La importancia de tomar decisiones

Tomar decisiones no es nada fácil, está claro. No obstante, la vida no consiente la mera pasividad y la inacción. El compromiso con la vida implica decidir.
La importancia de tomar decisiones
Bernardo Peña Herrera

Escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera.

Última actualización: 07 agosto, 2022

Tomar buenas decisiones es muy importante en la vida. Imagínense por un instante que están de excursión por la montaña y toman un sendero que creen que es el que les lleva de vuelta a casa. Todo va bien, hasta que una parte de la ruta se bifurca hacia la derecha y otra hacia la izquierda. ¿Difícil decisión, verdad? Y más desconociendo qué nos va a deparar cada ruta.

Quizás la primera de ellas sea un “camino de rosas” donde no haya apenas desniveles o animales peligrosos. Sin embargo, en la del otro lado nos pueden esperar todo tipo de amenazas y contratiempos. O viceversa…

También, está la decisión de acampar, descansar y ponerse en marcha al día siguiente. Sin embargo, se antoja necesario tomar una decisión porque tarde o temprano habrá que volver a casa. ¿Y a qué queremos llegar con todo esto?

Este ejemplo que acabamos de exponer, es fácilmente aplicable a nuestras vidas, en las que la mayoría de las alternativas en las decisiones que tomamos tienen un grado mayor o menor de incertidumbre. Sin embargo, esta es una situación que servirá para hacernos más fuertes.

La importancia de tomar decisiones

La toma de decisiones es un acción inherente a la vida. Diariamente nos enfrentamos a situaciones en donde debemos decidir, entre dos o más alternativas, aquella que mejor nos favorezca.

Ahora bien, algunas decisiones son fáciles de tomar, como por ejemplo, qué ropa ponernos para ir a trabajar o qué camino tomar de vuelta a casa para evitar el tráfico.

No obstante, también es cierto que nos topamos con situaciones difíciles, donde la toma de decisión implica una gran incertidumbre y afecta significativamente el curso de nuestra vida. Como por ejemplo: mudarse a una nueva ciudad para empezar nuestra vida profesional; renunciar a nuestro trabajo; continuar con una relación problemática; etc.

Aún así, en estos momentos debemos ser capaces de accionar y escoger un rumbo. Pues, de no ser así, estaríamos condenándonos a la pasividad y al estancamiento personal.

Dicho esto, recalcamos que saber tomar decisiones es importante porque:

1. Nos hace más autónomos e responsables

Saber elegir entre varias alternativas nos ayudará a tomar las riendas de nuestra vida y ser responsables de nuestras acciones.

Aunque la independencia pueda resultar incomoda al comienzo, es vital que la fomentemos en nuestra vida tomando nuestras propias decisiones. Pues, es la única forma en que podemos sentirnos genuinamente libres, seguros y cómodos con nosotros mismos.

2. Mayor aprendizaje

Tomar una decisión no es algo fácil para nadie. Habrá momentos en que nos equivoquemos y otros que acertemos. Sin embargo, sea cual sea la decisión que tomemos, será una oportunidad para aprender, reflexionar, y descubrir cuáles son nuestros errores.

De esta forma, cada vez será más sencillo tomar la decisión correcta y nos daremos cuenta que somos nosotros mismos los que llevamos las riendas de nuestra vida, y no al revés.

3. Saldremos de la rutina y la desidia

Como hemos explicado al principio, uno siempre puede tomar la decisión de quedarse quieto y “no hacer nada”.

Sin embargo, si optamos por este camino, lo único que conseguiremos es dejarnos llevar por la pasividad, en función de la comodidad y el placer inmediato. Sin embargo, las consecuencias a largo plazo pueden ser mucho peores que las alternativas incomodas que teníamos en un principio. 

Por ello, ante cualquier situación adversa, siempre es recomendable parar y pensar en todo lo bueno (o malo) que nos puede aportar quedarnos de brazos cruzados. Recordemos que no decidir también es una forma de decisión. No obstante, la inacción, muchas veces nos puede dejar estancados y frustrados.

4. Menos ansiedad y angustia

Cuando nos dejamos llevar por lo que digan los demás y permitimos que decidan por nosotros, estamos cediendo nuestra autonomía, responsabilidad y seguridad personal a un tercero.

A la larga, esta situación producirá sentimientos de frustración, ansiedad y angustia; los cuales pueden agudizarse y desencadenar en afecciones más severas, como algún trastorno del estado del ánimo o de ansiedad.

5. La vida nos puede deparar muchas sorpresas

Da igual la edad que se tenga, que tomar decisiones es siempre una situación incómoda, ya que según lo que elijamos nuestra vida quedará marcada de una forma u otra. Sin embargo, tómate esta situación como algo novedoso, como una forma de cambiar esa vida tan monótona y predecible. Quién sabe, quizás en un futuro esa decisión puede cambiarte personal como profesionalmente. 

¿Cómo tomar decisiones?

Ahora que sabemos la importancia de tomar decisiones, es pertinente aprender una forma efectiva de llevar a cabo este proceso. Es por ello que, a continuación, te enseñamos cómo hacerlo.

  1. Identificar y definir el problema: el primer paso es analizar la situación para detectar cuál es la problemática que requiere solución. En este sentido, implica reflexionar sobre el contexto, los posibles obstáculos, los resultados que se quieren alcanzar, etc.
  2. Recopilar información relevante: una vez que hayamos definido el problema de forma clara, es pertinente que consideremos aquellos datos, recursos y personas que pueden ayudarnos a alcanzar la solución. Para ello, debemos ser los más objetivos posible.
  3. Identificar y analizar las alternativas: el siguiente paso es considerar todas las soluciones posibles, por más descabelladas que parezcan. Una buena técnica para esta etapa será la lluvia de ideas.
  4. Prever resultados y sopesar el impacto de la alternativa: este paso consiste en analizar los pros y contras de las alternativas propuestas. Para ello, podemos valorar los recursos necesarios para cada una y las posibles consecuencias.
  5. Escoger una alternativa: lo ideal es que escojamos aquella opción que mayor nos favorezca, en función del anterior análisis. Esta etapa puede resultar difícil cuando existan soluciones muy parejas. No obstante, es importante que escojamos una.
  6. Llevar a cabo la decisión: después de escoger la alternativa es importante definir el plan de acción para llevarla a cabo y comprometernos a realizarlo.
  7. Hacer seguimiento: es importante monitorear si la solución puesta en marcha nos está ofreciendo los resultados esperados. Esta retroalimentación es clave para ir adaptándonos o haciendo ajustes si la situación lo requiere.

Cabe mencionar que este procedimiento no tiene que ser literal para todas las decisiones que tomemos, no obstante, es un buen esquema para guiarnos en este proceso.

Para concluir, recalcamos que una vida madura y comprometida implica tomar decisiones. Está claro que no siempre acertaremos, pero actuando podemos ganar. Si no actuamos tendremos que conformarnos con ser atropellados por los acontecimientos de la vida.

Te podría interesar...
En medio del caos, calma
La Mente es Maravillosa
Leerlo en La Mente es Maravillosa
En medio del caos, calma

En medio del caos que nos rodea en muchas situaciones, es esencial desarrollar un enfoque mental más centrado y relajado. Estas son las claves.



  • Acevedo A, Linares C, Cachay O. Herramienta para superar el dilema gerencial: Toma de decisiones o resolución de problemas. Revista de la Facultad de Ingeniería Industrial. 2010; 13(1): 18- 27.
  • Edwards, W. The theory of decision making. Psychological Bulletin. 1954; 51(4): 380–417.