Sé el tipo de persona que te gustaría conocer

Okairy Zuñiga · 15 agosto, 2015

“La admiración hacia otros es lo que nos hace seguir siendo humildes, porque si no tuviéramos a nadie a quien admirar, caeríamos en la soberbia”

La frase que titula este artículo es una de mis favoritas. No significa que debas cambiar tu esencia o quien eres, porque debes sentirte orgulloso de ti. Pero sí creo que es importante pensar en lo que das a los demás y el efecto que tiene en lo que recibes.

Todos queremos influencias positivas en nuestras vidas. Seguro que tú también buscas amistades y relaciones que te inspiren pero ¿eres una influencia positiva en la vida de los demás? Puede sonar a cliché, pero solo recibes aquello que das.

Lo bueno y lo malo se transmite

“Cultiva aquellos hábitos que quisieras que dominaran tu vida”

(Elbert Hubbart)

Los hábitos positivos y negativos se contagian igual que el pensamiento negativo. La buena noticia es que el crecimiento personal, un estilo de vida positivo y la felicidad también se transmiten.

La forma en la que vives afecta a quienes te rodean. Por esto es importante ser la clase de persona que te gustaría conocer e incluir en tu vida.

El principal hábito que debes desarrollar es aprender a demostrar el amor que sientes por quienes te rodean. La mayoría de la gente no recordará lo que le has dicho, pero no olvidará lo que les hiciste sentir.

Demuestra tu amor guiando, apoyando,

acompañando a quienes están contigo

amistad positiva

Respeta y sé amable

Tratar a todos con amabilidad no es una alternativa cuando buscas ser el tipo de persona que te gustaría conocer. No existe un grupo o una característica que justifique el mal trato o las faltas de respeto.

Trata a todos con el mismo respeto que le darías a tu abuela y la misma paciencia que tendrías con tus hijos.

Claro que este consejo no resulta tan fácil cuando nos encontramos con alguien que no nos despierta cierta simpatía. En este caso piensa que no puedes cambiar a nadie solo porque no te guste su forma de ser. Evita el estrés aceptando a la persona como es y dando el apoyo que necesite.

“Si quieres ser amado, ama y sé amable”

(Benjamín Franklin)

Olvida y continúa tu camino

Los resentimientos, los odios y las emociones negativas son veneno para el alma. Al final, terminas con más sufrimiento que el que ocasionas a la gente que odias.

Aprende a perdonar a quien te hizo daño y libérate para continuar tu camino.

Esto no significa que vayas a borrar el pasado y lo vayas a olvidar por completo. En realidad de trata de dejar de vivir con resentimiento y dolor para vivir tu vida de forma plena.

¿Te gustaría rodearte de gente amargada o de gente que vive en paz consigo y con quienes le rodean?

Cuanto menos tiempo gastes odiando a quien te ha hecho daño, más tiempo tendrás para disfrutar y amar a la gente que te importa.

Mantén tus promesas y di la verdad

Si te comprometes a hacer algo, ¡HAZLO! No prometas hacer algo que está fuera de tu alcance.

Es mejor hablar con sinceridad desde el inicio.

Piensa en las veces que te lastimaron con una mentira, un engaño o una mala jugada. Si a ti no te gustó que jugaran con tus sentimientos, no hagas lo mismo con los demás.

“La vida no consiste más que en navegar en nuestra pequeña embarcación cruzando un mar de promesas siempre cambiantes pero inagotables. ¿Cuántas de esas promesas recordamos?”

(Henning Mankell)

cumple tus promesas

Es mejor prometer menos y hacer más. Escucha, abraza, besa, sonríe y acompaña a quien te importa.

Todos necesitamos saber que somos importantes para alguien, así que demuestra tus sentimientos. También es importante prestar atención a los demás para no molestar cuando necesitan tiempo a solas.

Trabaja para ser la clase de persona que deseas alrededor

Enfoca tu energía en sacar lo mejor de ti. Antes de esperar que alguien sea tu amigo y te acepte, debes amarte.

¿Con qué clase de persona te gustaría pasar tiempo? ¿Con quién disfrutarías despertar cada mañana? ¿Podrías ser esa persona o necesitas cambiar algo? Puede causar miedo pero este proceso es muy gratificante al final.