La seguridad psicológica es un mito

Rafa Aragón · 17 diciembre, 2015

La seguridad psicológica la estamos buscando constantemente, de forma desesperada, creyendo que podemos llegar a un estado de equilibrio y de permanencia, sin que nada nos perturbe. Buscamos esta seguridad consciente e inconscientemente, para poder apartarnos de nuestros miedos y de nuestras inseguridades para dar fin a la incertidumbre del mañana.

La seguridad psicológica y también física, la buscamos porque nuestras vidas suponen un conflicto, que escapa de nuestro control en la mayoría de ocasiones, y no sabemos cómo reaccionar ni cómo dar respuesta a multitud de complicaciones y adversidades.

Creamos dioses, supersticiones, ideas, creencias; todo para hallar la seguridad psicológica. Sin embargo, ¿existe realmente esa seguridad psicológica?, el simple hecho de cuestionárnoslo nos causa miedo y malestar. Creemos no ser capaces de estar presentes en esa incertidumbre constante que es la vida.

“La seguridad es principalmente una superstición. No existe en la naturaleza, ni en los hijos de los hombres como una experiencia. Evitar peligros no es más seguro a largo plazo que exponerse a ellos. La vida o es una aventura atrevida o no es nada.”

-Helen Keller-

Mujer con los ojos cerrados sobre almohada

No existe la permanencia ni el equilibrio

Todo lo que creemos acerca de que podemos llegar a un estado de equilibrio y permanencia es simplemente una ilusión. Nuestras vidas están cargadas de ansiedad, de miedo, de desesperación; del sentimiento constante de pretender que nos amen y sentirnos amados. Nos invade la superficialidad y el egoísmo, reaccionamos desproporcionadamente, de forma incoherente e imprevisible.

No hay nada seguro ni permanente, ya que todo es susceptible de desaparecer y de cambiar. Es la característica esencial de la vida misma, y la característica del ser humano. Nos resistimos a creer esto; y nuestros actos, sin importar que sean correctos o incorrectos van en la dirección de la propia seguridad psicológica.

Buscamos esta seguridad psicológica a través de lo externo: mediante el esfuerzo por conseguir buenos trabajos, tener una buena educación, adaptación a las nuevas tecnologías, y la integración en una sociedad de consumo y competitividad. Y la seguridad interna a través de la paz interior, y la sensación de que existe aquello que es permanente y seguro. Toda esta búsqueda solo nos aporta frustración y angustia. Somos los creadores y protagonistas de problemas que no queremos aceptar.

“De modo que buscamos seguridad sin cesar, consciente o inconscientemente queremos encontrar un estado permanente en el que nada nos perturbe: ningún miedo, ninguna ansiedad, ninguna sensación de inseguridad o culpa; eso es lo que la mayoría quiere y busca, tanto externa como internamente.”

-J. Krishnamurti-

Atrévete a cuestionar tu seguridad psicológica

Es evidente que la mayoría de las personas buscamos este estado de seguridad, aunque sea para tener esta sensación durante unos periodos de tiempo; ya sea, por ejemplo, con un amor o con un trabajo estable.

Sin embargo, al pretender que este tipo de cosas sean permanentes en nuestras vidas, nos convertimos en esclavos de tales situaciones. Nos resistimos a que pueda acabar un amor, nos resistimos a cambiar de trabajo y a aceptar que ya no nos gusta y no nos apasiona.

Cuando nos resistimos a los cambios y a la aceptación de que nuestros pensamientos, emociones y sentimientos están en constante variación con el paso del tiempo, nos agarramos fuertemente al pasado, buscando esa seguridad, el bienestar que habíamos encontrado entonces. Aunque eso ya no sirva para nuestro presente. En esa resistencia surge el sufrimiento y la decadencia del ser humano.

“El deseo de seguridad es lo que genera conflicto, probablemente no existe ninguna seguridad. Si ve la verdad de que psicológicamente no existe seguridad alguna, de ninguna clase y en ningún nivel, se termina el conflicto; en ese momento uno se vuelve creativo, explosivo en sus acciones y en sus ideas porque no está encadenado a nada. Vive. Es evidente que una mente en conflicto no puede vivir con claridad, ni con ese sentimiento inmenso de afecto y compasión.”

-J. Krishnamurti-

Atreverse con la inseguridad

Nuestro verdadero estado es la inseguridad

Cuestionarnos y contemplar el hecho de que no existe la seguridad psicológica representa ya de por sí una desesperación, con respecto a lo que es nuestra tendencia de búsqueda de seguridad. Este camino supone experimentar la incertidumbre y vivir con el hecho de que todo a nuestro alrededor así como en nosotros mismos es cambiante.

Este hecho requiere de una gran atención y comprensión, para que no resulte vano y superficial. Al profundizar en esta cuestión podremos observar los conflictos que creamos por miedo a la inseguridad. Las dependencias que mantenemos y la resistencia a aceptarnos a nosotros mismos y a la vida tal y cómo es.

“En ese momento comprenderá el problema de la seguridad y del conflicto en su totalidad, descubrirá por sí mismo un estado de completo vivir, de completo ser, lo descubrirá, lo cual no es una creencia. Se trata de un estado libre de toda sensación de miedo, ansiedad, obediencia o presión, se trata de un estado completo del ser, una luz que no busca y que no tiene movimiento más allá de sí misma.”

-J. Krishnamurti-