¿Sabes qué es el Síndrome de Münchausen?

Paula Aroca · 10 febrero, 2014

El Barón de Münchausen aseguraba haber vivido extraordinarias experiencias, como un viaje a la luna o haber cabalgado sobre una bala de cañón, durante las batallas en la que participó contra los turcos, o haber visitado el interior de una ballena…

Inspirado en este excéntrico personaje del siglo XVIII, famoso por inventar fantásticas aventuras, el síndrome de Münchausen es un trastorno caracterizado por la creación o el fingimiento de enfermedades ficticias para llamar la atención. Con este fin, las personas que lo padecen son capaces de automutilarse o de inyectarse sustancias tóxicas para simular enfermedades y dolencias.

El cuadro fantástico

La motivación de quienes son diagnosticados con el síndrome de Münchausen es puramente psicológica. Es decir, se da rienda suelta a la fantasía para asumir el papel de enfermo y así recibir atención y cuidado. Éste es un rasgo distintivo que lo diferencia de otro trastorno parecido llamado simulación, en el cual, si bien la persona se finge enferma, lo hace para obtener un beneficio externo, como cobrar un seguro médico o evitar el servicio militar.

En el síndrome de Münchausen, los síntomas son fingidos o causados consistentemente y pueden ser tanto físicos como psicológicos. Además, éstos pueden aparecer en cualquier parte del organismo, y pueden ser tan variados e intensos como lo permita la imaginación o el conocimiento médico de la persona.

Veamos algunos de los síntomas comunes:

• Abscesos o erupciones generalizadas (provocados)

• Esputo con sangre (por lesiones autoinfligidas en la nariz o la garganta)

• Dolores abdominales agudos

• Diarrea o vómitos

• Hemorragias autoprovocadas por la ingestión de anticoagulantes

• Parálisis

• Síntomas producidos por la ingestión de medicamentos o la inoculación de sustancias tóxicas o virus como el HIV.

El origen de este curioso síndrome suele remontarse a la ocurrencia de ciertos sucesos en la infancia, como hospitalizaciones frecuentes y traumáticas o la existencia de un vínculo significativo con un médico. La presencia de un trastorno de personalidad de base (p.ej, narcisimo, histrionismo, etc.) también se asocia con el síndrome de Münchausen.

El inicio de este síndrome crónico se da comúnmente durante una primera hospitalización por una enfermedad real, ya sea física o psicológica. Por eso, a veces puede que la persona padezca de alguna dolencia verdadera, pero la exagera para recibir atención por ello.

Desmitificando al fabulador

Como la verdad siempre sale a la luz, hay algunas pistas que hacen sospechar la existencia de este trastorno. Revisemos cuáles son estos patrones:

• Son pacientes bastante difíciles, que no cumplen los tratamientos, son manipuladores y problemáticos con el personal médico y enfermeras, bien sea por su falta de cooperación o por cuestionarlo todo.

• La presencia de un extenso historial de hospitalizaciones e intervenciones médicas

• Conocimiento excesivo sobre los términos y los protocolos médicos

• Los síntomas no concuerdan con cuadros diagnósticos conocidos

• La persona no mejora con los tratamientos y empeora cuando es observada

Tristemente, cuando la hospitalización pasa a ser un estilo de vida, se produce un deterioro en la vida de la persona, que la hace incapaz de tener estabilidad laboral o relaciones afectivas sanas y duraderas. Una señal de esto último es que las visitas que recibe al centro hospitalario son escasas o nulas.

Estas personas, sin lugar a dudas, necesitan ayuda para salir de ese círculo vicioso autodestructivo. La terapia debe estar enfocada en hacer consciente la necesidad de afecto que subyace al trastorno, así como aprender a satisfacer sus necesidades afectivas por sí mismos y a través de relaciones personales sanas y constructivas.

Imagen cortesía de Nomad_Soul