La teoría bifactorial de Spearman sobre la inteligencia

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Carlos Santiago
11 marzo, 2019
Sperman es una de las figuras más importantes en el estudio de la inteligencia. Su planteamiento supuso una revolución, haciendo que nos empezáramos a cuestionar la inteligencia como un factor único e indivisible.

Al hablar sobre la inteligencia y su estudio científico, no podemos omitir, entre otros, el nombre de Charles Spearman. Sus estudios aportaron gran cantidad de información e ideas para los futuros pensadores. ¿Por qué la teoría bifactorial de Spearman fue, y es, tan importante para el estudio de la inteligencia y las pruebas psicométricas?

La inteligencia ha sido estudiada y conceptualizada científicamente por distintos pensadores. Entre ellos Charles Spearman, quien acuñe el término de inteligencia general en 1904 a partir de los estudios de Galton.

Charles Spearman (1863 – 1945) fue un psicólogo nacido en Londres, fue discípulo del padre de la psicología experimental, Wilhelm Wundt (1832 – 1920) e influenciado por los trabajos de Francis Galton (1822 – 1911).

Fue el fundador de la «London School» of Psychology en el colegio universitario de Londres (UCL), en donde, junto con muchos de sus estudiantes, ponía en práctica la psicología experimental durante las primeras décadas del siglo XX.

Teoría bifactorial de Spearman

La teoría bifactorial de Spearman propone un sistema en donde la inteligencia es desglosada en factores, el factor general (g) y los factores específicos (s).

Spearman afirmó en 1923, con su Teoría bifactorial de la inteligencia, que el rendimiento académico de unos niños en edad escolar estaba correlacionado con el resultado que obtuvieron en unos test sensoriales que él mismo eligió y les aplicó. Concluyendo así, que la inteligencia general podía ser medida con la capacidad de discriminación sensorial, como proponía Galton anteriormente.

Dentro del estudio científico de la inteligencia en la actualidad, resulta complicado abordar el tema sin hablar de la Teoría Bifactorial de Spearman, ya que sentó las bases para una nueva etapa de estudio de esta.

Árboles con forma de cabezas de personas

La inteligencia general

Spearman definió la inteligencia general como «la capacidad de inferir relaciones y a partir de ellos aducir correlatos«.

Así mismo hablaba de un fenómeno neural g, el cual «es considerado en su tesis como una energía potencial disponible en todo el cerebro y postula que esta energía difiere cuantitativamente entre los individuos y vendría determinada genéticamente (Spearman 1927 pp 124, mencionado por Rosa María Bonastre Rovira en «La inteligencia general (g), la eficiencia y el índice velocidad de conducción nerviosa: una aproximación empírica, 2004″).

Es decir, nos habla de una parte de la inteligencia que interviene en muchas actividades, sin embargo, no se especializa en ninguna de ellas. A diferencia de los actores específicos o factores s, que sí lo hacen.

Los factores específicos

También conocidos como factores s, son aquellos que se corresponderían con diferentes habilidades como: actividades mecánicas, verbales, numéricas, espaciales, entre otras.

Entonces, la Teoría bifactorial de Spearman nos dice, que si un menor en edad escolar tiene buenas puntuaciones en una de las materias, será más probable que obtenga buenas puntuaciones también en resto de ellas.

Ya que en estas evaluaciones interviene la inteligencia general o «g». Sin embargo, esto no garantiza que el menor destaque en un futuro en alguna habilidad, disciplina o área específica, ya que para eso es necesario que intervengan los factores s.

Aportes al estudio de la inteligencia

A partir de la Teoría bifactorial de Spearman y las diferentes críticas que recibió, surgieron otras ideas para intentar comprender científicamente el fenómeno de la inteligencia.

Algunas de estas críticas fueron relacionadas al sesgo cultural, la posición económica, la ubicación geográfica de la vivienda del sujeto o su nivel académico. Ya que la teoría bifactorial de Spearman no toma en cuenta dichos factores y la genética no puede explicarlo todo, surgieron nuevas propuestas y modelos.

Otras definiciones

Algunas otras definiciones que han parecido relevantes a lo largo del tiempo son de pensadores como: (mencionados en «La inteligencia general (g), la eficiencia neuuuraly el índice velocidad de conducción nerviosa: una aproximación empírica» de la Dra. Rosa María Bonastre Rovira, 2004). Hebb D. O. (1949 en The organization of the behavior) afirma que «la inteligencia es el potencial de un organismo animal para aprender y adaptarse a su ambiente».

Stemberg (1985 en Beyod IQ: A triarchic theory of human inteligence) la defina de la siguiente manera: «La inteligencia explica las diferencias que observamos entre las personas para resolver problemas«.

Gottfredson L. S. (1997 en Why g matters: The complexity of everyday life) afirma que la inteligencia «es una facultad mental muy general que entre otras cosas implica la capacidad de reaccionar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas, aprender rápido y aprender de la experiencia».

Howard Gardner (1999 en The prefrontal cortex: Executive and cognitive functions) reconoce a la inteligencia como «un potencial biopsicológico de procesamiento de información para resolver problemas o crear productos valiosos para una cultura o comunidad determinada».

Estas son algunas de las aportaciones más importantes acerca de la inteligencia, y como podemos ver, están relacionadas a la resolución de conflictos y a la adaptación del entorno. Lo cual indica que ya no solo tienen en cuenta las condiciones genéticas de los sujetos.

Cerebro

Aplicaciones en psicología

En psicología, existen pruebas psicométricas para casi todas las dimensiones que han despertado interés, la Teoría bifactorial de Spearman, aunque no sea tan valorada por algunos, tiene gran relevancia. A partir de estos estudios surgieron otros más que fueron dando forma a distintas pruebas psicométricas de inteligencia que usamos en la actualidad.

En nuestros días aún se siguen administrando pruebas psicométricas basadas en la teoría bifactorial de Spearman. Por ejemplo: el Test de matrices progresivas de Raven, Test de Dominós D-48 y el Test del factor g de Cattell.