Se me acumula todo: ¿qué puedo hacer?

¿Te agobia cualquier tarea por pequeña que sea? ¿Sientes que todo te sobrepasa y apenas tienes ánimos para cumplir tus obligaciones? Si tu lista de actividades pendientes no hace más que crecer, toma nota de unas estrategias que pueden ayudarte.
Se me acumula todo: ¿qué puedo hacer?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 17 diciembre, 2022

Es posible que no hace mucho fueras todo un ejemplo de eficacia humana. Te levantabas por la mañana con gran energía y, casi sin darte cuenta, cumplías con cada obligación y objetivo a la primera. Sin embargo, puede darse el caso de que, en los últimos meses, cualquier cosa se te viene encima y lo único que haces es postergar infinitas tareas.

A esa procrastinación continuada se le añade además el amargo sentimiento de culpa. Porque, si no teníamos bastante con el hecho de no poder con casi nada, se le añade ese incómodo bonus emocional. Ese que nos castiga por no ser tan resolutivos y productivos. Es como vivir en un espacio mental muy pequeño y agobiante en el que faltara oxígeno.

Bien es cierto que tenemos pleno derecho a sentirnos sobrecargados y bajar el ritmo de vez en cuando. Sin embargo, ¿qué pasa cuando no somos capaces de asumir la más mínima responsabilidad y parece que el mundo se nos cae encima? Lo analizamos.

Es necesario conocer la causa por la que nos sentimos abrumados y sobrepasados. Muchas veces no es más que un nivel de estrés acumulado en el tiempo y no gestionado.

Mujer estresada con las manos en la cabeza pensando en cuando se me acumula todo
Aunque el estrés en ocasiones nos permite ser productivos, la mayor parte de las veces acaba sobrepasándonos.

¿Por qué se me acumula todo?

Cuando se me acumula todo, me siento atrapado por pensamientos negativos, por emociones incómodas y por indefinibles molestias físicas. Es cansancio, es malestar estomacal, dolor de cabeza y hasta problemas para conciliar el sueño. Lo peor de todo es percibir que falla la productividad, la capacidad de cumplir con las obligaciones del día a día.

Si esta situación resuena en ti y te sientes identificado, debes saber que la sensación de sentirnos abrumados es un estado muy común. Vivimos tiempos de incertidumbre y este contexto tiene un gran impacto a nivel psicológico. Sin embargo, este fenómeno no es nuevo. Hay un acrónimo muy conocido denominado VICA, que se usa desde hace décadas para describir este tipo de situaciones.

Volatilidad-incertidumbre-complejidad y ambigüedad son esos estados que suelen definir cualquier situación desafiante, según un estudio de la Universidad estatal de Georgia. Ahora bien, al actual contexto social se le añaden otros factores que pueden mediar en esa percepción. Esa en la cual, todo nos sobrepasa.

Causas por las que te sientes de este modo

Por término medio, la principal razón por la que podemos sentir que todo nos acumula es por el estrés. En el momento en que las demandas sobrepasan a nuestros recursos físicos, emocionales e intelectuales, surge la sobrecarga.

Veamos, no obstante, más desencadenantes:

  • Lidiar con algún conflicto o problema relacional, ya sea con la pareja, los familiares, los compañeros de trabajo, etc.
  • Haber perdido a alguien en los últimos meses.
  • Problemas de salud.
  • Los problemas financieros son otra causa que explica la sensación de que se me acumula todo.
  • Haber vivido alguna experiencia traumática.
  • Sufrir algún trastorno psicológico no detectado, como una depresión.
  • Estar en medio de un cambio de etapa al que aún estamos habituándonos.

Cuando la vida nos sobrepasa y sentimos que no podemos con muchas cosas, es momento de ponernos límites y evitar en la trampa de “tengo que esforzarme más”.

chico en naturaleza pensando en cuando se me acumula todo
Darnos un descanso en un entorno natural nos permitirá relajar la mente.

¿Qué podemos hacer cuando nos sentimos abrumados por cualquier cosa?

Si te sientes abrumado, tus obligaciones te sobrepasan y cualquier cosa te vuelve irritable, es obvio que necesitas reformular muchas cosas. Las más importantes tienen que ver con tu “mobiliario” psicológico. Es momento de poner cada mueble en su lugar, abrir ventanas y dejar que tus espacios mentales se oxigenen. Solo entonces hallarás la calma para recuperar las energías.

Veamos qué estrategias te pueden ser útiles.

1. Técnica del 5-4-3-2-1 para centrarte en el presente

Cuando se acumula todo, la mente no hace más que pensar en lo que debería hacer y no hace. Nos obsesionamos con lo que puede pasar mañana y pasado, con ideas del todo catastróficas. Si es así como te sientes tú también, esta técnica Grounding basada en la atención plena te será útil.

El objetivo es calmar tu mente y centrarla en el aquí ahora:

  • Nombra 5 cosas que te rodean en este mismo momento.
  • Nombra 4 cosas que estés escuchando.
  • Fíjate en 3 cosas que puedas tocar.
  • Huele las páginas de un libro o de una vela aromática.
  • Ponte en la boca algo agradable que saborear.

2. Desactiva sesgos cognitivos como “tengo que esforzarme más”

Cuando te habitúas a poder con todo durante cierto tiempo, llega un instante en que ya no puedes con nada. Tu cuerpo y tu mente te han dicho basta, es una llamada de atención para que corrijas muchas ideas sesgadas que has estado reforzando.

Los “tengo que esforzarme más” o “debo hacerlo todo o no me sentiré bien conmigo mismo” están oxidando tu salud mental.

3. Prioriza, es momento de economizar tareas

Si todo se te acumula, es hora de analizar que es “ese todo” que ahora mismo colapsa tus ánimos y tus fuerzas. Tal vez sea recomendable que cojas papel y lápiz y hagas un listado sobre qué es prioritario en tu vida y qué es secundario. Priorizar lo que es importante y dejar a un lado lo que te roba tiempo libre, calma y satisfacción es un ejercicio de salud indispensable.

4. Cuando no puedas con nada, empieza con pequeños pasos

En esas etapas en que la vida entera se te hace un nudo y todo te asfixia, podríamos recomendarte darte un descanso. Desconectar. Sin embargo, no es bueno recurrir a la inactividad absoluta, a convertirnos en pequeños osos que hibernan en sus cubículos. Es mejor movernos, pero con lentitud. Paso a paso.

Cuando no puedas con nada, economiza tareas, pero procura marcarte un objetivo cada día, por insignificante que sea. Comprar un libro, salir a caminar, pasar un rato en la montaña o un bosque, quedar con alguien para hablar… Todo ello son tareas básicas a las que, poco a poco, podrás añadir otras más complejas para recuperar el ritmo. Pero con calma, sabiendo priorizar.

En caso de que estés lidiando con una situación estresante y te percibas muy abrumado por cualquier tarea u obligación, no dudes en consultar con un profesional especializado. Aunque estas situaciones son frecuentes, lo habitual es que sean experiencias pasajeras que se resuelven a los pocos días. Si tienes dificultades para sobrellevar ese estado de ánimo, no lo dudes, pide ayuda.

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