados a tenerlo en su mesilla de noche. La propia OMS (Organización Mundial de la Salud) lo tiene incluido en su lista de medicamentos esenciales por una razón muy concreta: es una de las benzodiacepinas estándar más eficaces y utilizadas en la actualidad.

Sin embargo, hay un hecho que no podemos dejar de lado. Su uso es tan frecuente que en ocasiones llegamos a “normalizar” su administración. Sin embargo, no estamos ante un medicamento inocuo. El diazepam, como el resto de benzodiacepinas, conlleva un riesgo elevado de dependencia. Su administración debe ser puntual, controlada y delimitada en el tiempo.

A continuación, te proponemos saber más cosas sobre este tipo de psicofármaco.

“Tratamos el duelo y el miedo con pastillas como si fuesen enfermedades. Y no lo son”.

-Guillermo Rendueles, psiquiatra-

hombre poniendo fármacos de Diazepam en el cerebro representando la antipsiquiatría

Diazepam: usos y mecanismo de acción

Pablo lleva una temporada con grandes altibajos. Tiene la sensación de que todo se le escapa de las manos y que el mundo va demasiado deprisa bajo sus pies. Perdió a su padre hace dos meses por un problema cardíaco, la empresa donde trabaja está haciendo reducción de plantilla y siente que su productividad está bajando. Teme ser despedido. Su nivel de ansiedad, sus problemas para conciliar el sueño y su nerviosismo es tal que tras hablarlo con su médico de atención primaria, este le ha recetado diazepam.

El tratamiento va a ser de 8 semanas. Después evaluarán los avances y se procederá a una retirada gradual del fármaco. Si Pablo no experimenta mejoría su médico lo derivará a un psiquiatra para probar otros tratamientos e iniciar algún tipo de terapia. Nuestro protagonista se compromete con su médico e inicia el tratamiento, no sin antes intentar saber un poco más sobre esa pequeña pastillita que desde ahora va a acompañarlo durante unas semanas.

¿Quién creó el diazepam?

El diazepam fue la segunda benzodiazepina que inventó Leo Sternbachalrededor alrededor de los años 60. Es cinco veces más potente que su predecesor, el clordiazepóxido. Hasta aquel momento los médicos prescribían a sus pacientes los clásicos barbitúricos, unos fármacos con una elevada dependencia y con efectos secundarios bastante serios.

El diazapam se consideró por unos años como la “droga milagrosa”. Es más, hasta no hace mucho era el fármaco más vendido. No obstante, poco a poco los médicos fueron conscientes de que estas pastillas no eran tan inocuas como se creía en un inicio. De hecho, llegados los años 90 su comercialización cayó a la mitad.

Pastillas de benzodiacepinas

¿Qué es el diazepam?

El diazepam es un fármaco psicotrópico. Es decir, es un depresor del sistema nervioso central. Por tanto, lo queramos o no, lo que hace el  famoso Valium como el resto de benzodiacepinas es “disminuir” la actividad del cerebro.

Lo consiguen actuando en distintas áreas del sistema límbico, del tálamo y el hipotálamo. Asimismo, una de sus principales ventajas es que no interacciona con el sistema nervioso autónomo periférico. Es decir, no producirá ningún  efecto secundario extrapiramidal (problemas motrices como discinesias o distonías).

Los neurocientíficos deducen que su acción se inicia al unirse a los receptores GABA para inhibir su actividad. Después de ello, el funcionamiento de ciertas áreas del cerebro se ralentizan para experimentar un estado prolongado de somnolencia, descenso en la ansiedad y relajación de los músculos.

¿Para qué se usa el diazepam?

El diazepam, dados sus efectos sedantes e hipnóticos, tienen múltiples usos, son los siguientes:

  • Tratamiento a corto plazo del insomnio.
  • También se utiliza para tratar la ansiedad, los ataques de pánico y estados de agitación.
  • Tratamiento del estado epiléptico.
  • Manejo inicial para diversos trastornos del estado del ánimo como la manía. Suele utilizarse en combinación con el litio, valproato o neurolépticos.
  • También se usa diazcepam para el tratamiento de la abstinencia del alcohol y los opiáceos.
  • El diazepam se usa junto a otros antidepresivos en pacientes que desarrollan pensamientos suicidas.
  • Es eficaz para diversas condiciones musculares dolorosas.
  • Se utiliza también para tratar diversas paresias musculares por efecto de lesiones o problemas cerebrales.
  • El diazepam siempre está presente en los ambulatorios u hospitales para utilizarse como sedación previa a una operación.

¿Cómo actúa el diazepam?

El diazepam se puede tomar por vía oral, intravenosa, intramuscular o rectal. Se recomienda siempre su administración por vía oral porque se absorbe rápido y bien. Llega al torrente sanguíneo en poco tiempo y su mecanismo de acción se inicia pasados los 15 o 45 minutos.

