Eugène Delacroix, el sensualismo exótico en la pintura

Camila Thomas · 24 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 24 abril, 2019
Eugène Delacroix fue uno de los pintores franceses más importantes del Romanticismo. Su estilo se conoce ahora como orientalismo y sus obras son muy famosas debido al acabado de sus pinceladas sueltas y sus figuras llenas de vitalidad.

Eugène Delacroix es un pintor destacado de la época romántica francesa del siglo XIX. Inspirado por la historia, la literatura y los lugares exóticos, Delacroix pintó obras tan famosas como La libertad guiando a la gente y La muerte de Sardanapalus.

El estilo único de sus pinturas le hizo un personaje icónico de la historia del arte. De hecho, Delacroix es considerado uno de los más importantes artistas románticos.

Sus obras marcaron una corriente artística: el orientalismo. A partir de Delacroix, la pintura francesa quiso representar culturas exóticas del Medio Oriente y África.

Primeros años y educación

Ferdinand-Eugène-Victor Delacroix nació el 26 de abril de 1798 en Charenton-Saint-Maurice, Francia. A diferencia de otros pintores franceses, Delacroix nació en el seno de una familia bien posicionada. Su padre, Charles, fue ministro de asuntos exteriores. Además, se desempeñaba como prefecto gubernamental en Marsella y Burdeos.

Su madre, Victoire Oeben, fue hija de un reconocido ebanista, Jean-François Oeben, quien trabajó para el rey Luis XV. Ella era una mujer culta que alentó al joven Delacroix a seguir su inclinación por la literatura y el arte.

La familia Delacroix sirvió a la Revolución y al Imperio que la siguió. Delacroix tuvo una infancia amorosa pero frágil, ya que, a menudo, estaba enfermo.

Delacroix, Judios en el Norte de África
Judios en el Norte de África

Existe una teoría que atribuye la verdadera paternidad de Eugène al estadista Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord. Esta creencia se fortaleció por el fuerte parecido físico de Delacroix con Talleyrand. De hecho, esto también explicaría el patrocinio que recibió Delacroix a lo largo de su vida. A pesar del carácter inconformista de su arte, el pintor recibió un importante patrocinio del gobierno francés.

Desafortunadamente, la calamidad parecía estar en su destino: el padre de Delacroix murió cuando él tenía 7 años. Su madre falleció cuando tenía 16. Tras el fallecimiento de sus padres, el joven asistió al Lycée Louis-le-Grand en París. Sin embargo, Eugène Delacroix dejó la escuela para comenzar sus estudios artísticos.

Inicialmente, se unió al estudio del pintor Pierre-Narcisse Guérin. En 1816, se matriculó en la École des Beaux-Arts. En estos años, el joven se nutrió de sus frecuentes visitas al Louvre, donde admiró las pinturas de maestros antiguos como Tiziano y Rubens.

Un notable debut

En 1822, con solo veinticuatro años de edad, Delacroix expuso Dante y Virgilio en los infiernos por primera vez. La obra de arte llamó inmediatamente la atención de los críticos.

Muchas de las primeras pinturas de Delacroix eran de temas religiosos. Sin embargo, es curioso que este primer trabajo estuviese inspirado en la literatura.

Para otras obras de la década de 1820, Delacroix recurrió a los acontecimientos históricos recientes. Su interés en la Guerra de Independencia griega y su angustia por las atrocidades de esa guerra, llevaron a La masacre de Chios, que presentó en el Salón de 1824. Un par de años después presentó Grecia sobre las ruinas de Missolonghi (1826).

Incluso en esta etapa temprana de su carrera, Delacroix tuvo la suerte de encontrar compradores para su trabajo. Además, fue aclamado como una figura central en la época romántica del arte francés, junto con Théodore Géricault y Antoine-Jean Gros.

Grandes obras del romanticismo

Delacroix continuó impresionando a los críticos y a sus clientes con obras como La muerte de Sardanapalus (1827). Esta obra representa una escena decadente de un rey asirio derrotado que se prepara para suicidarse.

Una de sus pinturas más famosas fue La libertad guiando a la gente, inspirada en la Revolución de 1830. Esta escena muestra el momento en el que el pueblo indignado se rebeló por las nuevas leyes sobre la libertad de prensa y la severidad del régimen de Restauración.

