El efecto del centésimo mono

Edith Sánchez· 31 diciembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 31 diciembre, 2019
El llamado efecto del centésimo mono parte de una investigación que se realizó en 1950 por un grupo de japoneses con macacos. Tal investigación, según quienes la citaron, probaba que es suficiente con que cien individuos adopten una conducta, para que esta se propague a toda una sociedad.

La historia del efecto del centésimo mono es muy interesante y nos habla de varios aspectos de gran actualidad. Uno de ellos es el concepto de la “masa crítica”, el cual fue propuesto por la sociología y retomado luego por diversas corrientes de pensamiento, entre ellas la llamada “nueva era” y la conocida como autoayuda.

En términos muy generales, la masa crítica se refiere al número de personas necesario para que se produzca algún fenómeno colectivo dentro de una sociedad. Por ejemplo, para que una determinada comunidad aprenda a respetar los semáforos o para que se use la bicicleta en lugar del transporte automotor.

El efecto del centésimo mono se posicionó como uno de los grandes ejemplos de funcionamiento práctico de esa masa crítica. Tiene que ver con la masificación de una conducta y se ha empleado cientos de veces como ejemplo, tanto en libros de autoayuda, como en literatura similar. Veamos de qué se trata todo esto.

De todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que hace más estragos”.

-Santiago Rusiñol i Prats-

Grupo de personas en una manifestación para representar la regla del 3,5 %

El efecto del centésimo mono

La primera vez que se habló del efecto del centésimo mono fue en 1975, en un prólogo escrito por Lyall Watson, un famoso difusor de los preceptos de la “Nueva era”, que también era biólogo, antropólogo y etnólogo, entre otros. Dicho prólogo encabezaba el libro Ritmos de la visión, escrito por Lawrence Blair.

El mencionado prólogo le dio a conocer al mundo la extraordinaria historia del efecto del centésimo mono. Allí Watson cuenta que un grupo de científicos japoneses realizó una investigacióncon macacos, en la isla de Koshima, en 1950. Los investigadores querían saber si era posible influenciar de algún modo las capacidades de aprendizaje de estos monos.

Para establecerlo, uno de los científicos le dio patatas dulces a los monos, pero en principio ellos las rechazaron porque estas tenían tierra encima. Tiempo después, una mona de 18 meses de edad estuvo varias horas con la patata en la mano y en un momento dado decidió lavarla en el mar. Al verla limpia, la comió y notó que su sabor era agradable.

La masa crítica

Al ver que era perfectamente comestible, la mona le enseñó a sus hijos a lavar las patatas y a comerlas. Después, también le enseñó este nuevo truco a muchos otros monos de su comunidad. La mayoría de los ejemplares jóvenes se interesaron en obtener la enseñanza, pero los mayores fueron resistentes a la misma.

Dice Lyall Watson que, en poco tiempo, muchos monos aprendieron a lavar las patatas dulces.Cuando se completaron cien monos con ese nuevo aprendizaje, sucedió algo muy llamativo.De ahí en adelante,todos los demás monos comenzaron a lavar las patatas, incluso sin que otro les hubiera enseñado a hacerlo.

A este fenómeno se le dio el nombre de efecto del centésimo mono. Según este enfoque, cuando hay cien individuos de una misma comunidad que hacen algo, se produce una especie de efecto dominó que lleva a que toda una sociedad en su conjunto replique esta conducta. Para probarlo, la investigación que cita Watson dice que en poco tiempo los macacos de islas vecinas también lavaban las patatas.

Mono con una patata

Hallazgos interesantes

Diez años después de que se publicara el famoso prólogo, Elaine Myers, una investigadora escéptica, decidió buscar los orígenes del experimento. Se encontró con que el mismo había sido llevado a cabo por el Japan Monkey Center y que en ningún momento mencionaba algo relacionado con el efecto del centésimo mono.

El estudio original efectivamente hablaba del experimento y del proceso de aprendizaje en los monos sobre el lavado de las patatas, pero atribuía la difusión de este conocimiento a otros factores. Los monos jóvenes, de manera aleatoria, habían aprendido a lavar las patatas y otros, por imitación, habrían hecho lo mismo. Los monos adultos no aprendieron, pero estos fueron muriendo y los jóvenes ocuparon su lugar.

La difusión de ese conocimiento a otras islas se había dado en un lapso no inferior a cuatro años, tiempo en el cual muchos ejemplares pudieron haber emigrado a las mismas, llevando su conocimiento. En otras palabras, el dichoso efecto del centésimo mono no existía. Lo que había era un proceso habitual de circulación del conocimiento.

Pese a las evidencias sobre su falsedad, esta historia ha sido repetida y publicada cientos de veces. De hecho, Deepak Chopra, el famoso divulgador de la new age, reprodujo el bulo como si fuera una investigación real, aunque cambió las patatas por manzanas. En tiempos de postverdad, más que nunca, “el papel aguanta todo”.

Bolen, J. S. (2003). O milionésimo círculo. São Paulo: Triom.