El altruismo, una virtud extraordinaria

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 30 septiembre, 2015
Edith Sánchez · 8 abril, 2019

El altruismo es una cualidad muy peculiar que implica velar por el bien de los demás sacrificando los intereses propios. Es la actitud opuesta al egoísmo y por eso ha llamado la atención de los estudiosos de distintas áreas. Los biólogos, por ejemplo, han podido observar un comportamiento altruista en ciertas especies (especialmente en los chimpancés). De hecho, se dice que el altruismo es un elemento clave en el desarrollo de aquellas especies que tienen alguna estructura social.

En la sociedad humana, las personas altruistas aportan significativamente a su medio. De hecho, se podría afirmar que si no hubiese altruismo, nuestra supervivencia como grupo se vería amenazada. Observa como los superhéroes más conocidos en el mundo de las historietas poseen este rasgo. Por otro lado, hay una conocida frase que dice que los valores no lo son hasta que nos cuestan dinero, hasta que se enfrentan a nuestro propio interés y los elegimos.

Altruismo y contexto social

Por otro lado, el altruismo, como muchos de nuestros comportamientos, está influido por el contexto social. Si en nuestro entorno apreciamos conductas altruistas es más fácil que sumemos este valor a nuestro comportamiento. Si por el contrario, vivimos en un entorno en el que impera la ley de “sálvese quien pueda”, entonces seremos más reticentes.

Otras variables que facilitan el desarrollo de este tipo de conducta son las personales. Tanto las de ese momento o circunstanciales como las de nuestra historia de vida. Entre las del momento se encuentran, por ejemplo la prisa que tengamos. Si es mucha, normalmente nuestra atención está centrada en encontrar la vía para llegar lo antes posible y se evade de lo que pueda suceder a nuestro alrededor. En cuanto a las vitales, tiene mucho que ver el entorno en el que nos hayamos criado. Si hemos crecido en una familia con conductas altruistas, el recuerdo de la satisfacción de ayudar estará grabado en nosotros.

Matthieu Ricard, monje budista etiquetado como el hombre más feliz del mundo tiene algo que decir sobre el altruismo. Ricard afirma que “el altruismo es un estado benevolente de la mente. Ser altruista significa tener un genuino interés en el bienestar de todos aquellos que están alrededor nuestro y desearles el bien. Además, este deseo debiese ir acompañado por la determinación de actuar en su beneficio. Valorar a los otros es el estado mental crucial que conduce al altruismo”.

¿Cómo puedo convertirme en una persona altruista?

Para convertirte en una persona altruista debes conocer los cuatro pilares sobre los cuales se apoya esta actitud:

Bondad

Se habla mucho de la bondad, pero en realidad es un término impreciso. Para algunos incluso, la bondad es sinónimo de sumisión o falta de carácter. Según el diccionario, la palabra viene de la unión de dos vocablos en latín: “bonus”, que significa “bueno”, seguido del sufijo “-tat”, que significa “cualidad”. En la práctica, llamamos “bueno” a alguien que procura actuar de una manera ética y justa. Lo cierto es que la bondad, más que una virtud, es una actitud constructiva ante la vida y ante los demás. Como afirma el neuropsicólogo e investigador Richard Davidson: “la base de un cerebro sano es la bondad, y se puede entrar”.

Solidaridad

Es una virtud muy valorada dentro de varias religiones, especialmente dentro de la fe cristiana. Una persona solidaria estará siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesite. No debes ser la Madre Teresa de Calcuta para ser solidario. Basta con que desarrolles un cierto sentido de responsabilidad frente a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad. Hoy son ellos, pero mañana podrías ser tú quien necesita ayuda.

Empatía

Es la habilidad para comprender las necesidades de alguien más, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. La famosa “regla de oro”, presente en prácticamente todas las culturas de la humanidad, sintetiza este comportamiento con el siguiente postulado: “Trata a los demás como quieras que te traten. Para desarrollar la empatía tendrás que ver más allá de tu perspectiva cotidiana, intentar comprender la situación por la cual atraviesa otra persona.

La compasión es una forma de empatía más elevada, pues no solo nos ponemos en el lugar del otro, sino que queremos aliviar su sufrimiento. Davidson, asegura que “la compasión es un estadio superior, es tener el compromiso y las herramientas para aliviar el sufrimiento“. 

Comprensión

Comprender a otros significa particularmente ser capaz de verlos en sus propios términos y no en los tuyos. Se logra cuando sientes que no tienes la verdad absoluta y que los demás tienen sus propias razones, tan válidas como las tuyas aunque sean diferentes. Actuar de manera comprensiva implica sobrepasar cualquier diferencia religiosa, étnica, cultural o política para preservar el bienestar colectivo.

A medida que vayas desarrollando una actitud altruista, verás el impacto positivo que tiene en ti mismo y en tu entorno. Precisamente de ahí viene la importancia del altruismo. Recuerda que tus acciones serán más efectivas si trabajas de manera conjunta con otras personas y que todos podemos estar más confiados y seguros si sabemos que podemos contar con los demás.

 

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