“Hay que trabajar no solo para producir, sino también para darle valor al tiempo”.

-Eugène Delacroix-

El monumental lienzo mezcla la alegoría clásica con el realismo contemporáneo. El cuadro muestra a una mujer que sostiene una bandera francesa y encabeza a una banda de luchadores de todas las clases sociales. Esta pintura fue comprada por el gobierno francés en 1831, de hecho, se convirtió en una obra de arte icónica en la Tercera República.

La libertad guiando al pueblo de Delacroix
La libertad guiando al pueblo

Eugène Delacroix y su viaje a Marruecos

En enero de 1832, Eugène Delacroix acompañó al enviado del rey Louis-Philippe, el conde de Mornay, a Marruecos. El conde se dirigía a este país en una misión diplomática. Quedó fascinado por el paisaje, la belleza de la gente y sus costumbres.

Después de este viaje, Delacroix regresó a París con nuevas ideas para su arte. Pinturas como Las mujeres de Argel en su apartamento y Cacique marroquí que reciben tributo definieron su interés romántico en temas exóticos y tierras lejanas.

La profunda impresión de esta tierra exótica, inspiró más de 72 pinturas durante la vida de Eugène Delacroix. Sin embargo, aunque su pintura fue mayoritariamente orientalista, no se centró solo en este exotismo.

Eugène Delacroix siguió pintando escenas tomadas de la obra de sus autores favoritos, incluidos Lord Byron y Shakespeare. Además, se le encargó pintar varias habitaciones en el Palais Bourbon y el Palacio de Versalles.

Sentía que había encontrado el Oriente de sus sueños, así como una antigüedad preservada. Los recuerdos de Marruecos de Delacroix se quedaron con él toda su vida. Las notas que tomó, las acuarelas que pintó y los objetos que trajo de sus viajes y que guardó en su estudio, marcarían su pintura durante muchos años.

Vida posterior y obras

A partir de la década de 1840, Delacroix pasó más tiempo en el campo fuera de París. Trabó amistad con otras figuras destacadas del mundo cultural. Dos ejemplos son el compositor Frédéric Chopin y la autora George Sand.

“El primer mérito de un cuadro es ser una fiesta para la vista”.

-Eugène Delacroix-

La última comisión importante de Delacroix fue un conjunto de murales para la Iglesia de Saint-Sulpice en París. Esta colección incluye Jacob luchando con el ángel, una escena de intenso combate físico entre dos figuras en un bosque oscuro.

Esta comisión ocupó Delacroix a lo largo de la década de 1850 y en la década siguiente hasta su fallecimiento. Eugène Delacroix murió el 13 de agosto de 1863 en su apartamento de la Rue de Fürstenberg, en París.

Pinceles con pinturas

Vida personal de Eugène Delacroix

A diferencia de otros artistas, y en contra de las costumbres del momento, Eugene Delacroix no se casó. Sin embargo, encontró una compañera en Jeanne-Marie Le Guillou.

Jeanne-Marie nació en Finistere en 1801 y entró al servicio del pintor Eugène Delacroix alrededor de 1835. Le Guillou permaneció a su lado hasta la muerte del artista, recogiendo su último suspiro.

Le Guillou era la fiel gobernanta de Eugène Delacroix, considerada casi su guardaespaldas. Cuidó a su maestro y amigo con total devoción, le evitaba al pintor cualquier problema material.

Con el paso de los años, se convirtió en su amiga y confidente. Eugene Delacroix dijo en 1855, que ella era «el único ser cuyo corazón es mío sin reservas». Tras la muerte del maestro, su lealtad fue recompensada con la herencia de varios cuadros.

  • Delacroix, E. (1987). El puente de la visión: antología de los "Diarios". Tecnos.
  • Delacroix, E. (2002). Viaje a Marruecos y Andalucía. 1832. Terra Incognita, José J. de Olañeta Editor. Traducción de Francesc Gutiérrez, 56.
  • Baudelaire, C. (2011). Vida y obra de Eugène Delacroix: artículo necrológico publicado en tres entregas de "L'Opinnion nationale", París, 2 de septiembre, 14 de noviembre y 22 de noviembre de 1863. Casimiro.
  • Gállego, J. (1957). El viaje a España de Eugène Delacroix. Revista de ideas estéticas, (59), 33-49.