Talasofobia: ¿qué es y cómo abordarla?

22 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
¿Imaginas experimentar verdadero pánico al mojar tus pies en la orilla del mar o al observar una imagen del océano? Descubre la talasofobia y sus orígenes.

Para muchos de nosotros la imagen de una playa con el mar en calma resulta de lo más atractiva y relajante. Pocas acciones pueden producir tanta satisfacción como un baño en el océano en un caluroso día de verano. Sin embargo, para quienes sufren talasofobia, tales circunstancias son poco menos que una pesadilla.

A pesar de lo que pueda parecer, la talasofobia es bastante común entre la población. Así, son muchas las personas que experimentan inquietud y temor, en mayor o menor medida, ante la presencia del mar. Pero, ¿de dónde surge esta fobia y qué podemos hacer al respecto?

Hombre con talasofobia frente al mar

¿Qué es la talasofobia?

La talasofobia es una fobia específica que se caracteriza por un temor irracional, excesivo y persistente hacia las grandes superficies de agua, especialmente el mar. Quien la padece experimenta verdadero pánico ante la presencia de este tipo de estímulos o la posibilidad de que se encuentren cerca. El miedo surge incluso al observar imágenes relacionadas o al pensarlas e imaginarlas.

Síntomas principales

Así, los síntomas se manifiestan principalmente en tres vertientes:

  • Fisiológicamente aparecen síntomas como sudoración, palpitaciones o falta de aire. También pueden surgir sensaciones de mareo, desrealización y despersonalización y dolores somáticos.
  • A nivel cognitivo, el temor tiene dos vertientes principales. Hay quienes temen quedar atrapados en el agua, hundirse o ser incapaces de llegar a la orilla. Por otro lado, también es posible que el miedo esté relacionado con la incertidumbre respecto a lo que hay bajo la superficie; muchas personas sienten que una criatura marina puede salir del fondo y atacarlas.
  • Por último, a nivel conductual, la persona con talasofobia tratará por todos los medios de evitar cualquier tipo de contacto con estas grandes superficies de agua. Esto puede incluir la evitación de imágenes, películas y pensamientos relacionados con el mar. Si no es posible mantenerse alejado, el contacto se soporta a costa de un elevado malestar, tratando de escapar de la situación lo antes posible.

Un terror irracional

Es importante recalcar que, como en todas las fobias específicas, el temor es de carácter irracional y no obedece a ninguna lógica. Evidentemente, si caemos de un barco en mitad del océano, todos experimentaríamos pánico; sin embargo, quienes padecen talasofobia sienten una sensación parecida con tan solo mojar los pies en el mar.

Estas personas son plenamente conscientes de que en la situación en la que se encuentran no pueden ahogarse o ser atacados por una criatura marina; pero, aún así, son incapaces de controlar su pavor. La ansiedad producida es, por tanto, excesiva y desproporcionada, generando una gran interferencia en la vida cotidiana de la persona.

¿Cuál es el origen de la talasofobia?

Entonces, ¿de dónde surge esta fobia? Pues bien, las causas no siempre son conocidas y en la mayoría de ocasiones se trata de origen multifactorial. Aún así, es común que la talasofobia surja por las siguientes razones:

  • Experiencias traumáticas vividas en primera persona en relación al agua. Por ejemplo, haber estado a punto de sufrir un ahogamiento, haber quedado atrapado en una gran masa de agua sin escapatoria o haber perdido a un ser querido en tales circunstancias. Estos eventos pueden afectar en cualquier momento vital, pero son más comunes durante la infancia.
  • Condicionamiento vicario. Presenciar cómo otra persona experimenta eventos realmente desagradables en el agua puede generar la aparición de la fobia. Incluso si esta imagen proviene de películas o series de ficción.
  • El desconocimiento del mundo marino también puede aumentar el temor, al no tener realmente claro cuáles son los peligros que pueden aparecer en un lugar concreto.
Mujer ahogándose en el mar

Intervención

Para abordar la talasofobia habrá que conjugar técnicas que trabajen en diferentes planos: fisiológico, cognitivo y conductual. De este modo es común instruir a la persona en técnicas de relajación que le ayuden a controlar la ansiedad. Por otro lado, se trata de modificar las creencias disfuncionales y catastróficas, sustituyéndolas por otras más ajustadas a la realidad.

Pero, ante todo, será necesario llevar a cabo una terapia de exposición progresiva al estímulo temido, en este caso, el agua. Esta aproximación puede hacerse en imaginación, a través de realidad virtual o en vivo; siendo esta última la alternativa más eficaz. Con ello, la persona adquiere o descubre las herramientas necesarias para hacer frente a su temor, experimentando, no solo a nivel cognitivo, lo infundado del mismo.

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  • Bonet, J. I. C. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. Psicothema13(3), 447-452.