Estoicismo: una corriente clásica de la que podemos aprender

11 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
Cuando China envió material sanitario a Italia, las cajas viajaron impresas con el siguiente lema: "somos olas del mismo mar, hojas del mismo árbol, flores del mismo jardín". Esta frase es de Séneca, uno de los representantes más reconocibles del estoicismo.
 

El estoicismo es una de las corrientes filosóficas con más tradición histórica. Zenón de Citio, después de estudiar a sus filósofos pretéritos y coetáneos más importantes, como Sócrates y Aristóteles, dio forma a una nueva manera de enfrentar los desafíos y reveses vitales.

Los preceptos de esta corriente se construyen en torno al autocontrol, conseguido a través de tomar distancia con la realidad, evitando de esta manera que se dispare la intensidad de nuestras emociones.

Los estoicos sostenían que las emociones, como el miedo, la envidia o los apegos sexuales apasionados hacían que erráramos en nuestros juicios. Por contra, el sabio -una persona que había alcanzado la perfección moral e intelectual- no los sufriría.

Séneca y Epicteto enfatizan que el sabio es completamente inmune a la desgracia y que la virtud es suficiente para la felicidad. La famosa expresión «calma estoica» quizás resuma la idea general del espíritu estoico.  

Mujer pensando en el estoicismo

El estoicismo y la escuela estoica

Los estoicos definen la filosofía no como un pasatiempo o conjunto particular de conocimientos, sino como una forma de vida, como un tipo de práctica o ejercicio (askêsis).

 

Una vez que lleguemos a saber cómo somos realmente y cómo es el mundo que nos rodea seremos completamente transformados. Este aspecto terapéutico es común con sus principales «competidores»: los epicúreos.

La escuela estoica fue larga en el tiempo. Se convirtió en una de las filosofías más populares del Imperio Romano. Recientemente, ha habido un renovado interés en el estoicismo. Lo apreciamos, por ejemplo, en el vocabulario. Una de las palabras de moda es «resiliencia».

El estoicismo en estos tiempos difíciles

Los estoicos tienen mucho que enseñarnos sobre la cuarentena. Muchos de ellos fueron exiliados por gobernantes y enfrentaron años atrapados en un lugar y una situación que no eligieron.

Séneca fue exiliado por Claudio a Córcega durante ocho años, justo cuando su estrella estaba en ascenso en la antigua Roma.

En lugar de estar amargado por su caída en desgracia, Séneca utilizó su tiempo en el exilio para disfrutar del mundo natural y pensar en la naturaleza de la vida.

Nada, a mi modo de ver, es una mejor prueba de una mente bien ordenada que la capacidad de un hombre de detenerse donde está y pasar un tiempo en su propia compañía.

También le enseñó que un poco de privación puede ser un excelente correctivo. En cartas a su amigo Lucilius, escribió: “hasta que hayamos comenzado a vivir sin ellas, no nos damos cuenta de lo innecesarias que son muchas cosas. Las hemos estado usando no porque las necesitáramos sino porque las teníamos«.

 

Seguir manteniendo la calma

En momentos como este es fácil caer en la ansiedad. Los estoicos luchaban por la tranquilidad y creían que nuestras mentes son poderosas y crean su propio cielo o infierno.

Marco Aurelio hizo frente al no permitir que sus pensamientos fueran invadidos por la negatividad. “El universo es cambio; nuestra vida es lo que nuestros pensamientos hacen de ella”, escribió en su diario nocturno.

Aquellos en cuarentena en Wuhan también mantuvieron un diario como una forma de hacer frente a esta situación tan extrema.

El estoicismo y su apuesta por la conexión de las personas

Cuando las personas en el norte de Italia escaparon de la cuarentena, a pesar de que se les ordenó no hacerlo, propagaron el virus por todo el país, poniendo en peligro a otras comunidades. Actuaron por miedo.

Nuestra naturaleza de animales sociales es una piedra angular de la filosofía estoica. Existimos y encontramos significado dentro de nuestras comunidades, sobre todo en este contexto. Su filosofía refleja nuestra profunda interconexión.

Según Séneca, «somos olas del mismo mar, hojas del mismo árbol, flores del mismo jardín«. No fue una coincidencia que las cajas que envió China a Italia fueran acompañadas de esta frase.

Estatua de Séneca
 

El estoicismo como filosofía

El estoicismo ha tenido mucho impacto en el pensamiento occidental y sigue reflejándose su influencia en planteamientos modernos. Algunos de ellos serían la logoterapia de Victor Frankl así como la terapia cognitivo-conductual de Albert Ellis.

El estoicismo es una filosofía, no una terapia. Pero al estar tan enfocada en la práctica e ir encaminada a afrontar nuestro día a día tiene un alto valor terapéutico.

El interés por el estoicismo fue creciendo significativamente a principios del siglo XXI, manifestándose de varias formas. Hay una buena cantidad de blogs de alta calidad dedicados al estoicismo moderno práctico, como el Stoicism Today , mantenido en la Universidad de Exeter. Está claro que en circunstancias adversas como la actual, el estoicismo es más necesario que nunca.