Megalómano: 7 características

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Prieto
· 22 marzo, 2019
Los megalómanos son personas con un concepto de sí mismos desproporcionadamente elevado. De entre sus características, te presentamos 7 para detectarlos.

¿Conoces a alguna persona que posea la convicción de que todo lo que dice, piensa o hace es grandioso? Si la respuesta es afirmativa, probablemente te encuentres ante un megalómano. Se trata de ese tipo de persona que desprecia a los demás porque se considera superior a ellos, debido a una egolatría sobredimensionada. Ahora bien, ¿cómo identificarlos?

Aunque es bastante frecuente encontrar personas orgullosas de sí mismas, con una visión optimista sobre sus capacidades y que se creen capaces de todo, a veces, no resulta tan sencillo saber si son megalómanos o no. Una pista sería que esa autopercepción tan elevada se acompañase de un rechazo o desprecio de todo aquel que lo rodea por considerarlo inferior.

La megalomanía es una condición psicológica incluida en el trastorno narcisista de la personalidad como síntomatología según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM – V). No obstante, para saber si una persona presenta megalomanía como parte de un trastorno se presta atención a si existen o no ideas delirantes, es decir, si experimentan fantasías de poder, relevancia y omnipotencia que le llevan a considerarse como el mejor.

Personajes históricos como Napoleón Bonaparte, Hitler, Stalin o Mao Zedong son personalidades a las que se les atribuye rasgos de megalomanía y narcisismo; rasgos que a algunos de ellos les impulsaron al planteamiento de nada menos que la conquista del mundo.

Hombre orgulloso representando si eres un narcisista

Si profundizamos en su idiosincrasia, descubrimos que todos ellos se creían los únicos capacitados para salvar sus territorios y conquistar nuevos países para engrandecer su patria. Se veían a sí mismos como imprescindibles salvadores, en constante búsqueda del agrandamiento del poder en una espiral de verdadero delirio.

Y es que las personas que manifiestan el impulso de alzarse como los agentes únicos de las más grandes conquistas, bajo la creencia de tener el poder absoluto, experimentan un agravamiento de sus síntomas patológicos como consecuencia, precisamente, de ese creerse responsables y capaces de lo inalcanzable. Como la historia ha demostrado, estos acaban por convertirse en peligrosos gobernantes capaces de las más temerarias acciones.

Un megalómano no solo se creerá capaz, por sí solo, de lo que los otros no pueden hacer; por este exceso de responsabilidad tenderá también, menos explícitamente, a culparse a sí mismo por las consecuencias de actos y actitudes que en realidad no son solo suyas. 

Así, un megalómano tiene un concepto de sí mismo desproporcionado y ansía la valoración social, la cual atribuye al logro de posiciones de poder y relevancia. Sin embargo, aunque muestren mucho seguridad en sí mismos, si se analiza en profundidad su personalidad, se puede detectar que son individuos con más carencias y un inesperado sentimiento de inferioridad o vacío social.

7 características para detectar a un megalómano

  • Son sumamente presumidos. Sienten que su presencia es imprescindible en cualquier reunión.
  • Se creen indestructibles, capaces de solucionar cualquier problema que se les plantee. Son capaces de todo para conseguir poder y esto incluye lamanipulación de los demás.
  • Se comportan como si fuesen omnipotentes y les gusta poner a prueba las capacidades de las personas que les rodean para jactarse de ellos.
  • No suelen aprender de sus errores y, por tanto, la experiencia no hace que corrijan sus fallos.
  • Poseen una imagen narcisista e idealizada de sí mismos.
  • Se fijan en la manera en la que los demás reaccionan ante lo que ellos hacen o dicen. Si son rechazados por los otros a causa de sus desajustados comportamientos, piensan que el problema es de los demás.
  • La vanidad, apoyada en un ego fuertemente sobrevalorado y alimentado por un marcado complejo de superioridad, les hace despreciar todo aquello que no se refiera a sí mismos.

No le insistas a nadie. Ni a un amigo que te ayude, ni a un amor que se quede, ni a tu padre que te quiera, si no sale de uno; ¿para qué?”.

-Anónimo-

Chica hablando con su amiga

¿Qué hay detrás de la personalidad de un megalómano?

El megalómano se niega a reconocer que en su interior alberga a una persona miedosa, acomplejada y carente de cariño. Por ello, utiliza la agresión verbal o la imposición de su falsa omnipotencia como mecanismo de defensa.

Por otro lado, por su temor a ser superado, ridiculiza a toda persona que le haga sentirse amenazado y como consecuencia daña a todos los que percibe como una amenaza para su ego. No obstante, tras ese máscara se refugia una persona llena de inseguridad y con un sentimiento de incapacidad que lucha por no mostrarse vulnerable ante los demás.

Al tratar de exagerar sus capacidades y dramatizar sus logros, el megalómano manifiesta, sin pretenderlo, una autoestima débil y una escasa capacidad para afrontar la frustración.

La arrogancia y exceso conductual del megalómano suele llevarlo a una situación de profunda soledad, ya que no suele ser aceptado por los demás. Otras veces, es él mismo el que se aísla; su sentimiento de superioridad le mantiene al margen de la interacción con aquellas personas que considera inferiores.

Ahora bien, esa soledad, tanto recibida como autoimpuesta, desemboca en una fuerte sensación de vacío emocional, que puede agravar aún más su malestar y acrecentar la sintomatología patológica.

Tu peor enemigo siempre será tu mente. ¿Sabes por qué? Pues porque ella conoce todas tus debilidades“.

-Anónimo-

  • Robbins, John. Ecclesiastical Megalomania: The Economic and Political Thought of the Roman Catholic Church ISBN 0-940931-78-8 [1] (1999).
  • Roberts, John Megalomania: Managers and Mergers (1987).