La verdadera historia de la caperucita roja

La verdadera historia de la caperucita roja
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 03 julio, 2021.

Última actualización: 03 julio, 2021

La mayoría de cuentos que nos dejaron tanto los hermanos Grimm como Charles Perrault, fueron recogidos de esas leyendas y tradiciones locales que a lo largo de la Edad Media, recorrieron los pueblos de toda Europa. Entre ellos se encuentra el de Caperucita Roja.

Muchos de ellos nos reflejan la psicología de la época, sus creencias, sus mitos… todos ellos arraigados en ocasiones en testimonios a los que, inevitablemente, se les satinaba de cierto “realismo mágico”. Uno de los más antiguos y quizá de los más llamativos lo encontramos en el cuento de “La caperucita roja”.

Esta historia es, según los expertos, de las que más trasformaciones ha sufrido desde sus orígenes, siempre con la idea de realizar dichos cambios con la intención de “dulcificar” algunas imágenes para que el público infantil pudiera asumirla con tranquilidad.

La historia de Caperucita roja ha sufrido diversas modificaciones a lo largo del tiempo lo que ha dejado atrás lo que, en realidad, pretendía transmitirnos

Pero la verdad es que, con cada cambio, perdíamos la intencionalidad original. Porque todo cuento encerraba un doctrina, una enseñanza que todos debíamos seguir. Y la que nos enseñaba la Caperucita Roja, es digna de tener en cuenta…

Charles Perrault y los hermanos Grimm

Charles Perrault fue el primero en recoger la historia de la Caperucita Roja en 1697. Debía incluirlo en su colección de cuentos populares consciente de que dicho relato, era uno de los más desconocidos para la población europea.

Caperucita roja

 

Tenía sus orígenes en el norte de los Alpes y presentaba además algunas imágenes demasiado crudas que cambió por la necesidad de hacerla llegar, de modo inocuo, al público infantil. Ese fue la primera vez que la historia de esta joven con caperuza roja, llegó a Europa.

En 1812 los hermanos Grimm decidieron también incluirla en sus colecciones. Para ello, se basaron en la obra del  alemán Ludwig Tieck titulada “Vida y muerte de la pequeña Caperucita Roja” (Leben und Tod des kleinen Rotkäppchen), ahí donde se incluía –a diferencia del cuento de Perrault- al personaje del cazador.

La historia de Caperucita roja no llegó a nosotros en su forma original, sino que hubo muchos elementos que fueron suprimidos porque resultaban inadecuados para el público infantil

Quitaron todo rastro de elementos eróticos y sangrientos, y dotaron a la historia de un buen final feliz. Porque ¿qué sería de un cuento infantil sin su acostumbrado final feliz? Como ya puedes intuir, la historia original es muy diferente a la que los niños leen en sus libros, así que pasemos ya a conocerla.

La historia de la verdadera Caperucita

Como ya te hemos señalado antes, esta historia tiene sus orígenes en una región aislada de los Alpes. La finalidad del relato es la de advertirnos, la de señalarnos de que hay cosas prohibidas para nuestra comunidad como género humano, como comunidad y como grupo. En la leyenda, tenemos como protagonista a una adolescente, una joven que acaba de entrar ya al mundo de los adultos, de ahí su capa roja, símbolo de la menstruación.

Caperucita roja viendo su capa

 

Esta joven recibe una orden por parte de su familia: debe cruzar un bosque para llevar a su abuela pan y leche. Como ves, hasta aquí las variaciones con el cuento original no son demasiadas, pero debemos interpretar cada gesto y cada imagen.

El bosque es el peligro, una zona de riesgo para los jóvenes y que se alza como una prueba, como el rito de paso para una comunidad, con la que demostrar que su niños han pasado ya al mundo de los adultos.

Este bosque tiene como principal riesgo la figura del lobo. Este animal simboliza el salvajismo y lo irracional. Algo que nuestra Caperucita ya sabe y que debe afrontar. La joven, logra cruzar el bosque y entra feliz a casa de su abuela, la cual, la recibe en la cama porque está enferma. Todo muy semejante a nuestro cuento clásico, sin duda. Pero aquí vienen los cambios…

La abuela le indica a la joven que guarde la leche y el pan, y que coma la carne que hay en la cocina preparada para ella. Caperucita accede y la devora con hambre, quedando saciada, para después, obedecer la siguiente orden de la anciana: debe quitarse la ropa pieza a pieza y quemarla en el fuego, para después, acostarse junto a ella en la cama.

El cuento de Caperucita roja es sumamente rico en simbolismo

La joven, solícita, accede sin dudar un momento, sin pensar en lo extraño de la situación. Porque justo cuando va a introducirse en el lecho, descubre que es el lobo quien la recibe entre carcajadas, señalándole que la carne que se ha comido es la de su abuela. Ha cometido un gran pecado, el canibalismo. Más tarde, el lobo, devora a la joven Caperucita.

El simbolismo está implícito en cada personaje, el lobo es ese mundo sexual y violento. La anciana que es devorada por una joven, renovando así lo caduco por lo nuevo, a la vez que lo nuevo, se presenta como incauto e ingenuo al cometer uno de los mayores sacrilegios de la humanidad: el canibalismo. Como ves, uno de los cuentos más clásicos y queridos de nuestra infancia, encierra en realidad un lado muy oscuro.

Moraleja de Perrault en Caperucita Roja

Como ya dijimos, la versión de Caperucita Roja de Charles Perrault no es la primera. Los orígenes son más antiguos. Incluso, existe un poema belga que cuenta la historia de una niña con manto rojo y se encuentra con un lobo.

Ahora bien, este autor decidió sacar los elementos más crueles de las versiones originales, como el canibalismo, con el objetivo de dar una lección moral a las jóvenes. En este caso, Perrault quiso castigar a Caperucita por hablar con desconocidos, siendo el Lobo del bosque la representación de los mismos.

En casi todos sus cuentos él deja moralejas muy explícitas y, para el de Caperucita Roja, escribió lo siguiente:

“Vemos aquí que los adolescentes y más las jovencitas elegantes, bien hechas y bonitas, hacen mal en oír a ciertas gentes, y que no hay que extrañarse de la broma de que a tantas el lobo se las coma. Digo el lobo, porque estos animales no todos son iguales: los hay con un carácter excelente y humor afable, dulce y complaciente, que sin ruido, sin hiel ni irritación persiguen a las jóvenes doncellas, llegando detrás de ellas a la casa y hasta la habitación. ¿Quién ignora que lobos tan melosos son los más peligrosos?”.

Con este pasaje, se hace evidente la lección moral que quiso dejar a las jóvenes que entablan relaciones con desconocidos, haciendo énfasis en el carácter sexual de esos encuentros. Es pertinente mencionar que Perrault es también autor de otros cuentos famosos como “Pulgarcito”, “Cenicienta o el zapatito de cristal” o “La bella durmiente del bosque”.

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