  • Una vez en la sangre se redistribuye por todos los tejidos. Al poco llega a nuestro cerebro y a todo el sistema nervioso al atravesar la barrera hematoencefálica.
  • Una vez aquí, y como ya sabemos, facilita la acción inhibitoria del neurotransmisor ácido gamma aminobutírico (GABA). De ese modo nos beneficiamos de su efecto relajante e hipnótico.
  • Asimismo, cabe recordar que el metabolismo del diazepam se realiza en el hígado. Este fármaco tiene una vida bastante larga (entre 30 y 60 horas), por tanto necesitamos que este órgano esté sano para poder metabolizarlo de forma efectiva.

Dosis

Las dosis las ajustará el médico especialista en base a nuestras necesidades. No obstante, siempre suelen estar entre los 5 y los 10 miligramos al día. La dosis máxima jamás debe exceder de los 40 mg diarios.

¿Qué efectos secundarios tiene el diazepam?

Lo señalábamos al inicio: la duración del tratamiento debe ser corta, supervisada por nuestro médico, no exceder de las 8-12 semanas y no superar nunca las dosis prescritas. Más allá de este periodo de tiempo y si superamos las dosis  recomendadas (o si los combinamos con otros por nuestra cuenta) las consecuencias pueden ser graves.

Veamos ahora qué efectos secundarios tiene el diazepam, los cuales, y como podemos deducir, son comunes a la mayoría de las benzodiazepinas.

Efectos secundarios más comunes del diazepam

  • Somnolencia.
  • Función motora deteriorada.
  • Problemas de coordinación.
  • Problemas de equilibrio.
  • Mareo.
  • Boca seca.
  • Pequeños fallos de memoria.

Efecto del diazepam por un principio de dependencia leve

  • Temblores y problemas más evidentes de coordinación.
  • Nerviosismo, irritabilidad.
  • Insomnio.
  • Cefaleas.
  • Calambres musculares.
  • Problemas para conducir con seguridad.
  • Dificultades para hablar de forma fluida.
  • Problemas de concentración.
  • Amnesia anterógrada.

Síntomas graves de dependencia al diazepam

  • Taquicardias.
  • Estados paradójicos de conciencia.
  • Respiración irregular, rápida o lenta.
  • Falta de coordinación.
  • Pérdidas de consciencia.
  • Debilidad muscular.
  • Somnolencia extrema.
  • Dolor muscular.
  • Uñas azuladas debido a una falta de oxígeno en sangre.
Mujer con ansiedad por efecto del éxtasis

¿Qué contraindicaciones tiene el diazepam?

  • El diazepam no está recomendado en pacientes con problemas hepáticos.
  • Tampoco en pacientes con problemas respiratorios o con apnea del sueño.
  • No lo tomaremos si hemos tenido problemas con otro tipo de benzodiacepinas.
  • No es recomendable durante el embarazo ni en la lactancia.

Para concluir. Pensemos que una buena parte de la población que recibe tratamiento para la ansiedad suele tomar diazepam durante periodos bastante largos, lo que supone generar a menudo dependencia y tolerancia al fármaco. Esto significa que poco a poco necesitaremos dosis más altas para conseguir el mismo efecto y nuestra salud será la que saldrá perdiendo.

Los psicofármacos, aunque válidos en muchos casos, no son siempre serán una respuesta o la respuesta completa a nuestros agujeros negros. La química adormece, relaja y atenúa preocupaciones, pero difícilmente soluciona los problemas. Es como ponerse muletas cuando te han herido de gravedad en una pierna: las muletas te permiten caminar, pero una vez que las dejes, si no hay otro tipo de intervención, vas a seguir imposibilitado.

En este sentido, utilicemos las muletas, pero no renunciemos a la operación (tratamiento psicológico). Hagámosle un espacio al enfoque psicológico y démosle la oportunidad a nuestro cuerpo y a nuestra salud de no adquirir una dependencia para vivir.

Referencias bibliográficas

Andrés-Trelles, F. (1993) Fármacos utilizados en la ansiedad: benzodiacepinas y otros ansiolíticos. Madrid: MacGraw Hill Interamericana.

Hardman J. G., Goodman L. S., Gilman A. (1996) Las bases farmacológicas de la terapéutica. Vol. I. Págs. 385-398. Madrid: MacGraw-Hill Interamericana.

Robert Whitaker, (2015) Anatomía de una epidemia, Madrid: Capitán Swing

Sophie Billioti, Yola Moride Thierry Ducruet (9-09-2014) Benzodiazepine use and risk of Alzheimer’s disease: case-control study. British Medical Journal, 349, págs 205-206