Isaac Asimov, el poder de la psicohistoria

Camila Thomas · 1 julio, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 22 marzo, 2019
Asimov es uno de los grandes precursores de la ciencia ficción. Su serie Fundación se desarrolla en torno a un concepto clave: la psicohistoria. ¿Podría esta ciencia legar a la realidad tangible?

Isaac Asimov ha sido visto como uno de los padres de la ciencia ficción contemporánea. Autor de más de 500 volúmenes, los cuales fueron escritos y editados por él, su trabajo es invaluable.

Nacido en Rusia, pero formado en Estados Unidos, Asimov fue siempre un fiel defensor de la ciencia aplicada. Además, creyó firmemente en el poder de la ciencia ficción como precursora de la ciencia real.

Dos de sus sagas más importantes son Yo, Robot y Fundación. La primera está centrada en Tres Leyes de la Robótica, un código ético que rige un mundo de fantasía.

Pero, quizás, el trabajo más popular de Asimov lo compone la serie Fundación. En ella, Isaac se asoma al concepto de psicohistoria, una disciplina científica completamente inventada por él. La psicohistoria es la combinación de la psicología de masas con la matemática de alto nivel con el fin de predecir el comportamiento de una sociedad.

En este artículo, trataremos de acercarte a la obra de Asimov y sus grandes contribuciones a la literatura y a la ciencia. ¿Cómo pasó la psicohistoria de ser una disciplina ficticia a convertirse en una rama posible de la psicología social?

Ciudad apocalíptica

Isaac Asimov, la vida del genio

Isaac Asimov nació en Rusia en el año 1920, aunque, de forma temprana, se trasladó a Brooklyn con sus padres. En Nueva York, Asimov demostró ser un joven con un talento increíble; a la edad de cinco años, Isaac ya había aprendido a leer de manera autodidacta.

Poco después de aprender a leer y escribir en inglés a la perfección, Isaac también aprendería ídish, el idioma de los judíos asquenazíes. A los 15 años de edad, Isaac se graduó en educación media e ingresó a la Universidad de Columbia. Con tan sólo 19 años, Asimov ya se había graduado en la universidad.

Como muchos jóvenes en su momento, justo después de graduarse de la Universidad, Asimov ingresaría a las filas del ejército. En este momento, concretamente durante el año 1939, la carrera de Isaac Asimov como escritor de ciencia ficción comienza a desarrollarse.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Asimov trabajó en la Estación Experimental de Aviación Naval en Filadelfia, Estados Unidos. En este lugar, entraría en contacto con otras personas que, como Asimov, terminarían convirtiéndose en reconocidos autores de ciencia ficción, como Robert Heinlein y L. Sprague de Camp.

Después de la guerra, Isaac continuaría con su carrera académica, regresó a la Universidad de Columbia para realizar un doctorado en Bioquímica en 1948. Tras su graduación, ya como Doctor en Ciencias, Isaac Asimov se unió al cuerpo de profesores de la Universidad de Boston.

A lo largo de una década, Asimov contribuyó publicando diversas columnas en distintas revistas especializadas de ciencia ficción y fantasía. Estas columnas supusieron el desarrollo de las historias que componen sus dos grandes series: Yo, Robot y Fundación. Los relatos que Asimov plasmaba en sus columnas guardaban cierta relación y, así, se fueron compilando hasta conformar los títulos que hoy conocemos.

Fundación y psicohistoria

Inspirada por la caída del Imperio Romano, la serie Fundación arranca en los últimos días del Imperio Galáctico. Asimov nos presenta una realidad que, aunque cronológicamente tiene lugar en un futuro muy lejano, resulta escalofriantemente plausible.

En este futuro, la caída del Imperio implicaría una Era de Oscuridad -en clara alusión a la Edad Media-, que duraría 30.000 años. Hari Seldon, inventor de la psicohistoria, determinó que este periodo podría ser reducido a tan solo 1.000 años si se reunía a las mentes más brillantes del Imperio en un único planeta. El planeta escogido sería Terminus, los sabios se encargarán de almacenar todo el conocimiento adquirido en los últimos años.

