¿Qué es el existencialismo? Definición y características

¿Alguna vez te has parado a pensar quién eres? ¿Qué hace que seas? El existencialismo arroja algunas pistas para dar respuestas a estar preguntas. Descúbrelas en esta lectura.
¿Qué es el existencialismo? Definición y características

Escrito por Jennifer Rojas

Última actualización: 23 diciembre, 2023

El ser humano viene al mundo sin respuestas sobre quién es, qué debe hacer y cómo comportarse. En este sentido, tiene que reconstruir su ser para darle sentido a su vida. Por eso, el existencialismo es una corriente filosófica que se propuso indagar en las profundidades de la existencia mundana o del día a día.

Esta filosofía tuvo sus inicios en el siglo XIX. Sin embargo, ganó gran popularidad en la sociedad europea, zona en la que terminó de consolidarse. En este artículo te contamos de qué se trata, sus características más importantes y quienes fueron sus representantes más influyentes.

Haciendo un poco de historia

La filosofía existencialista atravesó tres momentos en su desarrollo histórico. El primero de ellos surgió en el siglo XIX a través de Kierkegaard y Nietzsche. Se denominó a este primer periodo existencialismo romántico. El mismo se caracterizó por la caída de los grandes sistemas filosóficos de la modernidad.

Durante la Edad Moderna, las doctrinas predominantes fueron el racionalismo, el positivismo y el idealismo. Ellas estaban centradas en explorar la universalidad y la abstracción, prescindiendo del individuo. Por eso, la pérdida de legitimidad que sufrieron ocasionó la búsqueda de una respuesta más inmediata a los problemas cotidianos del ser humano.

En este momento, surge el segundo período con la denominada metafísica. La misma nace a causa del descontento y desarraigo que las personas sentían luego de atravesar las dos guerras mundiales. La propuesta fue ir al encuentro de la existencia misma, poniendo en palabras la desesperanza y el desaliento que dejaron los conflictos bélicos.

Por último, la filosofía existencialista humanística, buscó liberar el concepto de hombre de toda dimensión trascendente o religiosa. De esta manera, el ser humano se enfrentó con la tragedia de su existencia. Es decir, se dio cuenta de que se hallaba en un mundo cambiante y que él mismo no había elegido, pero en el cual debía desarrollarse.

¿Qué es el existencialismo?

Dar una definición precisa es un tanto difícil debido a los diversos modos en que fue abordado. No obstante, podemos explicarla como una corriente de pensamiento interesada en estudiar e interpretar la existencia humana. En este sentido, su preocupación inicial era el individuo entregado a su peculiar modo de existir. Para ello, el punto de partida fue el ser humano real y concreto.

Fue Jean-Paul Sartre quien en 1945 pronunció un discurso, luego redactado en su gran obra maestra El existencialismo es un humanismoEn ella se asientan no solo las bases de la filosofía de Sartre, sino las de la propia corriente existencialista.

Así, la existencia adquiere una nueva forma de ser pensada. Ya no se trata de un concepto mental, sino que estamos ante una realidad concreta, que es la del ser humano. Este se caracteriza por definirse a sí mismo a través de las acciones y decisiones que toma en la vida cotidiana. Por eso, el individuo se crea a sí mismo en el transcurso de su propia existencia.



Características del existencialismo

A pesar de que esta corriente de pensamiento sostiene que la existencia humana no puede ser apresada en definiciones, no puede más que recurrir a ellos. Si bien estas nociones varían según el autor que se trate, pueden unificarse en cuatro conceptos: existencia, responsabilidad, angustia y libertad.

Existencia precede a la esencia

Esta es tal vez una de las frases más reconocidas de Sartre; con todo ¿qué significa? En corrientes filosóficas anteriores, como por el ejemplo el racionalismo, se sostenía que el ser humano era definido por su razón.

Con el surgimiento de la filosofía de la existencia, esta tesis es dejada de lado. En su lugar se propone algo revolucionario: no existe una naturaleza humana. Es decir, no hay algo que nos defina como tal.

¿Entonces qué nos queda? Pues bien, los existencialistas sostienen que el sujeto, en el momento en que nace, es arrojado a la existencia. Por eso primero existe y luego se define. En este aspecto solo importan las acciones y decisiones futuras que los seres humanos realicen. Es lo que se conoce como proyecto de vida.

