¿Cómo nos desenamoramos?

Raquel Lemos Rodríguez · 17 abril, 2015

Fuimos un cuento breve que leeré mil veces.

Bob Marley

Todos sabemos lo que es el amor, las etapas por la que pasa y lo que hay que hacer para mantenerlo vivo. Pero… ¿qué pasa con la fase de desenamoramiento?

Sí, también sucede. Las personas se enamoran, pero también se desenamoran. La cuestión es por qué y cómo ocurre esto. ¿Podemos evitarlo? ¿Siempre nos vamos a desenamorar de la persona de la que nos enamoramos?

¡Vamos a descubrirlo!

Atracción física y mental

 

Cuando nos enamoramos de alguien nos sentimos atraídos por esa persona. Entonces, ¿por qué de repente dejamos de sentir esa atracción? ¿Nos hemos “cansado” de nuestra pareja?

La atracción es una de las primeras fases de enamoramiento que se ve mermada con el tiempo. Atrás quedaron aquellos nervios que sentías cuando te llamaba, cuando te invitaba a salir, cuando le querías hacer un regalo… ¿Dónde está? Nuestros cuerpos han cambiado. Ya no somos los mismos. La costumbre empieza a hacer su efecto.

 

El poder de la costumbre

 

Algo que no nos gusta porque no trae nada bueno: el aburrimiento y la monotonía. Antes todo era nuevo y ahora es todo igual. ¿Dónde está aquello que nos sorprendía? Se esfumaron los planes juntos, no hay espontaneidad…

 

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Fruto de la costumbre es la falta de contacto físico, empezamos a reprimir muestras de afecto en público y las palabras cariñosas se han eliminado de nuestro vocabulario. Existe una rutina y eso nos “acomoda”, pero con el tiempo esto trae sus consecuencias. Empezamos a aburrirnos de nuestra pareja y, muy importante, a ver defectos donde antes no los veíamos.

 

Críticas destructivas

 

¿Por qué al principio era perfecto y ahora no? ¿Cómo es que asoman de repente todos los defectos? ¿Estábamos ciegos? Esa también otra de las fases del amor, cuando vemos aquellas cualidades exaltadas. Las magnificamos y cuando, con el paso del tiempo, las vemos tal y como son no nos gustan.

Empezamos a cansarnos de aquellos comportamientos que tolerábamos y ya no tenemos reparos en decirle a nuestra pareja todo lo que pensamos, sin pensar en si le estamos haciendo daño. Antes empatizábamos más, éramos más comprensivos… de repente nos convertimos en esclavos de las quejas, de los enfados y, como no, de las discusiones.

 

Falta de comunicación

 

Muy importante en cualquier relación: la comunicación. Nunca, absolutamente nunca puede faltar sino la relación está perdida.

 

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Es necesario interactuar con nuestra pareja. Pero ¡ojo! Estamos hablando de hablar no de discutir. Intercambiar deseos, emociones. Confiar el uno en el otro como antaño. Todo eso se pierde al perderse la atracción y empezar a ver defectos. Ya no vemos a nuestra pareja, muchas veces vemos a un desconocido.

 

La fina línea del cariño

 

Seguramente os suene la frase “ya no lo amo, pero le tengo cariño”. Todo lo anterior desemboca en este punto. Es aquí donde sabemos perfectamente la línea divisoria que separa al amor del cariño.

A pesar de desenamorarnos, sentimos aprecio por aquella persona con la que hemos compartido parte de nuestra vida. Ha habido momentos malos y buenos, y todos los  hemos disfrutado. Ha sido una parte importante y no la pensamos como algo negativo. Pero… el amor se ha ido.

Como mencionábamos anteriormente, la fuerza de la costumbre, el paso de los años que provoca el desencanto, la falta de comunicación… todo ello provoca que el amor se transforme en mero cariño.

Y ahora la gran pregunta ¿se puede evitar el desamor? Depende. No todas las parejas logran preservar su amor largo tiempo, por eso creemos que el amor tiene fecha de caducidad. Quizás la afinidad que haya y el tipo de personalidad que tenga la pareja influyan en lo que su amor puede durar. El humor, el positivismo, hacer cosas juntos, divertirse… Esto suele ayudar pero depende de cómo seamos y lo a gusto que nos sintamos.

¿Todo el amor de las parejas acaba transformado en cariño? ¿Crees que se puede evitar el desamor? ¡Esperamos tus opiniones!

 

Imagen principal cortesía de villorejo