Claves para disfrutar del trabajo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 10 octubre, 2017
Yamila Papa · 4 julio, 2014


En promedio, una persona adulta pasa 40 horas a la semana en su trabajo (de lunes a viernes). Si tenemos en cuenta que poseemos 168 horas en toda la semana, nos da la pauta de que realmente es bastante el tiempo (casi la cuarta parte) que debemos estar en nuestro empleo. Pero eso no tiene que ser motivo de tristeza ni de depresión, sino todo lo contrario.

Es cierto que podemos tener momentos mejores o peores en el trabajo, días en los que queremos que llegue pronto la hora de salida y otros en los que sin percibirlo, llegan las 17 o 18 horas y regresamos a casa. El secreto para que estas horas no nos entristezcan es estar enfocado en las rutinas diarias y sumergirnos de forma total en las tareas que estamos realizando, es decir, dejando de lado todo lo demás, sobre todo, las ganas de estar en el sofá mirando la televisión o cenando en familia.
 

Claves para disfrutar más las horas de trabajo

1 – Trabajar de manera agradable: Nunca “a las corridas” o “contrarreloj” ni tampoco convertirnos en una tortuga. Cuando hacemos algo que disfrutamos el tiempo parece que pasa volando, tratemos de que eso también ocurra en el empleo. Esta buena actitud o predisposición hará que la jornada sea mucho más amena desde las primeras hasta las últimas horas.

2 – Tomar una pausa antes de seguir con la próxima tarea: Cuando tenemos una gran cantidad de pendientes, es probable que nuestro cerebro diga “basta” antes de tiempo. En el momento en que hacemos una “transición” de una tarea a otra, podemos aprovechar para tomarnos un breve descanso, de al menos unos minutos. Con simplemente levantarte para ir al baño o servirte un café ya estás cambiando de aire y te estás renovando para lo que sigue.

3 – Ser consciente de las acciones y personas: Estar enfocado en las actividades que estamos realizando puede ser una de las cosas más difíciles de lograr. Seguro que en tu cabeza se mezclan las directrices de tu jefe con la salida del fin de semana o los cálculos para entregar a un cliente con lo que vas a preparar para cenar. Ten en cuenta que “perderte” en pensamientos del pasado o del futuro no te ayudará en nada, salvo para ser menos eficiente en tu trabajo.

4 – Hacer lo más importante primero: Cada persona cuenta con un índice determinado de energía por día. Algunos tienen más “batería” a primera hora de la mañana y otros al mediodía. Nadie mejor que tu para saber esto. Entonces, deja las tareas más importantes para tus momentos de mayor energía y las más automáticas o rutinarias para después de almorzar, antes de irte a casa, etc. Así, ya tendrás lo más grande hecho y sólo te quedarán algunas actividades menores.

5 – Establecer rutinas: Es verdad que no a todo el mundo le gusta seguir una rutina, pero has de saber que esto es necesario al 100%. El cuerpo y la mente se organizan mucho mejor si saben qué rumbo tomar, qué dirección seguir, qué camino es el adecuado. Tener una agenda te servirá para organizarte mejor, para saber en qué momento puedes descansar, para tener una visión más integral de lo que será tu jornada laboral, para cumplir con todas las obligaciones, etc.

6 – Olvidarse del trabajo: Disfruta de aquellos momentos de relajación entre que sales de la oficina hasta que vuelves a ingresar. Puede ser en la hora de almuerzo o cuando te vas a casa. Necesitas tomar distancia entre el empleo y la vida personal. “Desconecta” tu cerebro de todo lo relacionado al trabajo cuando no estás, justamente, en el trabajo. Los fines de semana no son momento para hablar de tu jefe ni para pensar cómo afrontar una reunión el lunes.

7 – Llevarse bien con los demás: Es verdad que esto no siempre es posible, pero no se está diciendo que hay que ser amigo de todo el mundo, simplemente, es necesario llevarse bien con aquellas personas que “comparten” tantas horas diarias y semanales con nosotros. Evitar las peleas y los malos entendidos permiten un mejor clima laboral.