El pensamiento aristotélico

El pensamiento aristotélico, o al menos parte de él, dominó el mundo durante siglos. Incluso hoy en día sigue teniendo incidencia en varios campos del conocimiento. Mantenerse vigente por más de 2 000 años nos da una idea de su importancia.
El pensamiento aristotélico
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 19 Enero, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 19 Enero, 2021

Última actualización: 19 Enero, 2021

El pensamiento aristotélico está o representa buena parte de la columna vertebral del pensamiento occidental. Se consolidó en la antigüedad y acompañó toda la Edad Media. De hecho, ni siquiera las corrientes modernas se han desligado de su revolución filosófica, que abarcó muy diversos campos.

Aristóteles fue un gran pensador a quien se le considera el padre de la lógica formal, además de epistemólogo, astrónomo, naturalista, teórico de la política y crítico literario. Prácticamente, no hay terreno del conocimiento humano en el que el pensamiento aristotélico no haya dejado una huella.

Se cree que este filósofo elaboró alrededor de 200 tratados, pero de estos solo se conservan 31. Vivió entre el año 384 a C y 322 antes de nuestra era. Fue el discípulo más brillante de Platón y el ejemplo vivo de que el alumno supera al maestro. Veamos algunos de los planteamientos centrales del pensamiento aristotélico.

No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad".

-Aristóteles-

Estatua de Aristóteles

El pensamiento aristotélico y la lógica

Aristóteles fue uno de los primeros en estudiar la lógica y enunciar sus principios. Partió de una unidad llamada silogismo: una forma de razonamiento que se basa en dos argumentos de los cuales se extrae una conclusión. El ejemplo más clásico de silogismo es: “Todos los hombres son mortales. Sócrates es un hombre. En consecuencia, Sócrates es mortal".

El pensamiento aristotélico también introdujo el principio de la no contradicción. Este señala que una afirmación y su negación no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido. Por ejemplo, “estoy vivo o estoy muerto", en relación con la vida en sentido biológico.

Así mismo, Aristóteles descubrió que existen razonamientos aparentemente verdaderos, pero que en el fondo son falsos; a estos los llamó “falacias lógicas". Un ejemplo típico de falacia es “siempre que llueve, el suelo del patio se moja. El suelo del patio está mojado, es decir que llueve".

Aristóteles se apartó de las enseñanzas de Platón. Este último afirmaba que las apariencias eran engañosas y que solo se podía llegar a la verdad a través de las ideas. Entre tanto, el pensamiento aristotélico señala que la realidad solo se puede captar a través de los sentidos y que la apariencia es variable, pero la esencia es inmutable.

Una discusión entre materia y forma que tomaría como referencia, por ejemplo, la filosofía de Kant para enfrentarse a las ideas de empiristas como David Hume.

Ciencia y astronomía

Para Aristóteles, el universo estaba compuesto por cinco elementos: agua y tierra -que tienden a acercarse hacia el centro del universo-, fuego y aire -que tienden a alejarse del centro del universo- y éter, la sustancia que rodea al universo. Tomando como base esta tabla periódica tan particular, logró aproximarse mucho a varios principios de la física y la química.

Este filósofo también fue el primero en tratar de organizar las ciencias en varios grupos. Para él, había tres grandes divisiones en el conocimiento. La primera era la lógica, que es el estudio del pensamiento racional; luego está la filosofía teórica, compuesta por la física, la metafísica y la matemática; finalmente está la filosofía práctica, que incluye la política y la ética.

Aristóteles fue también el creador de la teoría geocéntrica, que dominó durante toda la Edad Media. Señalaba que la Tierra era un planeta estático y que alrededor de ella giraban el Sol, los planetas y las estrellas. Decía que el universo era esférico y tenía límites. Aunque su planteamiento era erróneo, de todas maneras, contenía una semilla para entender la mecánica celeste.

Modelo geocéntrico del Universo

La ética y la política

La ética es uno de los ejes del pensamiento aristotélico. Para el sabio griego las virtudes se dividían en dos grupos: las éticas y las dianoéticas. Las primeras sirven para dominar la parte irracional del alma; las segundas son el fruto de la racionalidad.

Dentro de las virtudes éticas estarían la fortaleza, la templanza y la justicia. Las virtudes dianoéticas serían la prudencia y la inteligencia. De otro lado, esas propiedades son virtudes solo si se mantienen en el punto medio, al que Aristóteles llama “dorada mediocridad”.

En cuanto a la teoría política, el pensamiento aristotélico plantea seis formas posibles de gobierno. Tres de ellas representan la faceta positiva de un régimen, mientras que las otras tres son la forma degradada de cada sistema. Desde ese punto de vista, las formas de gobierno son las siguientes:

  • Monarquía, o gobierno de una sola persona. En su forma degradada es tiranía.
  • Aristocracia, o gobierno de un grupo de ciudadanos ejemplares. En su forma decadente es oligarquía, o gobierno de un grupo sin mérito.
  • Democracia, o gobierno de muchas personas. En su faceta degradada es demagogia o imposición del capricho de las mayorías.

Sin duda alguna, Aristóteles ha sido una de las mentes más brillantes que ha producido la humanidad. El pensamiento aristotélico ha sido cuestionado, rechazado y superado, pero instauró una racionalidad que está en los fundamentos de nuestra civilización.

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La retórica de Aristóteles se basaba en tres categorías o técnicas. Si bien su favorita era el logos, el dar razonamientos lógicos, el pathos, que consiste en empatizar, puede ser más efectivo en algunas ocasiones. La última categoría, el ethos, consiste en dar la impresión de ser creible y fiable.



  • Cruz Soto, L. A. (2010). El concepto de autoridad en el pensamiento de Aristóteles y su relación con el concepto de autoridad en el comportamiento administrativo. Contaduría y administración, (231), 53-78.

Graduada en periodismo de la Fundación de Educación Superior INPAHU de Bogotá. Estudios de Licenciatura en Ciencias Sociales, en la Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” de Bogotá. Autora de los libros “Un duro – Aproximaciones a la vida” y “Un río de mil brazos”. Co-autora de los libros “Humor cautivo”, “Inventario de asombros”, “Impresos comunitarios” y “Seis historias para ser contadas”, entre otros. Ganadora de la beca en periodismo cultural, Ministerio de Cultura de Colombia (1999). Ganadora de los premios de periodismo Semana-Petrobras (2011) y Entrégate a Colombia-Servientrega (2012). Ganadora de las Pasantías Nacionales en Literatura del Ministerio de Cultura (2009 y 2018). Ganadora en el concurso de crónica “Ciudad de Bogotá” (2014). Mención de honor en el Concurso Nacional de Crónica y Testimonio, Universidad Central (2017) y en el Premio Nacional de libros de crónica (2010). Ganadora de la convocatoria “Leer es mi cuento” (2011), entre otros.