Narciso, la historia de un ególatra emperdernido

¿Te imaginas ser incapaz de amar a otra persona porque te amas a ti mismo en exceso? Eso es lo que le pasó a Narciso. Esta es su historia.
Narciso, la historia de un ególatra emperdernido
Gema Sánchez Cuevas

Escrito y verificado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas.

Última actualización: 26 mayo, 2022

En pleno apogeo del Imperio griego, había un joven que respondía al nombre de Narciso. Hijo del dios del río Cefiso y de la ninfa Liríope, era un joven alegre y sobre todo muy apuesto. Algo que volvía realmente locas a las muchachas griegas de aquel momento.

Sin embargo, uno de los grandes defectos de Narciso era que solo sabía quererse a sí mismo. Da igual lo guapas que fueran o la riquezas que tuviesen las mujeres que se le acercaban, ya que él siempre las rechazaba. Su ego y vanidad le impedían querer a otra persona más que a sí mismo.

Un claro ejemplo de esto, fue cuando Eco, una ninfa del monte Helicón, intentó a agasajar al joven Narciso con su bella e inocente voz. De hecho, antiguos mitos y leyendas decían que la voz de esta deidad femenina podía articular las más bellas y bonitas palabras jamás escuchadas.

Pero sobre Eco caía una fatal maldición. Hera, celosa de esta ninfa, no quería que encandilase a su esposo Zeus, y por ello la maldijo quitándole su voz y provocándole que solo pudiese articular la última palabra de la persona con la que estaba conversando.

Eco enamorada de Narciso

El amor incondicional de Eco hacia Narciso

Pero como todos sabemos, el amor es un sentimiento tan fuerte, que Eco no se podía permitir perder a Narciso. Por ello, un día le siguió furtivamente a través de los bosques para hacerle saber de sus profundos sentimientos.

Sin embargo, esto se antojaba imposible debido a su más que horrible maldición. ¿Y qué hizo Eco? Se sirvió de su sintonía con la naturaleza y los animales para que estos le dijesen a Narciso que lo amaba profundamente.

Narciso se tomó la declaración de esta ninfa con cierta mofa. ¿Cómo era posible que él se pudiese enamorar de una chica muda? ÉL, que era el más guapo y apuesto de toda la península del Peloponeso. ÉL que podía tener las jóvenes más guapas y bellas de toda Atenas, Esparta o Corinto. ÉL, que no tenía rival sobre la faz de la tierra… En definitiva, Narciso no salía de su asombro.

Una terrible maldición cae sobre Narciso

Tras la reacción jocosa de Narciso, Eco se marchó a las cuevas para pasar el resto de su vida sola, triste y rota de desamor. Sin embargo, antes de su muerte, esta musa oró a Némesis, deidad de la venganza y la justicia divina, que maldijo a Narciso a enamorarse únicamente de su propio reflejo.

Narciso tumbado

Y vaya si tuvo efecto esta maldición. Y es que cuando Narciso fue un día al río Estigia para refrescarse un poco, este se acercó, se vio reflejado el agua y pensó: “Pero qué guapo soy, voy a acercarme un poco más para deleitarme un poco más con mi belleza”. Narciso se acercó tanto al borde para admirarse que cayó finalmente al agua y murió ahogado.

La maldición que propuso Eco funcionó a la perfección y Narciso pasó el resto de la eternidad en el Inframundo, atormentado por su soberbia y vanidad. Con el paso de los siglos se dijo que en este lugar creció una flor de lo más particular, que se caracteriza sobre todo por su enorme belleza y colorido en sus pétalos. Se le dio el nombre de narciso.

Aunque, otra versión de la historia cuenta que Narciso se suicida. En este caso, al ver su reflejo en el agua, Narciso queda atrapado en un castigo sin fin: contemplación absoluta de su propio reflejo. Finalmente, al no poder tener su objeto de deseo (él mismo) decide acabar con su vida.

Versión grecolatina de la historia de Narciso

En el año 2004, en los llamados Papiros de Oxirrincose identificó otra versión del orgulloso e insensible Narciso. Se cree que es una versión más antigua que la que acabamos de presentar y se especula que se trataba de una historia moralizante, dirigida a los adolescentes griegos de la época.

En ella, un joven llamado Aminias ama a Narciso, pero éste último lo rechaza cruelmente. Y, por si no fuera poco, Narciso se burla de su pretendiente entregándole una espada; la cual es utilizada por Aminias para suicidarse.

Antes de acabar con su vida, Aminia le suplica a la diosa Némesis que Narciso un día conozca el dolor del amor no correspondido. Se cree que esta maldición se cumple cuando Narciso se enamora de su propia imagen reflejada en un estanque e intenta seducir al hermoso joven sin darse cuenta de que se trata de él mismo hasta que intenta besarlo.

Presa del dolor, Narciso se suicida con su espada, y su cuerpo se convierte en una flor, a la cual se le llamó Narciso.

Cabe mencionar que, al nacer, los padres de Narciso consultaron al adivino Tiresias sobre el destino de su hijo y éste les dijo que vivirá hasta viejo si no se contemplaba a sí mismo. Por tanto, en todas las versiones de esta historia vemos como se cumple la profecía del vidente.

Por último, si extrapolamos este relato de la mitología griega a nuestros tiempos, les diríamos que huyesen de las personas vanidosas y narcisistas. Solo les traerán dolores de cabeza ya que son sujetos que solo piensan en sí mismos en la mayoría de ocasiones.

Su ego y orgullo les impedirá muchas veces empatizar con los demás, algo que ya sufrió Eco o Aminias, los co-protagonistas de esta triste historia y con los que muchos de ustedes se sentirán identificados.

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