¿Por qué la ansiedad es más frecuente en mujeres?

Existen factores biológicos, psicológicos y socioculturales que hacen que las mujeres sean más vulnerables a la ansiedad. Conoce en este artículo cuáles son los más importantes, así como estrategias para enfrentar esta condición.
¿Por qué la ansiedad es más frecuente en mujeres?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 02 agosto, 2023

¿Sabías que la ansiedad es más frecuente en mujeres? Si bien dicha condición psicológica aparece de forma significativa en ambos sexos, en promedio, es un poco más elevada en la población femenina. Se trata de un dato que ha llamado la atención de la ciencia y, aunque es cierto que el factor hormonal es una variable explicativa, hay más desencadenantes que la determinan.

Una de las causas reside en la carga de trabajo. Son ellas las que asumen, en mayor grado, las tareas de cuidado (niños, adultos mayores, etc.). Asimismo, se ha visto que, en algunos casos, las mujeres aplican otro tipo de afrontamiento ante el estrés que es menos eficiente.

Por tanto, se trata de toda una constelación de características que, poco a poco, se comprenden mejor. Te damos toda la información al respecto en el siguiente artículo.

Razones por las que la ansiedad es más frecuente en mujeres

Un trabajo de investigación publicado en Brain and behavior destaca que la prevalencia de la ansiedad en las mujeres está entre el 5,2 y el 8,7 %. Es el segundo sector de la sociedad que más padece este trastorno, después de los jóvenes adultos, quienes registraron un porcentaje entre 2,5 y el 9,1. Se trata de una realidad desgastante a la que se le añaden otros problemas de salud.

Los trastornos de ansiedad se correlacionan con una amplia sintomatología somática. El agotamiento, el dolor muscular o las alteraciones digestivas son problemas que limitan mucho más la calidad de vida de las mujeres con esta condición. Para comprender la razón de dicho cuadro clínico, la ciencia ha analizado tanto las esferas biológicas como las psicosociales.

De hecho, un estudio publicado en la Revista de Psicología Latinoamericana señala que existe una correlación entre depresión, ansiedad y síntomas psicosomáticos en mujeres amas de casa, las cuales presentaban insatisfacción con su rol, baja autoestima y, además, utilizaban modos de afrontamiento del estrés dirigidos a la emoción.

Te describimos a continuación algunas de las principales causas que se conocen sobre la ansiedad en mujeres.



Factores biológicos

Uno de los factores más significativos que explican por qué la ansiedad es más frecuente entre las mujeres tiene que ver con la biología. La química cerebral y las fluctuaciones hormonales elevan la probabilidad de que sean más vulnerables a las situaciones estresantes.

Cabe señalar, eso sí, que hay diferencias interindividuales y que no todas presentan la misma respuesta. No obstante, las investigaciones destacan los siguientes datos:

  • La menstruación: un estudio publicado por Archives of Women’s Mental Health señala los cambios hormonales que aparecen durante el periodo menstrual, como alteraciones en el estado de ánimo. Además, el síndrome premenstrual eleva el riesgo de padecer ansiedad.
  • Los embarazos: durante el periodo prenatal y también en el postparto, son comunes las experiencias de estrés y ansiedad, debido a los cambios tan acusados con las hormonas.
  • La menopausia: el progresivo fin de la vida fértil en la mujer se asocia con un amplio espectro de efectos. Uno de ellos, como se plantea en la revista Menopause, tiene que ver con el aumento de la ansiedad tanto en la fase perimenopáusica como en la posmenopáusica.

Factores psicológicos

Para comprender por qué la ansiedad es más frecuente en mujeres, te interesará entender primero una característica. La ansiedad, además de ser una respuesta emocional al estrés, también aparece como reacción a una amenaza percibida, sea real o no. Cuando no puedes regular estas situaciones, aparece el sufrimiento y la indefensión.

En un artículo de la revista Frontiers in Human Neuroscience se menciona que, por lo general, las mujeres tienden más a la reflexión y aplican estrategias de afrontamiento menos eficaces que los hombres. Además, en término medio, suelen detectar más riesgos, por lo cual se quedan más tiempo atrapadas en estados de rumiación emocional.

De igual forma, en el artículo se manifiesta que la población femenina experimenta mayor ansiedad ante el desempeño y teme cometer errores. La angustia ante el fracaso o no demostrar una buena autoeficacia puede condicionarles a la hora de desarrollar este tipo de trastorno.

