Los 3 tiempos en la pareja

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 9 abril, 2018
Sara Clemente · 9 abril, 2018

Una de las claves para que una relación funcione es el respeto mutuo. Hay muchas maneras y oportunidades de demostrarle al otro que entendemos, compartimos o aceptamos sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. Pero quizá, de entre todas, el reflejo principal de que esto se produce es la existencia de los 3 tiempos en la pareja: el suyo, el tuyo y el vuestro.

A veces, por monotonía, por la llegada de hijos, por falta de tiempo o por puro egoísmo obviamos lo que necesitamos y optamos por “lo de siempre”: el abecé del día a día. Nos vemos absorbidos por las prisas, las obligaciones y la rutina termina por acabar con el tiempo del otro y el compartido. Sin embargo, saber evadirse de este círculo vicioso es fomentar el asentamiento de los cimientos de nuestra relación amorosa. Veamos cuáles son los 3 tiempos en la pareja.

El bienestar de una relación se basa en la armonía de los 3 tiempos en la pareja.

Su tiempo

Normalmente, una de las frases más temidas es la de “necesito un tiempo”. Escuchamos eso de nuestra pareja y nuestras señales de alerta se activan. Empiezan los interrogantes, ¿me habrá dejado de querer? ¿Querrá cortar conmigo? ¿Le he agobiado? ¿Habrá otra persona?

Aunque, si bien es cierto que en ocasiones unas semanas separados pueden salvar la relación o hasta reinventarla, lo normal es que antes se tomen medidas para no llegar a esta situación límite. Para no llegar a este punto, es necesario entender y conocer a la persona con la que estás compartiendo tu vida.

Pareja hablando de sus tiempos

Algunas preguntas que puedes plantearte son: ¿qué es lo que hace en su tiempo libre? ¿Le gusta montar en bicicleta, leer, pasear, ir de compras? ¿Y cuándo está estresado, qué hace para liberar toda su tensión acumulada? Lo más difícil, normalmente, no es fijarse o conocer estos gustos y necesidades del otro; sino conseguir respetarlos cuando son diferentes a los nuestros. Y no interrumpir o boicotear ese espacio, sino facilitarle que pueda tenerlo y disfrutar de él.

Si tu pareja sabe que le va a venir bien salir con sus amigos y compartir anécdotas, anímale a hacerlo. No es conveniente que te enfades, que te muestres esquivo o que generes un ambiente enrarecido. Y, por supuesto, no es momento para mostrar celos o de darle a elegir entre ellos y tú. El hecho de hacer una cosa diferente, no quiere decir que no te quiera, sino simplemente que necesita ese espacio.

Tu tiempo

Tus momentos forman parte igualmente de esos 3 tiempos en la pareja. Al igual que debes respetar lo ajeno, también tienes que cubrir aquello que tú necesitas de manera individual. No cometas el error de privarte de esos instantes que te satisfacen, te hacen coger aire durante el día y que van a repercutir en tu bienestar. Si tú no estás bien, difícilmente conseguirás que tú pareja lo esté.

La rutina puede ser ese viento, ese hielo o esa lluvia que desgaste o erosione la relación. Y más, si dentro de ese hábito no están integrados verdaderos de detalles de amor que marquen la diferencia y refuercen los cimientos de la relación frente a los obstáculos y el propio paso del tiempo.

En este sentido, en contra de lo aconsejable, vemos cómo muchas personas, cuando empiezan una nueva relación, dejan o relegan a un rincón a su círculo tradicional de apoyo: amigos y familia. Si cuando empezasteis a salir juntos, cada uno contaba con su pandilla, su trabajo, sus distracciones y sus momentos de diversión, ¿por qué cuando pasan los años de aquello queda ya muy poco?

Es muy importante integrar la supervivencia o el disfrute en pareja con los aspectos y dimensiones personales que nos hacen felices. Se puede disfrutar de todo y también se puede aprender a hacerlo, en caso de que exista algún obstáculo que haga de resistencia. La clave reside en buscar y encontrar el equilibrio para desarrollarnos y, a partir de ahí, contribuir a la evolución de la relación.

Que hayáis decidido emprender un camino juntos no significa que tengáis que hacerlo todo de la mano. Es muy sano que cada uno de vosotros se nutra de sus propias fuentes de energía. Así, estás serán las que nos recarguen a nosotros, por ejemplo, cuando nuestra pareja esté pasando por un momento complicado y necesite ayuda.

El vuestro

Las relaciones no son como cactus que se riegan solamente un par de veces al mes. Si las comparamos con una planta, sería con una planta mucho más delicada y que necesita cuidados y atención con más frecuencia. Así, es necesario cuidarlas y pulirlas día a día; de lo contrario, si pasa el tiempo y no se les presta atención, se marchitan; si se las echa un vistazo de vez en cuando, terminan por crecer arbitrariamente.

Pareja de espaldas

De hecho, una de las razones más habituales por las que una relación fracasa es el poco tiempo compartido de calidad. Por eso, el cariño, la atención, así como los detalles y demostraciones de amor no han de ser una excepción, sino la pauta que marca el día a día de la pareja sana.

Pero cuidado, porque es tan importante la cantidad como la calidad. Puede ser preferible un rato compartiendo momentos, una buena carcajada, conversación; reencontrarse y aflorar ese amor que los une.

Como vemos, el bienestar de una relación no se basa en estar pegado al otro, sino en encontrar la armonía entre los 3 tiempos en la pareja: el tuyo, el suyo y el vuestro. La meta será alcanzar un equilibrio en el que ambos os sintáis cómodos. Y nada mejor que la comunicación para sentar las bases de este acuerdo implícito, en el que la finalidad es el bienestar de los dos, no de uno solo.