Estoicismo y epicureísmo: principios filosóficos y en qué se diferencian

Los preceptos de ambas escuelas persiguen fines divergentes: mientras unos viven conforme a la razón, los otros se concentran en alejar sentimientos inquietantes que les roben la paz. Te contamos más en este artículo.
Estoicismo y epicureísmo: principios filosóficos y en qué se diferencian

Escrito por Jennifer Rojas

Última actualización: 07 enero, 2024

En el vasto panorama de la filosofía, dos escuelas conocidas con el nombre de estoicismo y epicureísmo emergieron como guías para la conquista de una vida plena y feliz. Ambas corrientes provienen de la antigua Grecia, a través de filósofos que aún en la actualidad son leídos y estudiados.

Acompáñanos a explorar los postulados fundamentales de estos dos modelos conceptuales, así como sus diferencias y posibles aplicaciones en el mundo contemporáneo. Durante la lectura, descubriremos la riqueza de la sabiduría de otrora y su resonancia en nuestro propio porvenir. ¡Empecemos!

Principios filosóficos del estoicismo

Esta filosofía de ética tiene sus inicios en Atenas, hacia el año 300 a. C. Su fundador fue Zenón de Citio, cuyas enseñanzas comenzaron en un pórtico o en un stoa. De dicha raíz léxica proviene el nombre de la corriente.

La escuela se caracterizó por su impronta práctica. Es decir, se trataba de concepciones que tenían como objetivo hacer reflexionar a las personas sobre cómo vivir una vida buena. Para eso, sus representantes se centraron en el estudio de tres ramas: física, lógica y ética. Las mismas cimentaron los ideales de los pensadores estoicos, al elaborar un sistema filosófico.

Su característica principal fue generar individuos racionales en cuanto a sus emociones se refiere. Es decir, el sabio estoico era aquel que se encontraba libre de pasiones y solo era poseedor de emociones correctas o positivas.



Física estoica

Uno de los lemas principales estoicos es vivir conforme a la naturaleza. Esto significa que debemos aspirar a llevar una vida racional, ya que el cosmos es una entidad dotada de necesidad y razón. Es decir, el universo es tal como es y no podría ser de otro modo. Por ello, es necesario comprenderlo de la mejor manera posible, debido a que su estudio nos lleva a vivir una vida buena y feliz.

Lógica estoica

Para comprender la naturaleza es necesario distinguir entre tres niveles de conocimiento. Por un lado, tenemos la opinión, la cual no tiene un verdadero valor de verdad. Le sigue la aprehensión cuya verdad es intermedia. Por último, el conocimiento en sí, el cual se refiere a aquellas aprehensiones firmes e inalterables de la razón. Por lo tanto, se trata del verdadero saber que poseen los estoicos.

Lo que se halla detrás de esta concepción del conocimiento es que, en ocasiones, se produce un desencuentro entre la verdad en sí y nuestras opiniones o percepciones. Esta es la razón por la que muchas veces tenemos un conocimiento equivocado de las cosas. Y esto conduce a actuar de manera contraria al lema estoico, es decir, de forma opuesta a la naturaleza.

Ética estoica

El fin último de la ética estoica es vivir una vida plena y feliz. El problema que encuentran estos filósofos, es que la mayoría de las personas tiene una concepción errónea sobre aquello que las hace felices.

De este modo, el esfuerzo de los estoicos radica en explicitar lo que es bueno y traerá felicidad a los seres humanos. En este aspecto, resaltan cuatro virtudes de suma importancia: justicia, coraje, templanza y sabiduría práctica.

Principios filosóficos del epicureísmo

Esta fue otra escuela helenística fundada por Epicuro de Samos, hacia el año 307 a. C. Impartía sus enseñanzas en un jardín, alejado de la ciudad y otras academias de filosofía como las de Platón y Aristóteles. Dicho gesto ya marcaba cuál era la concepción sobre esta disciplina. La misma era considerada distante de la teoría y más cercana a la práctica cotidiana.

Así las cosas, el epicureísmo proponía apreciar a la filosofía como una terapia, atribuyéndole una función similar a la medicina. El objetivo era sanar el sufrimiento que perseguía a los humanos y al alma de estos. Para ello, Epicuro consideró que los individuos deben despojarse de temores absurdos y aspirar a una vida feliz y llena de placer.

Eliminar miedos infundados

De acuerdo con Epicuro, el principal miedo que paralizaba a los humanos era el temor a la muerte y a los dioses. En este sentido, la muerte no puede representar pesar para nosotros, porque cuando estamos vivos no la sentimos y cuando morimos tampoco tenemos sensaciones. Entonces, no hay nada que temer.

Por su parte, el miedo a los dioses se origina en los relatos míticos y religiosos que representan a deidades vengativas e interesadas en los asuntos humanos. Pero Epicuro nos advierte que esto no es así, los dioses, tan perfectos como son, no se interesan por asuntos mundanos como los nuestros. Por lo tanto, no hay que temer represalia alguna de ellos, porque no será el caso.