Para comprender por qué la ansiedad afecta en mayor grado a las mujeres, se necesita de más investigación sensible al género y al sexo. En los últimos años la ciencia ya sitúa el foco en esas particularidades biológicas y sociales que median en el desarrollo de los traumas y otros problemas de salud mental

Factores socioculturales

Es cierto que los tiempos avanzan y que la igualdad entre los géneros evidencia múltiples progresos tanto en la esfera pública como en la privada. Muchos hombres asumen con normalidad las tareas de crianza y comparten con sus parejas las tareas del hogar. Ahora bien, más allá de este matiz, aún es habitual que el sexo femenino se enfrente a presiones sociales y culturales únicas. Estas son algunas:

  • Muchas tienen que compaginar el trabajo con las tareas del hogar y atención de los hijos.
  • La labor de cuidado de las personas vulnerables (ancianos y enfermos) recae, en un promedio mayor, sobre el sexo femenino.
  • En ocasiones, las mujeres se sienten más presionadas que los hombres a la hora de demostrar sus valías para poder desarrollarse en su carrera profesional.
  • La presión sociocultural, manifestada en hechos como la necesidad de que las mujeres se mantengan siempre bellas y jóvenes, les añade una carga mental extra.

Experiencias traumáticas

Este dato también te parecerá interesante. Las mujeres tienen un riesgo mayor de desarrollar trastorno de estrés postraumático (TEPT), según un estudio desarrollado por una investigadora de la Universidad de Amsterdam, en Países Bajos. Además, la prevalencia de este factor, en promedio, se encuentra en el 10 al 12 % en el género femenino y del 5 al 6 % en hombres.

Las experiencias de vida estresantes y los traumas, como pueden ser los abusos sexuales o el maltrato, explican en parte esta realidad. Sin embargo, también se aprecian ciertos condicionantes neurológicos que median en esta vulnerabilidad.

En el trabajo antes citado se explica que las mujeres presentan una amígdala y eje hipotálamo-pituitario más hiperactivos. Aquello derivaría en una mayor dificultad a la hora de afrontar situaciones de elevado impacto emocional.

¿Qué estrategias pueden ayudar a las mujeres a reducir la ansiedad?

En vista de que la ansiedad es más frecuente en mujeres, ¿hay algún mecanismo que pueda prevenir este tipo de realidad tan común entre este segmento de la población? En efecto, de hecho, no hay un solo enfoque, hay toda una estela de estrategias adecuadas que es interesante tener en cuenta.

Son consejos que no solo están orientados para ellas, sino también para otras personas que padecen este mal. Te los describimos a continuación:

  • El apoyo social: disponer de un círculo social cercano que sepa escuchar a la mujer y apoyarla en toda situación, disminuirá el impacto de la ansiedad en su vida.
  • Mejorar hábitos de vida: poner en práctica hábitos más saludables, como realizar algún deporte y mejorar la alimentación, siempre son consejos adecuados en este sentido.
  • La importancia del autocuidado emocional: una estrategia que no puede faltar en el día a día de la mujer es el correcto autocuidado emocional. Esto incluye aprender técnicas de regulación emocional, de relajación y mindfulness. Saber desconectar, priorizarse y disfrutar de las aficiones es esencial.
  • Estrategias cognitivas: una herramienta decisiva para regular la ansiedad es aprender a manejar los pensamientos. Diferenciar aquellos que son útiles de los inútiles, transformar las ideas dañinas en enfoques más saludables y evitar la rumiación emocional son aspectos prioritarios en esta materia.
  • Prevención en las instituciones médicas: las mujeres afrontan numerosos desafíos relacionados con los cambios hormonales a lo largo de su vida reproductiva. Por ello, es importante buscar centros de atención primaria que desarrollen programas de prevención y asistencia con los que ofrecer recursos en gestión emocional y en materia de salud mental.


La ansiedad, un problema multifactorial que necesita mayor atención

Llegados a este punto, debemos resaltar algo importante. Cada persona es única y hay factores individuales y contextuales capaces de hacer que algunas sean más sensibles a la ansiedad que otras. Es decir, habrá mujeres muy resilientes que regulen bastante bien la ansiedad y otras que presenten mayores dificultades. Asimismo, hay hombres que lidian durante años con algún trastorno de ansiedad.

La ciencia necesita ahora mismo dar forma a una investigación sensible al género y al sexo. Esto nos permitirá comprender mejor por qué ellas son más vulnerables a esta realidad clínica. Por otro lado, también es importante recordar que la ansiedad es uno de los problemas de salud mental más comunes en la población.

Es imperante mejorar los mecanismos de prevención y atención psicológica, para ofrecer siempre una respuesta individual, sensible y eficaz. Ese debe ser nuestro propósito en el futuro.

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