Aunque la narrativa de Asimov es activa e inmersiva, no es su habilidad literaria lo que en este momento más nos interesa. La ciencia de la psicohistoria es quizás una de las más grandes predicciones que se han dado desde la ciencia ficción.

La psicohistoria es, básicamente, la unión armoniosa entre la psicología de masas, la antropología y la matemática de alto nivel. Un psicohistoriador hábil podría llegar a predecir el patrón de comportamiento de una sociedad entera en un futuro lejano.

Afortunadamente para la humanidad, cada cierto tiempo la ciencia logra llevar a la realidad tangible muchas invenciones que ya habían sido descritas en la literatura de ciencia ficción, un buen ejemplo de ello podemos encontrarlo en la obra de Julio Verne. La psicohistoria parecía ser un concepto atractivo, pero poco factible en el mundo real.

Sin embargo, el nuevo siglo trajo consigo infinidad de avances tecnológicos. El uso de internet y todas las plataformas que en él se alojan se traduce en una enorme producción de datos. Pero, ¿qué pasaría si la psicohistoria utilizara estos datos para llegar a ser más que solo una ilusión de la ciencia ficción?

Isaac Asimov

La psicohistoria y la realidad: análisis de big data

Los datos de los que hablamos pueden provenir de una inmensa cantidad de fuentes y medir casi cualquier fenómeno online. La cantidad de tiempo que un usuario invierte en una página web, el contenido más atractivo, los colores más populares, el tiempo de vida de un producto, la dinámica de una tendencia… En definitiva, el flujo de datos es infinito.

En la actualidad, ese flujo de datos es conocido como big data o, en otras palabras, un conjunto de datos de gran variedad. Estos datos son almacenados a una velocidad muy alta y llegan, cada vez, en cantidades más grandes.

La big data constituye todos aquellos datos que genera la humanidad de forma electrónica y que todavía no puede ser procesada por las bases de datos tradicionales.

Diversos científicos sociales, matemáticos e ingenieros están trabajando arduamente para encontrar una manera adecuada de procesar toda la data. Muchos de ellos reconocen que, aunque procesarla puede ser trabajoso, los frutos son inmensos.

Los libros nos permiten realizar una mirada hacia el pasado, hacia un momento determinado de nuestra historia, también a nuestro presente e incluso plantearnos posibles futuros que derivarían del mismo. Internet, por su parte, nos da una visión más amplia del presente, pero el análisis de datos nos permitiría mirar hacia el futuro de una forma más objetiva.

Sin embargo, la psicohistoria de Asimov es clara en un punto: no cualquiera puede ejercerla y descubrir los patrones de comportamiento en el futuro. Igual que ocurre con los psicohistoriadores, encontrar el verdadero valor dentro de toda la data inútil puede ser un trabajo casi imposible.

El proceso de descubrimiento y de cálculo psicohistórico requiere, para Asimov, de un grupo de profesionales. Estos profesionales deben especializarse en análisis de datos, teorías e historia social, experiencia en negocios, ejecutivos y científicos. Únicamente un grupo nutrido podrá hacer las preguntas correctas, predecir comportamientos y reconocer los patrones precisos.

Isaac Asimov fue un pionero, una de esas figuras de la historia que ha logrado ampliar nuestra visión del mundo, proyectarla hacia un futuro. A través de unas obras de ficción, ha abierto el camino hacia algo más tangible, más real y con aplicaciones prácticas.

  • Gutierrez-Sánchez, J. (s/f) El sueño de Isaac Asimov o ¿son matematizables las ciencias de lo humano?. España: Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal.
  • Asimov, I. (1989) Trilogía de la Fundación: Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación. Barcelona: Plaza y Janes.