El orgasmo en las mujeres, un tema tabú

Yamila Papa · 15 marzo, 2014

Hasta hace poco se pensaba que la única forma que tenía el ser humano para alcanzar el clímax era mediante el contacto, ya sea personal o de otra persona. Sin embargo, existe una teoría que explica que esto no es tan necesario, porque se necesita, “simplemente”, utilizar el cerebro para lograrlo.

Los investigadores de la Universidad de Rutgers encontraron pruebas fehacientes de que los orgasmos femeninos se producen a través de la estimulación, pero del pensamiento. Esto se demostró con resonancias magnéticas donde algunas partes del cerebro de una mujer que se postuló como voluntaria, se encendían. Ella prefería tener relaciones sexuales en solitario a estar en pareja.

La mujer afirmó que no quería estar con hombres debido a la posibilidad de contagiarse algunas enfermedades (sobre todo SIDA) y por ello es que acudió a un taller informal donde aprendió algunas técnicas para poder llegar al orgasmo usando su mente, su pensamiento.

Un poco antes de esto, a principios de los años 70, se documentó la relación entre esta sensación del clímax y el cerebro en las mujeres. El Dr. encargado, Ian Kerner, aseguró que el órgano sexual más poderoso de todo el cuerpo no está en el sistema reproductor, sino más arriba, en el cerebro.

Para que las mujeres puedan lograr un orgasmo “mental” es preciso practicar mucho y concentrarse en lo que piensa e imagina, más que en la estimulación física como está acostumbrada. Muchas que lo han probado dicen que es difícil pero no imposible.

 

¿El 70% de las mujeres fingen los orgasmos?

 

Sin dudas es algo que está presente en el imaginario colectivo, pero que no todas las mujeres se animan a revelar. O bien piensan que esto no es verdad. Lo cierto es que una encuesta reveló que alguna vez estas mujeres habían actuado así en la cama mientras tenían relaciones sexuales. No quiere decir que lo hayan hecho siempre, pero si al menos en una ocasión.

Hay cierto debate ético en torno a esta investigación. Algunas sostienen que está mal mentirle a la pareja y en el lado contraria se encuentran las que argumentan que lo hicieron para que el otro se sintiera mejor. Ninguna de las dos opiniones son buenas o malas, sino diferentes.

En la encuesta no se preguntaba el por qué de esta decisión, pero los psicólogos sí que pueden preguntarse por ello. Entre las explicaciones más frecuentes encontramos: falta de comunicación en la pareja, necesidad excesiva por agradar al otro, limitaciones emocionales, etc. Y no sólo en cuanto a la mujer, porque el hombre también es responsable de no estimular, excitar o complacer a su pareja en la cama.

Seguramente muchas mujeres pensarán que los hombres son los culpables de que ellas finjan sus orgasmos, pero podríamos decir que es una ecuación “50-50”. Es verdad que se debe a que no hay comunicación con la pareja, porque de lo contrario no tendrían inconvenientes de decir qué es lo que deberían mejorar o qué le gustarían que hicieran. Esto también atañe al hombre, porque no siempre está “al tanto” de los gustos de su esposa o novia.

Las mujeres no siempre saben qué es lo que les excita o les gusta más entre las sábanas, o bien lo saben pero no lo comunican a la pareja. También puede ocurrir que lo han expresado y el otro no lo puede cumplir o no tiene idea cómo lograrlo. Por ello, insisto, las charlas íntimas son muy importantes.

No se está queriendo decir que las mujeres son malas por fingir un orgasmo ni que los hombres son negativos por no ofrecer lo que ella necesita, sino de una falta de conexión, de “feeling”, de química, o como quiera llamarse.

Es cierto también que los hombres son más sencillos en casi todas las cuestiones de la vida, y tal vez no requieran un manual de instrucciones en la intimidad. Para ellos todo es más fácil, cualquier mujer puede estar de acuerdo con ello.

No tengas miedo en hablar como personas adultas, sin miedos ni tabúes. Piensa que es bueno para ambos que lo pasen bien en la cama, porque eso repercutirá en su relación como pareja. Si ella sólo busca complacer a su novio, pareja, amante o marido, con un orgasmo fingido es una decisión personal. Pero también hay que pensarlo como una manera de esconder, de no decir la verdad, de no enfrentar una realidad.

El sexo se practica entre los dos, eso lo tienes que recordar en todo momento. Pueden encontrar entonces la solución para que esto no suceda, sin importar cuál sea la razón, siempre en conjunto. Y sobre todo, respetar los tiempos del otro. La mujer necesita más minutos para llegar al orgasmo y a los hombres tal vez eso los agobia, sin embargo, para que ella realmente alcance el clímax, él deberá “aguantar” su impulso de eyacular, con diversas técnicas muy eficaces.

Y si no es posible que la mujer llegue al orgasmo, fingirlo tampoco es recomendable. ¿La razón? Porque es una manera de engañar a la pareja, por tan “tremendo” que parezca. Una vez puede darle un poco de sazón a la relación, pero ya deja de tener ese valor cuando se reitera en varias oportunidades.

Foto cortesía de Artem Furman