Responsabilidad

El género humano debe primero tomar las riendas de su vida y ser responsable por la misma. Es notable destacar que esta responsabilidad no se interpreta en términos individualistas. Es decir, no le corresponde a cada sujeto en particular, sino que debe ser admitida por todos los hombres y mujeres por igual.

Esto se debe a que por nuestra condición de arrojados a la existencia, nuestras acciones repercuten en la de los demás. El límite, entonces, es la subjetividad misma.

A modo de ejemplo, podemos considerar que si un grupo decide hacer una movilización y cortar las calles, esta decisión influye no solo sobre ellos mismos. También se verán afectados aquellos que deben transitar por ese camino ahora obstaculizado.

Angustia

El sentimiento de angustia fue desarrollado por Kierkegaard y retomado por otros existencialistas. Este concepto se relaciona con la responsabilidad en el sentido de que no podemos, sino sentir angustia por la tarea tan grande que tenemos. Es decir, somos nosotros, la humanidad en su conjunto, con sus decisiones y acciones las que perfilan el porvenir de la existencia.

Podemos reflexionarlo considerando nuestras propias vidas. Más de una vez nos habremos visto envueltos en la difícil tarea de decidir algo en circunstancias complicadas. No importa cuál haya sido nuestra elección, es remarcable que ella siempre nos conduce a la acción. Y si de esto se trata, entonces, nos encontramos en la continua búsqueda de definirnos a través de lo que hacemos.

Libertad

Otra de las frases conocidas de Sartre es que estamos condenados a ser libres. Esto significa que nosotros mismos construimos nuestros valores y reglas de conducta. Ya no hay tal ser trascendente como Dios que lo haga en nuestro lugar.

En este aspecto, la libertad tiene un doble sentido. Por un lado, es una condena porque estamos a su merced. Por el otro, es esencial para realizarnos a nosotros mismos, es decir, para forjar nuestro proyecto de vida. Sin libertad no podríamos elegir el curso del porvenir.

¿Cuáles son los tipos de existencialismo?

Hay divisiones al interior de esta corriente de pensamiento. Al respecto, un artículo publicado por la Revista Internacional de Humanidades sostiene que podemos clasificarlo en tres tipos que, enseguida, te detallamos.

1. Teísta o religioso

Representado por Søren Kierkegaard, Miguel de Unamuno y Gabriel Marcel. De acuerdo con ellos, lo divino es parte fundamental de la condición humana. En este sentido, cobra gran relevancia la noción de pecado. La misma no es constitutiva de la naturaleza humana, aunque sí influye sobre ella.

Además, sostienen que la búsqueda de sentido de la vida se realiza a través de la fe religiosa. Por lo tanto, la conexión entre lo humano y lo divino es muy importante. Así, el individuo tiene una responsabilidad no solo consigo mismo, sino también con Dios.

2. Ateo

Los representantes fueron Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Martin Heidegger. Ellos sostienen que el ser humano se comprende a través de sí mismo y gracias a su facultad de pensar. En este aspecto, su reflexión no recurre a la autoridad religiosa.

Esto deriva en que al no tener una divinidad en la cual apoyarse, el sujeto sucumbe ante el sentimiento de angustia. La misma se entiende, como aquella gran carga que lleva el hombre: la responsabilidad de realizarse en el curso de su existencia.

A pesar de la angustia existencial, es importante destacar que esta reflexión permite a los individuos descubrir el propio sentido de su vida. Es decir, nadie dicta el camino a seguir, el sujeto es el hacedor de su experiencia vital.

3. Agnóstico

La característica principal de este tipo es que reconoce la incertidumbre sobre la existencia de Dios. Por eso no puede afirmarlo ni negarlo. Así las cosas, los agnósticos consideran que solo podemos aceptar lo que conocemos. Esto concluye en que no se adhieren a ningún dogma religioso.

Al ignorar la existencia de Dios, no puede ser tenido en cuenta a la hora de indagar en las profundidades de nuestro ser. Sus representantes fueron Karl Jaspers, Maurice Merleau-Ponty y Albert Camus.

Pioneros de la filosofía existencial

Muchos filósofos y literatos han rehusado ser categorizados bajo el término de existencialistas. También hay otros que acuñaron el término de manera significativa. A continuación, exploraremos algunos pioneros.

Søren Kierkegaard (1813-1855)

Este pensador danés es considerado como una figura precursora de este movimiento filosófico. Su interés se centró en la experiencia subjetiva del vivir y el existir. De esta manera, se alejó de la pretensión de universalidad propia de la filosofía moderna. En su lugar, buscó afirmar la existencia en el ser individual de cada uno de nosotros.

