Utilizar las dos manos para activar el cerebro

10 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Al comenzar a ejercitar la mano no dominante, el cerebro realiza nuevas conexiones neuronales y estimula habilidades que permanecían en desuso.
 

Los seres humanos nacemos con una organización cerebral determinada. A lo largo de nuestros primeros años, la lateralidad se va desarrollando y, hacia los siete años de edad, el predominio de uno de los hemisferios parece haberse asentado.

Desde ese momento, utilizamos prioritariamente nuestra mano derecha (en caso de ser diestros) o izquierda (en caso de ser zurdos). No obstante, utilizar las dos manos en nuestras actividades cotidianas puede ayudar a estimular el cerebro.

Si bien es imprescindible permitir que la lateralidad natural se desarrolle sin intervenir, una vez establecida podemos obtener beneficios de ejercitar ambas manos. Si quieres conocer cuáles son estas ventajas y como implementarlas, en este artículo te lo contamos.

Cerebro sobre fondo

Lateralidad

La lateralidad se define como la tendencia sistemática a utilizar uno de los dos lados simétricos del cuerpo y uno de los órganos pares (manos, ojos, piernas…). La mayor parte de la población muestra una preferencia por el uso del lado derecho del cuerpo, mientras que alrededor de un 10 % emplea prioritariamente el izquierdo.

Cada mitad de nuestro cuerpo (y sus funciones motrices) se encuentran dirigidas por el hemisferio cerebral contrario. Por tanto, los diestros muestran dominancia del hemisferio izquierdo mientras que en los zurdos ocurre al contrario.

 

De este modo, al ejercitar con mucha más frecuencia una de las mitades de nuestro cuerpo, la otra queda en desuso y no desarrolla la misma habilidad. Pero, además, esto lleva a una gran especialización cerebral de las funciones, en la que un hemisferio cerebral se estimula de forma mucho más activa y frecuente que el otro.

Es importante permitir que la lateralidad funcional se desarrolle naturalmente (no es aconsejable forzar a un niño a utilizar la mano contraria, ya que puede acarrear problemas de diversa índole). No obstante, el ambidiestrismo (aprender a utilizar las dos manos hábilmente) puede traer beneficios tanto físicos como cerebrales.

Beneficios de utilizar las dos manos

Ser ambidiestro mejora la simetría en los movimientos y el desempeño atlético, por lo que tiene evidentes ventajas para quienes practican deporte o danza.

A nivel de ergonomía y confort, ser capaz de repartir la carga de trabajo entre ambas mitades corporales también es beneficioso. Pero no solo eso, comenzar a utilizar la mano no dominante puede ayudarnos a desarrollar y estimular nuestras capacidades cerebrales.

El hemisferio izquierdo parece estar más relacionado con el control de funciones analíticas. mientras el derecho está más relacionado con la creatividad. De este modo, comenzando a utilizar la mano contraria de forma frecuente, un diestro podría potenciar su lado imaginativo mientras un zurdo podría estimular sus capacidades lógicas.

Especialmente importante puede resultar esta mayor funcionalidad y coordinación ente los dos hemisferios en caso en caso de lesión cerebral. Una persona ambidiestra tendrá más repartida la destreza, por lo que, a priori, el daño en uno de los hemisferios ocasionaría menos limitaciones.

 

Así, cuando la lesión cerebral ocurre, la reorganización cerebral resulta imprescindible, pero no es necesario esperar a una situación tan drástica para comenzar a potenciar nuestra flexibilidad y capacidades.

Niña escribiendo en una pizarra con las dos manos

Prueba algo diferente

Para obtener control sobre la mano no dominante el cerebro ha de crear nuevas conexiones neuronales. Estás serán las que propiciarán los cambios y te otorgarán un nuevo enfoque, despertando o potenciando habilidades que permanecían en desuso. Para lograrlo no es necesario realizar cambios muy drásticos. Ejemplos serían:

  • Adquirir buena habilidad con tu mano no dominante requiere tiempo y práctica. No implementes los ejercicios en los que el rendimiento sea muy importante. Tampoco entrenes en momentos de ansiedad, ya que los fallos pueden aumentarla de manera exponencial.
  • Realiza pequeñas adaptaciones. Si generalmente abres las puertas, cierras los cajones o bajas la persiana con tu mano derecha, prueba a hacerlo con la izquierda.
 
  • Poco a poco practica tareas más complejas. Puedes entrenarte para coger el cubierto, ducharte o fregar los platos con tu mano no dominante. Pintarse las uñas también es un buen ejercicio bilateral.

Sé constante y paciente. Piensa que estás aprendiendo nuevas habilidades, tal como lo haría un niño. Por ello, los resultados llegarán con la práctica.

Piensa que, aunque esta sea gradual, los progresos no lo son. Lo normal es que con poco «entrenamiento» veas resultados más o menos destacados. Sin embargo, a medida que adquieras habilidad, el proceso de ganancia también se irá enlenteciendo.

Piensa que, si tu mano dominante «lleva décadas haciéndolo todo», la otra requerirá tiempo para alcanzar el nivel. La práctica es la clave.

 
  • Arango, L. Z. (2003). El uso de ambas manos posibilita un desarrollo mayor. Pediatria. Revista Colombiana de Pediatria38.
  • Rotta, N. T., Ranzan, J., Ohlweiler, L., Kapzink, N. S., & Steiner, S. (2007). Síndromes del hemisferio no dominante. Medicina (Buenos Aires). Buenos Aires: Sociedad Argentina de Investigación Clínica, 2008. Vol. 67, n. 6-1, supl. 1 (2007), p. 614-622.