¿Se puede amar a dos personas a la vez?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 29 agosto, 2018
Valeria Sabater · 10 julio, 2014

¿Es posible amar a dos personas a la vez? Todos nos hemos hecho esta pregunta en alguna ocasión. También la ciencia se lo ha planteado, y la respuesta, basada en la investigación clínica y social no puede ser más interesante. Sin embargo, desde un punto de vista moral, como ya sabemos, esta idea siempre ha sido cuestionada y duramente sancionada.

La mayoría conocemos algún caso o hemos oído hablar de él. Personas que viven junto a su respectiva pareja a lo largo de muchos años y a su vez, mantienen otra relación paralela (estable). Son perfiles capaces de mantener en secreto o de forma abierta un vínculo a tres. Lazos donde el poliamor desafía a veces esa visión de la monogamia tradicional.

Ahora bien, no queremos entrar aquí en la aceptación o no de estos modelos relacionales. No queremos profundizar en el dilema de si es ético o no, de si es aceptable estar con alguien mientras se engaña a un tercero o si debemos habituarnos ya a ver relaciones conformadas por más de dos personas. Lo que pretendemos a continuación es entender si es posible que en nuestro corazón, quepan más de dos personas. Si ese amor es real, auténtico y tan profundo como cuando amamos a uno solo.

“Someterte al “qué dirán” es una forma de esclavitud socialmente aceptada”.

-Walter Riso-

El gran conflicto de amar a dos personas a la vez

En realidad, son muchos los casos que llegan a las consultas de los terapeutas sobrepasados por esta misma situación: “quiero a dos personas a la vez y no sé que hacer”. Estos pacientes declaran de forma abierta que sí, que están verdaderamente enamoradas, que sienten las mismas vivencias afectivas, la misma emoción en el estómago, el mismo deseo sexual… Aunque eso sí, sufren los efectos del conflicto.

Un profundo conflicto porque ellos mismos asumen (condicionados a menudo por nuestra sociedad) que no es lo correcto. Asimismo, ese sufrimiento llega también por tener que mantener un engaño. Ese donde los dos amantes no son conocedores de la existencia de una tercera persona en esa relación. Así pues, la conclusión a la que podemos llegar es que sí, emocional y biológicamente es posible amar a dos personas a la vez.

  • La atracción en el ser humano es una experiencia muy compleja. Sin embargo, desde un punto de vista social y cultural hemos sido educados en la idea de que el amor verdadero está basado en la monogamia. Esta idea, esta concepción es real en gran parte de nosotros. Sin embargo, hay quien concibe la idea del poliamor, ahí donde no solo existe una atracción sexual. También son capaces de conformar un vínculo afectivo auténtico con dos personas al mismo tiempo.
  • No obstante, en gran parte de los casos estas situaciones se viven con una gran confusión. En el momento en que nos alejamos de nuestras concepciones tradicionales (amor=monogamia) experimentamos sufrimiento.
  • Asimismo, y no menos importante, existe la dificultad de sostener esa relación a tres. No siempre existe un acuerdo tácito por el cual todos los miembros acepten mantener ese vínculo múltiple. Amar a dos personas a la vez y tener una proyección de futuro estable no siempre es fácil.

Hombre con dos mujeres

La bioquímica de amor en las relaciones múltiples

Hay psicólogos y neurocientíficos que defienden una teoría al respecto. En ocasiones, podemos llegar a amar a dos personas a la vez por un hecho muy concreto. Situamos a cada una de esas personas en una fase del enamoramiento: uno nos ofrece pasión, el otro el compromiso. Uno nos sitúa en esa fase previa tan fascinante, el otro nos ofrece seguridad.

Para entenderlo, recordemos durante un momento la fascinante bioquímica del amor. En la primera fase del enamoramiento priman las emociones de gran intensidad, esas que están regidas por la dopamina y la adrenalina. Auténticas drogas del cerebro que nos mantienen en un estado de semieuforia y que da forma al amor romántico y apasionado.

Más tarde aparece la oxitocina, que es la hormona del apego. Ahí donde se desarrolla el amor romántico y ese estrecho vínculo entre la pareja donde se estabiliza la relación. Más tarde, expertos como Otto Kernberg, nos dicen que se desarrolla lo que él llama “amor sexual maduro”, ahí donde se interrelacionan el amor, el compromiso y la proyección de futuro entre la pareja.

Chico enamorado dando un beso a su chica

¿Y si el amor el múltiple?

Cuando una persona llega a enamorarse de dos personas, seguramente esté atravesando alguna de esas fases. Puede que con su actual pareja disponga en estos momentos de ese “amor sexual maduro”, mientras que con la persona que acaba de conocer, esté viviendo esa primera fase de euforia regida por la adrenalina y la oxitocina. Mientras una le ofrece la estabilidad, la otra le aporta la emoción, la intensidad de lo nuevo….

En esencia, cada una de esas parejas puede ofrecernos necesidades que nos complementan en un momento dado, pero la mayoría de los estudios realizados al respecto nos dicen que, por lo general y por término medio, no se suele llegar al “amor maduro” en ambas relaciones. La presión social podría estar detrás de esa explicación, de la dificultad para consolidar dichos triángulos.

Aún así, hemos de decirlo. Existen casos en que efectivamente ese amor se ha mantenido largamente en el tiempo. En la actualidad, además, los amores a tres bandas son cada vez más comunes, amantes que durante una etapa de su vida se dan el permiso de explorar relaciones más amplias, territorios no explorados donde hacer del amor algo nuevo, más intenso y satisfactorio.