Miguel de Unamuno (1864-1936)

Apasionado por la filosofía de Kierkegaard, Miguel de Unamuno se vio influenciado por sus obras. Así descubrió una nueva forma de comprender la existencia humana.

Él destaca la irracionalidad de ella, en oposición a la racionalidad ansiada de la filosofía moderna. Asimismo, el papel de la angustia la inscribe en la incertidumbre que nos genera la vida después de la muerte.

Karl Jaspers (1883-1969)

La filosofía de Karl Jaspers busca comprender el ser en términos concretos e individuales de cada sujeto. Introduce así su concepto de «situación límite» para referirse a aquellos momentos críticos de la vida que revelan la verdadera naturaleza del humano. Por eso, al igual que los demás existencialistas, se centra reflexionar la existencia vivida.

Gabriel Marcel (1889-1936)

Se distinguió por su enfoque en el misterio, la encarnación y la importancia de la experiencia concreta. Así, fue promotor de una participación comprometida en la realidad, destacando la relevancia de las relaciones humanas auténticas.

Jean-Paul Sartre (1905-1980)

Fue quien acuñó por primera vez el término como corriente filosófica unificada. En ella se resalta la libertad individual, la responsabilidad y la creación activa de significado en la ausencia de una naturaleza predeterminada. Para ello, las acciones y decisiones del ser humano serán definitivas para la creación de este ser subjetivo.

Según Sartre, el existencialismo es un humanismo porque pone en el centro de su reflexión a las personas de carne y hueso. De esta manera, el individuo se eleva a la categoría de dueño de su propia vida y existencia. Es más, viviendo puede el hombre hacer de sí su propio proyecto. Es así como el ser humano crea su singularidad.

Simone de Beauvoir (1908-1986)

Muy en línea con el pensamiento de Sartre, la novedad que introdujo fue aplicar esta reflexión hacia la vida de las mujeres. En este sentido, destaca la lucha contra las limitaciones impuestas por la sociedad, en especial con el género femenino. Así, promueve la libertad, responsabilidad y solidaridad como elementos fundamentales para la autenticidad y la realización personal.

Martin Heidegger (1889-1976)

La propuesta existencialista de Martin Heidegger se caracteriza por realizar un análisis de la existencia a partir del método fenomenológico. De esta manera, introduce el concepto de Dasein para nombrar al existente humano.

El mismo está situado en el mundo y su cualidad fundamental es el cuidado de sí y la consciencia de su propia finitud. Cuestión que lo llevará a la angustia existencial.

Albert Camus (1913-1960)

Camus abordó el concepto de «absurdo» para referirse a la falta de significado que posee la vida. A partir de ella, propone una búsqueda de sentido activa por parte del individuo. Y ello no solo de manera individual sino también colectiva, es decir, con otros.

Maurice Merleau-Ponty (1908-1961)

Filósofo fenomenólogo y existencialista francés, Merleau-Ponty exploró la relación entre la percepción corporal y la conciencia. Así, destacó la importancia de la experiencia corporal en la comprensión del ser. Su obra influyó en el desarrollo de la fenomenología existencial.

Críticas y reproches a esta corriente filosófica

El mismo Sartre, en su discurso de 1945, detalla una serie de reproches a esta filosofía. En primer lugar, se les acusa de centrarse únicamente en lo negativo y malo de la existencia humana. Esto ha conducido a que se les culpe de promover el quietismo y la inacción profunda.

En segundo lugar, se les señala de sostener y promover un tipo de filosofía elitista y burguesa, debido a su alto contenido contemplativo y metafísico.

Y, por último, se cree que se trata de una corriente cuya finalidad deriva en un individualismo puro, por su punto de partida en el sujeto y su experiencia concreta.



Un vistazo profundo a la existencia humana

Tal vez no exista una filosofía que intente profundizar más en la existencia humana como el existencialismo. Por eso aún, hoy sigue siendo tan popular para pensarnos a nosotros mismos. Además, sus principales conceptos, tales como los de libertad, responsabilidad y angustia, pueden ayudarnos a buscarnos y hacer de nuestra vida un proyecto.

En última instancia, se trata de encontrar el sentido que sea significativo para la vida de cada uno de nosotros. No hay respuestas mágicas, de eso estamos seguros. Sin embargo, sumergirnos en las profundidades de esta corriente puede ser el inicio de algo mucho más contundente, tal vez el comienzo de una vida auténtica.


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