La celopatía, cuando los celos llegan a un extremo peligroso

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 7 octubre, 2018
Claudio Navarro · 7 septiembre, 2013

Todos podemos sentir celos alguna vez en nuestra vida. Algunas teorías afirman que se trata de una reacción que surge cuando sentimos que una relación de pareja, de amistad o familiar está siendo amenazada. Se trata de una emoción asociada al miedo en la que tememos perder aquello que queremos a nuestro lado. La celotipia, por otro lado, es un trastorno de celos extremos en el que estamos convencidos, sin evidencia, de que nuestra pareja nos está siendo infiel.

Tendemos a confundir miedo por pérdida con “celos normales”. Los celos nunca son normales, pues conllevan un trasfondo de posesión: “tú eres mía y de nadie más”. El miedo por pérdida implicaría un temor a que una persona que amamos deje de prestarnos atención o a perderla, pero en ningún caso tomaremos una medida drástica o violenta para evitar su marcha. Sí podemos hablar de la situación: “creo que cada vez me quieres un poco menos”. El miedo por pérdida no implica obsesión por controlar una relación, sino una cierta forma de mantener aquello que amamos, pero sin retener ni forzar.

Los celos son la máxima expresión de la propia inseguridad.

¿Sufro celopatía?

La mayoría de los casos de celopatía se ponen de manifiesto entre marido y mujer o entre parejas románticas. El celópata se aferra a la idea delirante de que su pareja le está siendo desleal, sin importar que no haya ninguna prueba para apoyar su conclusión. El que sufre de celos patológicos se cree dueño de su pareja y se obsesiona con vigilar, perseguir e intentar “atrapar” a su pareja en el acto.

hombre desconfiando de su pareja

La celopatía puede ocurrir tanto en el hombre como en la mujer. Surge de esa idea de amor romántico en el que “yo soy tuyo y tú eres mía”, donde la inseguridad se manifiesta en forma de deseos de control, de acaparar y de desconfianza continua. Cuando un hombre entra en una relación y sufre este trastorno, ya lo hace sospechando de su pareja.

Los celos patológicos pueden durar años. Frecuentemente, los celópatas se centran en acontecimientos insignificantes para acusar a su pareja de infidelidad y no están dispuestos a cambiar su punto de vista cuando se les presentan pruebas lógicas de que están equivocados.

En la celopatía hay más amor propio que amor.

En los casos más crónicos, la pareja celópata llega hasta el extremo de ser violento con su pareja y/o con el amante supuesto. También es común que el celópata trate de hacerse daño a sí mismo para llamar la atención de su pareja o culpabilizarla por su supuesta conducta traicionera. Generalmente esto le sucede a personas inseguras y con baja autoestima y que a menudo es acompañado de otra psicosis o trastornos como, por ejemplo, un trastorno obsesivo compulsivo.

En el artículo de Carlen, Kasanzew y López (2009) encontramos tres niveles en los que que se puede expresar la celotipia. A nivel emocional se manifiesta como ansiedad y/o inseguridad. A nivel cognitivo como pensamientos intrusivos relacionados con la infidelidad. Y por último, a nivel conductual se expresa a través de rituales compulsivos o demandas de seguridad.

Tiene solución, pero requiere de ayuda

Tom Valeo, en su artículo When a Drug Leads to Suspicions of Infidelity (Cuando un Medicamento Lleva a Sospechas de Infidelidad), menciona que ha visto casos de celopatía en varios pacientes que sufren del mal de Parkinson. Aunque no muy frecuente, se ha observado la celotapía como efecto secundario causado por los medicamentos que toman los pacientes con esta enfermedad para estimular la producción de dopamina.

La cocaína, la metanfetamina u otras drogas que producen un aumento repentino en dopamina pueden producir un efecto similar. En estos casos, se ha tenido mucho éxito tratando la celopatía simplemente disminuyendo la dosis del medicamento o venciendo la adicción.

Lamentablemente, la mayoría de los casos de celos patológicos no son tan sencillos. La celopatía se encuentra en casos de esquizofrenia, neurosis, trastorno bipolar y pacientes con daños al lóbulo frontal derecho. También es común en personas alcohólicas y personas que sufren de disfunción sexual.

hombre decaído

Los celos florecen cuando la persona se siente insegura, no se siente amada, y tiene un intenso deseo de estar en la posición de control.

Para obtener ayuda con la celopatía es esencial contactar con un especialista, entre ellos los más indicados serían los psicólogos, psiquiatras y sexólogos. En algunos casos, una terapia que incluya a ambos miembros de la pareja puede ofrecer grandes beneficios. Un profesional de la salud podrá realizar una evaluación completa para determinar las causas y así indicar el mejor tratamiento.