En esta vida no hay respuestas solo hay historias - La Mente es Maravillosa

En esta vida no hay respuestas solo hay historias

Cristina Roda Rivera 5 octubre, 2015 en Psicología 14 compartidos
Niño triste a la luz de las estrellas

Los humanos tenemos logos, pensamiento, y es por ello que buscamos un sentido a las cosas y nos preguntamos el porqué y el cómo de lo que somos. En muchas ocasiones, este análisis lo hacemos teniendo en cuenta la situación de las personas que nos rodean. Nos alimentamos de historias de otros, luchando para encontrar una mínima similitud que nos haga percibir lo que nos sucede cómo algo menos extraño.

En algunos psicóticos por ejemplo aparece la “atmósfera delirante”, una percepción de que el mundo ha cambiado y es siniestro para ellos. La línea que separa lo que llamamos normalidad de lo que no, es muy fina y se desvanece tan solo con pincharla con un fino alfiler.

Por todo ello es lógico que no solo buscamos historias a nuestro alrededor, sino también soluciones a nuestros dilemas en corrientes de pensamiento o en determinados grupos sociales. Nos empeñamos en dar respuestas a nuestras preguntas, buscar soluciones a nuestros dilemas y encontrar los puntos coincidentes con otras historias.

Niños subidos a un árbol escalando

Nuestra historia y nuestra circunstancia

No podemos encontrar las respuestas de lo que somos en otros. Todo lo que tiene lugar en nuestra vida, tiene una forma y sentido determinados porque precisamente pasa en la nuestra y no en otra. Ortega y Gasset ya analizaba esto en su magnífico libro “Meditaciones del Quijote” de 1914, haciendo referencia al concepto de circunstancia (lo que nos rodea y su relación con nuestro cuerpo y nuestra mente).

A este mundo venimos con un cuerpo y un contexto histórico concreto y todo interactúa con nuestro contexto para lograr ser la versión que más nos gusta de nosotros mismos. Esa que radica en nuestro inconsciente, esa que nos lleva elegir unas cosas y no otras.

Si todos tuviésemos las mismas características personales y las mismas circunstancias quizás se reducirían las injusticias, pero también se reducirían las historias; esas que se reflejan en libros que nos hacen soñar y reflexionar generación tras generación. Por tanto, yo tengo mi paisaje y mis circunstancias y la forma de encontrarles sentido, aprovecharlas o sortearlas es lo que hará que mi vida vaya adquiriendo forma.

La maravilla de las verdaderas historias y las falsas respuestas

Sin duda, existen respuestas inequívocas para ciertas cosas. Una suma, una resta o que la tierra gira alrededor del Sol son explicaciones que parecen convencer a todo el mundo. Sin embargo, encontrar respuestas válidas para todas las personas en lo que se refiere a su vida y toma de decisiones en el ámbito personal es mucho más absurdo y peligroso que lógico y bondadoso.

Las circunstancias crean historias únicas, no respuestas universales
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Los seres humanos están hechos de historias en su encuentro con el mundo. Lo que una persona ha vivido respecto a otra, puede parecerse en la forma, pero no en el fondo y el significado que ha marcado ese evento para cada una de ellas.

Niña en bicicleta e equilibrio

La graduación en la Universidad puede suponer para algunos un evento lleno de libertad y satisfacción y para otras personas, algo muy incómodo por la indecisión y la melancolía que engendra. Desde este hecho hasta cualquier otro, nos damos cuenta de que lo único común y claro para todas las personas es intentar sentirse bien, pero sentirse bien para cada uno de nosotros adquiere significados distintos.

Es por ello que no existen respuestas, solo historias. Solo existen algunas pistas en el camino que nosotros podemos ir recogiendo para el nuestro, pero son solo eso…pistas. Unas veces acertaremos y otras nos equivocaremos, e incluso a veces traicionaremos nuestros propios deseos internos para contentar a los demás.

Nuestra historia es una respuesta válida para nosotros mismos

Por tanto, deja de analizar tu vida tomando como referencia lo que les ha ocurrido a los demás, lo bien o lo mal que le fue a esa persona tomando esa decisión u otra. Cada vez que lo haces renuncias a tu individualidad, a tu propio criterio e incluso a una pequeña revolución por el simple hecho de ser tú.

Analizar todos los casos imponiendo la misma vara de medir es ignorar las circunstancias de cada uno, y eso sí que tiene una consecuencia inmediata para la sociedad: la falta de empatía y la asunción de un modelo único de pensamiento que uniforma nuestros pensamientos y entristece nuestra vida.

Luchar contra las injusticias y la falta de oportunidades es un deber social que muchas veces estará implícito en la forma en la que resuelvas tus circunstancias adversas: a veces, tan solo hace falta ser uno mismo sea cual sea tu circunstancia para cambiar algo del mundo.

 

Cristina Roda Rivera

Psicóloga,Especialista Máster en Psicología clínica y social.

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