Llevar una vida placentera

El postulado de llevar una vida placentera generó que la corriente fuera acusada de un hedonismo sin límites. Sin embargo, esto está muy alejado de la realidad. Epicuro creía que debíamos regirnos por el principio de placer, es decir, acercarnos a las cosas placenteras y agradables, y alejarnos de las desagradables y del sufrimiento.

El objetivo fundamental era lograr un estado de ataraxia o imperturbabilidad del cuerpo y del alma; esto significa vivir sin sufrimientos corporales y mentales. Por eso, el principio de placer nos aleja de los padecimientos y nos acerca al bienestar.

Ees importante remarcar que se trata de gozos moderados, al priorizar los placeres intelectuales por sobre los del cuerpo. Además, estos últimos tenían que ver con la satisfacción de las necesidades básicas.

Diferencias entre estoicismo y epicureísmo

Es verdad que existen similitudes en los estoicos y los epicúreos. Estas se refieren a la importancia que le otorgan a las relaciones como la amistad; se asemejan, además, en la búsqueda incesable de la serenidad y la felicidad, apartando los excesos. Pero, tales escuelas de filósofos que buscaban generar un saber práctico con sus enseñanzas, también evidencian las siguientes divergencias.

  • Finalidad: para los estoicos, el objetivo es vivir conforme a la razón. La otra escuela persigue la imperturbabilidad del alma o ataraxia.
  • Racionalidad: los estoicos distinguen su fuerte componente racional. Por su parte, los epicúreos resaltan las virtudes de los placeres, los cuales eran desdeñados por los estoicos.
  • Papel de la filosofía: la corriente estoica consideraba a esta disciplina como un sistema teórico y práctico, cuyo fin era lograr una vida apacible y racional. La epicúrea, por su parte, sostenía que la filosofía era un fármaco que curaba los males que perturbaban el ánimo y el cuerpo de los seres humanos.
  • Felicidad: ambas escuelas tienen visiones diferentes sobre ser feliz. Los estoicos dicen que se logra al deshacernos de bienes y sentimientos superfluos que nos alejan de una vida conforme a la naturaleza. Mientras que los epicúreos señalan que la felicidad se alcanza alejándonos de los sufrimientos y acercándonos a los placeres moderados e intelectuales.

¿Qué sucede con el estoicismo y el epicureísmo en la actualidad?

El estoicismo moderno aparece en formato de libros y discursos de autoayuda que buscan brindar esperanza a los individuos en épocas de incertidumbre social, política e inseguridad.

Refiere un artículo publicado por la Universidad de Murcia que el fenómeno estoico contemporáneo se enfoca en generar sujetos capaces de autogestionar sus propias emociones, en especial aquellas consideradas como negativas.

Muchas veces, estas concepciones filosóficas intentan ser un complemento de la terapia psicológica. Eso explicaría la proliferación de textos sobre el campo estoico moderno, los cuales intentan ser una revitalización del antiguo, eso sí, adaptado a las circunstancias actuales.

Epicureísmo también al rescate

Charles Senard, en su libro Ser estoico no basta: Sabiduría epicúrea para vivir el presente, señala las limitaciones de la filosofía estoica al momento de soportar las adversidades contemporáneas. El autor remarca la necesidad de conservar la capacidad para disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Estos pueden ser pasos en el camino hacia la felicidad.

Lo que intenta acotar Senard es que esta escuela y la epicúrea pueden ser dos corrientes complementarias. De esta manera se logra una conciliación entre el esfuerzo y la disciplina propia de los estoicos y la búsqueda del placer de los epicúreos.

¿Para qué nos sirven ambas filosofías en la vida diaria?

Tanto el estoicismo como epicureísmo ofrecen marcos conceptuales que puedes aplicar en la cotidianidad. El primero es ideal para ti, si lo que buscas es desarrollar la resiliencia emocional y mantener la calma ante situaciones adversas.

Por otro lado, si tu objetivo se centra más en la búsqueda de experiencias placenteras y lograr la paz interior, el segundo es idóneo. Sin embargo, tomar los principios de cada una de estas corrientes de pensamiento puede ser una buena combinación para lograr el equilibrio entre racionalidad y placer.



Dos escuelas que complementan la fortaleza y la tranquilidad

Los estoicos remarcaron el desarrollo de la fortaleza emocional para enfrentar los desafíos de la vida; los epicúreos profundizaron en la búsqueda moderada del placer para tener una vida feliz y tranquila.

Esto nos lleva a considerar que, si bien el estoicismo y el epicureísmo presentan sus diferencias, nos ayudan a reflexionar sobre distintos aspectos de nuestra forma de vivir. Aprovechemos las bondades que ambas perspectivas nos ofrecen.

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