No sé cómo voy a retomar mi vida tras el confinamiento

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Recuperar nuestras vidas tras estos meses de confinamiento no va a ser fácil. Deberemos salir a pesar del miedo, adaptarnos a los cambios y desarrollar una visión crítica y también creativa para transitar por esa nueva realidad del mejor modo posible.
 

Pocas cosas resultan tan inciertas como pensar en cómo será la vida tras el confinamiento. Nuestra mente diseña múltiples escenarios posibles y aunque unos nos gusten más que otros, en su mayoría hay algo que no cambia: sabemos que nada va a ser como antes y que todavía estamos obligados a convivir con el coronavirus.

Desde un punto de vista evolutivo, tanto psicólogos como antropólogos nos invitan a enfocarnos en la oportunidad y en el lado más favorable. La humanidad siempre avanza y la pandemia está poniendo en marcha esfuerzos coordinados por parte de toda la comunidad científica para hallar una vacuna. Somos una sociedad cooperativa que siempre ha sobrevivido creando alianzas entre nosotros.

La actual crisis nos abre la puerta a crear sociedades más compasivas. Es más, tal y como nos explica Juan Luis Arsuaga, uno de los más destacados expertos en evolución humana, esta crisis nos ha obligado a entender que no tenemos el control sobre el futuro. Es momento de pensar como adultos y generar cambios siendo responsables y manteniendo el optimismo.

Al fin y al cabo, el pesimista solo se justifica y no hace nada. Si miramos al mañana con optimismo entendemos la responsabilidad que tenemos para generar cambios. Sin embargo, hasta ese momento tenemos una responsabilidad inmediata: salir al mundo poco a poco a medida que se abra el confinamiento.

Puertas abiertas representando la vida tras el confinamiento

Retomar mi vida tras el confinamiento: ¿cómo hacerlo?

Para entender cómo puede ser la vida tras el confinamiento podemos basarnos en los modelos de los países que ya están en esa fase.

Sabemos que China ha retomado tanto la actividad laboral como la escolar con férreas medidas de seguridad, distancia social y normas de higiene. Alemania y Suecia, por ejemplo, están viendo cómo las personas, a pesar de tener los comercios, restaurantes y centros de ocio abiertos, han reducido tanto el gasto como el acceso a estos escenarios públicos.

Hay miedo y mesura en materia económica. El gasto es menor, el turismo es mínimo y aparece también otro factor no menos importante: el desempleo. El panorama es complejo y los hábitos de vida de esas poblaciones que están en las fases más avanzadas de la desescalada han cambiado casi por completo.

¿Qué debemos hacer entonces? ¿Cómo podemos retomar la vida tras el confinamiento? Estas serían algunas claves en las que reflexionar.

El desconfinamiento no es el final de la pandemia, es un proceso dentro de la misma

Hay algo que debemos entender en primer lugar. El desconfinamiento es un proceso. Vamos a pasar varias etapas que progresarán (o no) a medida que la epidemia esté más controlada. Esto no significa que el riesgo de infección haya desvanecido; al contrario, deberemos aprender a convivir con el virus.

 

Tener claro este aspecto nos invita a poner un poco de perspectiva. Iremos retomando nuestra vida de manera lenta y progresiva.

Esto nos obliga a aplicar tres dimensiones psicológicas: paciencia, adaptación al cambio y gestión del estrés. Toda variación en nuestro estilo de vida nos suscita alarma, angustia y miedo. Vamos a tener que manejar esas variables emocionales.

Tu forma de reaccionar ante el desconfinamiento no tiene que ser igual a la de los demás

En los últimos días, vemos a personas que llenan las calles con cierta ansia, alegría y, a menudo, con cierta sensación de normalidad. En cambio, hay quien aún teme salir de su casa. Esta variabilidad entra dentro de lo normal.

No hay que preocuparse por experimentar más ansiedad al sentir que nosotros no vamos al mismo ritmo y que el miedo nos frena más de lo que desearíamos.

No hay problema con esto, cada uno tenemos un ritmo, un modo de manejar y afrontar las nuevas situaciones. Podemos darnos tiempo, lo importante es avanzar poco a poco en ese objetivo por salir al exterior y diseñar la que será nuestra nueva vida.

Mujer mirando por la ventana pensando en su vida tras el confinamiento

Seguimos en modo supervivencia: hay que aceptar la distancia social

A la hora de retomar nuestra vida tras el confinamiento, hay un factor que estamos obligados a aceptar: la distancia social será la pauta en cada escenario. Esta estrategia nos permitirá contener el riesgo de infección.

Esto nos obliga a reformular el modo de trabajar, de relacionarnos, de disfrutar del tiempo de ocio… Todo ello son elementos que hay que asumir lo antes posible.

Del miedo a la creatividad: reformular qué queremos para nuestro futuro cercano

El miedo es una emoción multifacética que vale la pena entender. No solo garantiza nuestra supervivencia al obligarnos a ser prudentes, quedarnos quietos y defendernos. Esa inmovilidad nos sitúa a su vez en una nueva línea de salida, en un nuevo inicio.

Cada uno de nosotros estamos obligados a caminar con esa emoción, a mantener en la mochila nuestros miedos (temor a la infección, temor a quedarnos sin trabajo, a no saber qué pasará mañana…). Lo importante es seguir actuando a pesar del miedo desarrollando nuevos mecanismos de actuación. 

Si temo infectarme desarrollaré medidas para protegerme. Si me angustia quedarme sin trabajo idearé nuevos cambios, estrategias y caminos profesionales para adaptarme y reaccionar. La supervivencia siempre va de la mano de la creatividad.

 

Desarrollar un pensamiento crítico para afrontar la vida tras el confinamiento

La vida tras el confinamiento va exigir que apliquemos un buen pensamiento crítico. Esta nueva etapa nos obliga a reformular muchas de las cosas que nos definían antes y que tal vez debamos cambiar. Asimismo, no podemos dejar de lado la gran cantidad de infoxicación a la que nos enfrentamos.

Hay que ser cautos, intuitivos y críticos para no caer en los bulos, las falsedades o en esos comportamientos que a la larga pueden ser negativos para todos. No porque nuestros vecinos, familiares o amigos se salten las normas de distanciamiento social y seguridad sanitaria, vamos a hacerlo nosotros también.

Es momento de ser responsables, valientes e inteligentes. Todo desafío demanda lo mejor de nosotros mismos y sin lugar a dudas, lo vamos a hacer bien. Pensemos en ello, actuemos.

Mujer caminando